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Actualidad - Entrevistas

16-02-2011

Luis Rosado Bretón
Gerente de la Agencia Valenciana de Salud (AVS)

¿Cómo ha sido la trayectoria profesional que le ha llevado a la gestión de la Agencia Valencia de Salud?

En el año 87 terminé la especialidad de Medicina Intensiva en el Hospital General de Alicante. Allí comencé a ejercer la faceta clínica de la medicina hasta que obtuve la plaza en propiedad en el Hospital de Villajoyosa. Tras varios años y guardias, como un profesional más, acabé de jefe de la unidad de cuidados intensivos.

Es en el año 95 cuando me propusieron entrar a formar parte de la dirección del centro. Tras una larga reflexión, comencé el camino de la gestión sanitaria como Subdirector del Hospital de Villajoyosa. Según crecía la experiencia en el terreno fui asumiendo nuevos retos y responsabilidades en centros de mayor envergadura.
Desempeñé las funciones de Director Médico del Hospital de San Juan. Después, pasé al mismo puesto pero en el Hospital General de Alicante. La confianza depositada me llevó a asumir la Gerencia del Hospital de San Juan  para finalmente responsabilizarme de la Gerencia del departamento de salud del Hospital General de Alicante, con el nuevo modelo de integración de Atención primaria y especializada.

A partir de julio de 2007, el Consejero Manuel Cervera me trajo con él de número dos de la Consejería de Sanidad y de Gerente de la Agencia Valenciana de Salud (AVS). Tengo la satisfacción personal de gestionar la AVS habiendo recorrido todas las facetas clínicas y de gestión.

¿Qué destacaría del cargo que desempeña en la actualidad?

Sin lugar a dudas, lo más importante de la labor que desempeño es la oportunidad y capacidad de desarrollar y llevar a cabo proyectos que supongan un beneficio para la sociedad. Cuando una persona tiene la posibilidad de poder llevar a cabo las ideas que tiene en mente con el fin de mejorar las cosas al servicio del ciudadano.
En la Agencia Valenciana de Salud he contribuido a desarrollar una línea estratégica, apoyada en la consolidación de los sistemas de información y consecución de los acuerdos de gestión que bajo el cumplimiento anual de una serie de indicadores a través de los mecanismos establecidos se traducen en una mayor eficiencia y eficacia con margen ajustable de mejora año tras año. Esto ha provocado que nuestra comunidad esté considerada una de las mejores desde el punto de vista de la gestión en estos momentos.
Resulta muy satisfactorio, porque es una oportunidad única en la vida que muy pocos tienen la posibilidad de realizar.

Aunque la alta gestión supone un interesante reto ¿qué parte destacaría como negativa?

El elemento frustrante de los puestos de gestión y dirección, es comprobar que la información no llega siempre a todos los profesionales que componen la organización. Esta circunstancia provoca anacronismos en el funcionamiento del sistema perjudicando los resultados. Si un profesional desconoce el papel que la organización espera de él o las herramientas y canales que tiene a su disposición para realizar su tarea nunca responderá a las expectativas trazadas en las líneas estratégicas.

Los sistemas sanitarios son muy verticales y extensos. Hay muchos eslabones componiendo la cadena, y la transmisión informativa nunca llega a todos porque siempre se rompe alguno.

De igual manera la comunicación externa no llega a todos los estratos poblacionales. Por ejemplo, hemos aplicado mecanismos para mejorar la accesibilidad al sistema sanitario con el objetivo de que los pacientes puedan pedir cita mediante internet o el portal de voz evitando la molestia de acudir al centro de salud o la espera para hablar con el telefonista. Pues por mucho eco que le dimos y que apareció en todos los medios de comunicación la mayoría de pacientes lo desconocen.

Desde su perspectiva ¿Cómo evolucionarán los sistemas sanitarios en el futuro teniendo en cuenta las características propias e influencias socio- económicas?

Teniendo en cuenta la coyuntura actual, en el sistema sanitario lo que más preocupa es saber si seremos capaces de conseguir que las próximas generaciones tengan unos niveles como mínimo similares a los que hemos llegado a alcanzar.
Nuestro sistema sanitario es bastante eficiente y es uno de los mejores del mundo. Pero para seguir garantizándolo en el futuro existe un gran reto que es alcanzar la sostenibilidad del sistema a través de cambios estructurales que ahonden en la eficiencia para poder seguir avanzando en prestaciones sociales.
Es muy peligroso morir de éxito: tenemos un modelo sanitario muy eficiente y positivo, pero que en este momento no es sostenible y eso nos va a obligar a cambiar el paradigma del sistema sanitario.

¿Qué papel desempeña la Fundación Signo?

La Fundación Signo, con la que llevo unos cuantos años colaborando, es un elemento importante, porque establece los nexos de unión para que los profesionales de la gestión podamos compartir experiencias y conocimientos para ser capaces de desarrollar trabajos en común con un mismo objetivo, que es el de la mejora continua de la gestión sanitaria. Es importante que la Fundación siga evolucionando y que cuente con la mayor colaboración posible de todos los profesionales que nos dedicamos a la gestión.

¿Cuáles de nuestras líneas de actuación (jornadas, premios Profesor Barea, revista, bazar y web) destacarías?

Hay dos líneas que diría que forman parte del elenco de la gestión sanitaria española: los premios Profesor Barea y las Jornadas de Gestión. No nos podemos imaginar la gestión sanitaria en España sin estos elementos. En cuanto a las demás líneas, hay algunos aspectos que tenemos que mejorar. Está muy bien el recurso de la página web con el bazar, que todos hemos llegado a utilizar alguna vez. La revista tiene que seguir mejorando. Pero, en general, todos son muy importantes.

En la Agencia Valenciana de Salud he contribuido a desarrollar una línea estratégica, apoyada en la consolidación de los sistemas de información y consecución de los acuerdos de gestión que bajo el cumplimiento anual de una serie de indicadores a través de los mecanismos establecidos se traducen en una mayor eficiencia y eficacia con margen ajustable de mejora año tras año

Es muy peligroso morir de éxito: tenemos un modelo sanitario muy eficiente y positivo, pero que en este momento no es sostenible y eso nos va a obligar a cambiar el paradigma del sistema sanitario