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Actualidad - Entrevistas

12-06-2013

Entrevista a LUIS ESPADAS MONCALVILLO
Hoy jubilado, ayer Secretario General de Presupuestos y Gasto del Ministerio de Economía y Hacienda, anteayer (sobre 1992) promotor del "signo"

 

¿Cuánto tiempo…  ?

Me hice interventor del cuerpo de gestión del Ministerio de Hacienda en sendas oposiciones en los años 70 al acabar la carrera y curiosamente en las dos oposiciones me quedé en Madrid, eran las primeras en muchos años que se quedaba alguien en Madrid, con lo cual toda mi trayectoria profesional se ha desarrollado en los servicios centrales de la Administración del Estado.

Hay un par de hechos que cambian mi recorrido, el primero es incorporarme a la Seguridad Social con el equipo de José Barea, cuando estaba él como Secretario de Estado y después mi incorporación con José Borell, en el Ministerio de Hacienda. Ambos me marcaron mucho, porque tenían una perspectiva muy inteligente y por tanto muy interesante de los problemas de la administración.

Después he pasado por muchos sitios, porque la horizontalidad del Ministerio de Hacienda te permite acercarte a muchos ámbitos del sector público… Fomento, RENFE, Sanidad y Consumo, Cooperación Internacional… muchos, pero fundamentalmente mi trabajo ha estado vinculado al presupuesto público, como consecuencia de mi formación y mi trabajo con José Borrell.

¿Algún recuerdo de la sanidad?

La Sanidad es peculiar, para quien pasa por este mundo sanitario, con la suerte que tuve yo de tener una perspectiva muy global del sistema, queda cautivo de sus instituciones y de su organización, porque es la prestación social más importante para el ciudadano, al irle muchas veces en ello la vida, y ante la vida, cualquier otra necesidad es secundaria. Es verdad, la educación es importantísima, la investigación… pero desde el punto de vista de protección social, la sanidad es enormemente importante para cada uno de nosotros. Por eso, el ver cómo puedes analizar sus problemas, sus incongruencias, cómo se puede mejorar, cómo hacerlo más eficiente,… es un trabajo muy gratificante. En eso estuve seis años y para mí ha sido un privilegio y una satisfacción, además de los colaboradores que tuve allí, entre ellos tú –Ángel-,  y lo mucho que aprendí de ellos. Ha sido un privilegio y una satisfacción de haberle dedicado unos años, quizá no sirvieron para mucho, pero yo hice lo que pude, eso seguro.

Lo mejor...

Me han pasado muchas cosas buenas, pero lo mejor ha sido conocer gente y conocer conociendo los problemas y las estructuras básicas de mi país y la síntesis de cómo se mueven sus flujos económicos y de poder. Todo ello desde una plataforma tan amplia y privilegiada como es el presupuesto público, que también me ha llevado a conocer gente de gran talla para la historia contemporánea de nuestro país, de los cuales siempre aprendes mucho… resulta muy enriquecedor.

Lo peor...

Pues también algunas de esas instituciones básicas, porque las relaciones con las administraciones territoriales, quizá por aquello de la bipolaridad central – periférico, han tenido importantes desencuentros. Posiciones encontradas centradas en la financiación pero que trascienden y afectan a la vida de los ciudadanos y al diseño y organización de un país. ¿Por qué digo esto? Porque los partidos políticos, que han sido los que fundamentalmente diseñaron este esquema de administraciones territoriales, polarizan en demasiadas ocasiones su posición en estas instituciones y esto no coincide en muchos casos con los intereses del Estado y de la globalidad del país.

Podríamos hablar del crecimiento de la construcción de hospitales que conocéis bien, pero esto se puede replicar para cada uno de los demás sectores y eso es mucho replicar… Hay museos, universidades, institutos, escuelas, trenes, en fin, ¡un listado infinito!, porque las necesidades no se acaban nunca. Eso ha sido lo que pero peor he llevado, lo que más trabajo me ha costado entender, gestionar y compatibilizar, porque en definitiva se trata de hallar puntos de encuentro y soluciones y no siempre han sido fáciles, ni a mi modo de ver se han resuelto de forma objetiva, razonable, justa y adecuada para nuestro país.

¿Cómo ves el futuro?

Personalmente soy muy optimista y eso trasciende hacia la globalidad, pero en este caso hay que ser muy realista. El problema que tenemos es enorme, realmente tenemos dos problemas, uno a escala nacional y otro a escala internacional.

Aquí tenemos un problema de entendimiento entre las administraciones territoriales, al cual ya me he referido, que no es fácil de solucionar y que genera sinergias negativas muy importantes para el país y es que creo que a la hora de diseñar esta organización con la idea de acercar la administración al ciudadano hemos confundido la administración con la gestión. Hay que acercar al ciudadano los servicios, pero otra cosa muy diferente es la planificación estratégica de todo un país… porque con 17 planificaciones los choque están servidos.

Idéntico problema lo tenemos en la Unión Europea, donde tenemos 27 países, 17 si nos vamos a la zona euro, donde el entendimiento es imposible. He participado en muchas reuniones de la UE y en muchas del Consejo de Política Fiscal y Financiera – en el ámbito español - . La falta de sintonía y sobre todo el servilismo a una determinada bandera por cada uno de los países hace imposible que se busquen soluciones para todos. Europa sólo tiene una cosa en común, el euro y eso se lo lleva el viento… No hay política de investigación común, no hay política fiscal común, no hay política comercial común,... ¡no hay nada más en común!, y claro hacer política de investigación en cada país es una garantía de fracaso, frente a China, India, Brasil o Méjico. Como no seamos capaces de coordinarnos esta Europa tiene los días contados.

Europa tiene un problema enorme y España que está dentro tiene ese problema y además otro interno. Falta integración, consolidación y solidaridad. Es la realidad tal y como la veo y suelo ser muy optimista.

 

 

Aquí tenemos un problema de entendimiento
entre las administraciones territoriales,
al cual ya me he referido, que no es fácil de solucionar
y que genera sinergias negativas
muy importantes para el país y es que creo
que a la hora de diseñar esta organización
con la idea de acercar la administración al ciudadano
hemos confundido la administración con la gestión...

Idéntico problema lo tenemos en la Unión Europea,
donde tenemos 27 países, 17 si nos vamos a la zona euro, donde el entendimiento es imposible...

Europa sólo tiene una cosa en común,
el euro y eso se lo lleva el viento…