Valor en salud
Valor en salud
Valor en salud
Síguenos en...

Actualidad - Entrevistas

30-04-2013

Francisco Javier Aguayo

Jefe de Sección de Calidad y Preanalítica. Hospital de Basurto.

 

¿Cuál es tu experiencia profesional y cuánto tiempo llevas en la actividad actual?


Realicé la residencia en la especialidad de Análisis Clínicos en el Hospital Marqués de Valdecilla (Santander), pasando, una vez completado este periodo formativo en 1989, a ejercer como analista en el laboratorio del Hospital Comarcal de Mendaro (Gipuzkoa). En este centro, estuve trabajando como interino desde su inauguración en 1990 hasta que finalmente me trasladé al Hospital de Basurto (Bilbao) en el año 2003, a raíz de acceder a una plaza estatutaria en la OPE del año 2.002. Los primeros tiempos en el laboratorio de Mendaro fueron realmente chocantes para mí que, acostumbrado a un gran hospital terciario con multitud de facultativos y personal técnico, pasé a trabajar en un pequeño hospital comarcal de cien camas, en el que estábamos muy pocos facultativos (tres inicialmente) para todas las especialidades del laboratorio. Sin embargo, fue un periodo realmente bonito, ya que participé desde el principio en la creación y desarrollo de este laboratorio y, debido a su reducido tamaño, existía una gran relación no solo entre el laboratorio y los clínicos, si no con todo el personal del centro en general. En el laboratorio desarrollé tareas realmente variadas, abarcando desde la bioquímica clásica a la serología infecciosa e incluso la fontanería y la electricidad en ocasiones.

Con el traslado al Laboratorio de Basurto, volví a un gran laboratorio automatizado, en el que también he podido colaborar en su desarrollo. Hemos ido integrando diversos laboratorios hospitalarios y periféricos, hasta centralizar todas las analíticas de la comarca Bilbao. Inicialmente trabajé en el área de automatización, para ejercer más tarde como Jefe del Laboratorio de Urgencias. Actualmente desempeño el cargo de Jefe de Sección de Calidad y Preanalítica, y realizo las labores de tutor de los residentes del laboratorio.

¿Qué destacarías como lo mejor de tu carrera profesional?


Uno siempre recuerda con cariño sus inicios, y en este sentido, como ya he comentado, guardo especial buen recuerdo de los primeros tiempos en el laboratorio del Hospital de Mendaro, en el que ejercí como padre asistiendo a su nacimiento, pero en el que también crecí como hijo en una segunda adolescencia en la que participamos todos los que inauguramos el hospital. Además, el pequeño tamaño del centro favorecía una estrecha colaboración con los clínicos, cosa que no siempre es posible en los grandes centros hospitalarios.

¿Y lo peor?


Personalmente, no puedo (ni debo) quejarme, ya que siempre he estado trabajando (con más o menos problemas) y realmente he podido desarrollar proyectos muy interesantes. Probablemente, lo que más me duele en la actualidad es la difícil salida profesional de los residentes del laboratorio.

¿Cómo ves el futuro?


Complicado. Cómo no. La progresiva automatización y centralización hace que se hayan reducido mucho los centros que disponen de laboratorio. Además, la coyuntura económica restrictiva actual nos lleva a disponer de menos recursos tanto materiales como (especialmente) personales. Existe además una cierta banalización extendida entre las direcciones de los centros, que frecuentemente ven el laboratorio más como un centro de gasto que como un servicio activo que colabora en el proceso diagnóstico de los pacientes.

En relación con tu participación en el Monográfico sobre Coste-efectividad de pruebas de diagnóstico in vitro, ¿qué opinión tienes sobre el mismo?


Creo que estas iniciativas son muy interesantes, ya que, especialmente en la coyuntura económica en la que nos encontramos, el laboratorio debe entrar a formar parte de la política económica de los centros, dejando de ser un sujeto pasivo que consume presupuestos y pasando a ser un servicio activo que gestione con eficiencia todos sus recursos.

 




“Uno siempre recuerda con cariño sus inicios, y en este sentido, como ya he comentado, guardo especial buen recuerdo de los primeros tiempos en el laboratorio del Hospital de Mendaro





 


 

El laboratorio debe entrar a formar parte de la política económica de los centros, dejando de ser un sujeto pasivo que consume presupuestos y pasando a ser un servicio activo que gestione con eficiencia todos sus recursos