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Actualidad - Entrevistas

28-03-2012

José María Segovia de Arana

Miembro del Jurado de los Premios Profesor Barea

Presidente del Consejo Asesor de Sanidad.

Acadérnico de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

Ex Secretario de Estado para Sanidad

Ex Director de la Clínica Puerta de Hierro 

¿Cuánto tiempo llevas?

Mi trayectoria es un poco larga. Estudié la carrera de Medicina en Madrid. En la Facultad de Medicina me formé como alumno interno y después me formé como médico interno en la Clínica de la Concepción, no solamente en la parte clínica, sino también en el Instituto de Investigaciones Médicas. Durante ese tiempo, trabajaba por la tarde en el Instituto de Investigaciones Médicas en el departamento de Inmunología, donde hice mi tesis doctoral. Después hice oposiciones a cátedra y saqué la cátedra de Patología Médica en Santiago de Compostela y estuve allí dos años, hasta que se fundó la Clínica Puerta de Hierro en 1964. Entonces me llamaron para que me encargara de hacer la organización de la Clínica Puerta de Hierro, que era un hospital fundado por los dominicos y que iba a ser dirigido por Gregorio Marañón, pero falleció antes de que se terminara el hospital. Por tanto, los dominicos llamaron a otras personas, entre ellas, yo. En 1964 me incorporé a la Clínica Puerta de Hierro, donde organicé el trípode fundamental, que era la asistencia, la docencia y la investigación. Por aquel entonces la palabra hospital era peyorativa y los políticos los denominaban residencias, pero yo dije que había que recuperar la palabra hospital, porque era la que definía la realidad. Fue así como introduje en el hospital la asistencia completa y jerarquizada, con departamentos, servicios y secciones, junto con el profesor Diego Figuera, que se encargaba de la parte quirúrgica. Yo me encargué de la Dirección General del Hospital y también del departamento de Medicina Interna y, dentro de él, de la gastroenterología. Esto supuso la transformación de todos los hospitales que había en el país dentro de la seguridad social, porque hasta ese momento se llamaban residencias. Al principio, la docencia estaba prohibida, porque los políticos de entonces decían que los trabajadores no tenían que ser objeto de la docencia, pero por suerte cambié aquello y puse la docencia como base fundamental del hospital. Entonces empezó a haber médicos internos en el Hospital Puerta de Hierro durante dos años, cuando acababan la carrera, y después se especializaban y pasaban a ser ya médicos residentes. De aquí salieron las siglas de MIR (Médico Interno y Residente), que se han extendido por todo el país. También se empezó la formación de especialistas con el seminario de hospitales. Esto dio valor a la medicina de nuestro país y al término especialistas, porque se formaban al cabo de cuatro o cinco años de haber acabado la carrera. En una ocasión, me llamó el ministro don Juan Rodríguez Tarazona para ser Secretario de Estado en 1979. En el año que estuve de Secretario de Estado, en el 79, fue cuando se impulsó la formación de la Organización Nacional de Transplantes y del FIS; son dos cosas que hice y que creo que han sido provechosas para la medicina española.

¿Qué ha sido lo mejor?

 

Creo que todo este conjunto ha sido muy beneficioso para la medicina española. Conseguí dar ese impulso que después ha sido seguido por muchos colaboradores, que han transformado las antiguas residencias en hospitales centrados en la asistencia, la docencia y la investigación. El Fondo de Investigaciones Sanitarias ha sido otra de las cosas más importantes de mi carrera, porque la investigación biomédica no existía. Creo que la medicina española está dentro de las primeras en cuanto a asistencia y eso es gracias a la investigación. El sistema nacional de salud es universal y se paga con impuestos, por lo que se beneficia mucha gente. Hay una frase de José Antonio Griñán cuando estaba de Ministro de Salud, que nos dijo un día a los directores de hospitales: “Vengo de París, donde hemos estado reunidos varios ministros de sanidad europeos, y todos ellos envidian a la sanidad española, por su extensión, su amplitud y su calidad; pero hay dos cosas que envidian de una manera muy precisa: una es la formación MIR y la otra, la Organización Nacional de Transplantes.” Estas dos cosas son de las que tenemos que estar satisfechos y de las que podemos presumir. La Organización Nacional de Transplantes, que impulsé cuando era Secretario de Estado, se hizo con una gran brillantez. Las estadísticas dicen que las donaciones de órganos en España son de catorce por millón de habitantes, mientras que en Gran Bretaña son de siete; por tanto, se está haciendo bien.

 

¿Qué ha sido lo peor?

La verdad es que no lo sé, es muy difícil definirlo. En lo personal, la pérdida de mi mujer fue un mazazo muy grande. En lo profesional, estoy muy contento con mi destino en general.

¿Cómo ves el futuro?

Creo que el futuro es bastante bueno, porque los avances en medicina científica se están produciendo con una enorme rapidez, sobre todo con el gran descubrimiento de la medicina geonómica. Llegará el momento en que nos quedemos sin enfermedades y luego los médicos no sabremos qué hacer. La medicina científica, con los tremendos descubrimientos que se están haciendo, va a cambiar la faz del mundo.

¿Qué le parecen los Premios Profesor Barea de la Fundación Signo?

 

Creo que es una idea muy inteligente. El profesor Barea es una persona muy importante de la medicina y de la sanidad española, por lo que es muy positivo aspirar a ese premio y hay que tener muy buena preparación para ello. La creación de estos premios es un acierto muy importante.

Creo que el futuro es bastante bueno, porque los avances en medicina científica se están produciendo con una enorme rapidez, sobre todo con el gran descubrimiento de la medicina geonómica.”. 

En el año que estuve de Secretario de Estado, en el 79, fue cuando se impulsó la formación de la Organización Nacional de Transplantes y del FIS; son dos cosas que hice y que creo que han sido provechosas para la medicina española”.