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Actualidad - Entrevistas

22-07-2015

Entrevista a Enrique Delgado Ruiz

¿Cuál es su experiencia profesional y cuánto tiempo lleva en la actividad actual?

Yo soy médico de familia. Trabajé 13 años como médico en un equipo de atención primaria rural, los últimos cinco simultaneando la actividad asistencial con la dirección del equipo.

En 1996 me incorporé como gerente de Atención Primaria en el área de salud de Soria, donde los dos primeros años compatibilicé las funciones de gestión con un periodo de formación específica de dos años a través del Máster de Administración Sanitaria en la Escuela Nacional de Sanidad.

Desde noviembre de 2011 trabajo como gerente del Área Integrada de asistencia sanitaria de Soria, asumiendo la gerencia de atención especializada del área.

¿Qué destacaría como lo mejor de su carrera profesional?

Mi carrera profesional me ha permitido trabajar durante más de 30 años en la misma área de salud, con el mismo entorno sociodemográfico y con los mismos objetivos y estrategias. He vivido desde la jerarquización de hospitales y la reforma de la Atención Primaria, pasando por la universalización de la asistencia y la creación del Sistema Nacional de Salud, hasta estos momentos apasionantes que se están viviendo en nuestro modelo asistencial.

He podido participar activamente en todos estos cambios innovadores, creativos e ilusionantes que se han producido a lo largo de todos estos años y aportar mi experiencia asistencial y gestora tanto a nivel de Atención Primaria como Hospitalaria. Además he tenido la suerte de hacerlo en un área que siempre ha sido pionera en el desarrollo de modelos asistenciales innovadores, que ha tenido líneas estratégicas muy definidas a lo largo de muchos años y que ha sido referente, y lo sigue siendo, en modelos de excelencia tanto asistencial como de gestión a través de la mejora continua; no en vano es la única organización asistencial en España que con carácter integrado de todos los niveles asistenciales posee el sello 500+ EFQM.

Me considero tremendamente afortunado. No creo que haya habido en España ningún directivo sanitario que haya disfrutado como yo de las posibilidades de aprender y desarrollar proyectos en un entorno de estabilidad directiva y estratégica, sostenida a largo plazo y siempre respaldada por las diversas administraciones sanitarias que se han ido sucediendo en el tiempo y, lo que es más importante, por la población de la provincia.

¿Y lo peor?

Mis peores recuerdos en mi actividad profesional van siempre ligados a problemas asistenciales más que a problemas de gestión o directivos. Cómo olvidar el terrible accidente del autobús escolar en Golmayo el 6 de julio del año 2000, donde murieron 28 niños de entre 13 y 15 años, el drama de los padres cuando llegaron desde Cataluña y la inmensa solidaridad de todos los profesionales de mi área para intentar paliar las consecuencias de la catástrofe.

Desde el punto de vista de la gestión, siempre hemos vivido por ciclos, expansivos y regresivos, pero ni siquiera estos últimos los recuerdo como absolutamente malos. Los cuatro más importantes, para mi área y para mí, fueron el principio de los 90, donde a una severa crisis económica se unió la frustración por la falta de resultados en las expectativas que había creado la Ley General de Sanidad, el periodo pretransferencial del Insalud en 2001, la coyuntura de falta de profesionales entre 2007 y 2010 en medio de un ciclo de gran expansión económica previo a la recesión actual y, por último la crisis económica y de financiación en la que estamos inmersos desde 2009.

Personalmente, solo la tercera de estas circunstancias, la de falta de profesionales, la recuerdo negativamente. Las otras dieron lugar a periodos de cambio, de mucha creatividad y de mejora del sistema, que ha avanzado más en estas fases que en los periodos expansivos. El ejemplo más claro es la efervescencia de propuestas y de nuevos modelos asistenciales que estamos viviendo en estos momentos.

¿Cómo ve el futuro?

Con mucho optimismo. El nuevo escenario que se abre tras la crisis nos va a permitir afrontar, por fin, las reformas que nuestro Sistema Nacional de Salud tiene pendientes desde hace 20 años. Desde entonces venimos hablando de atención sanitaria integrada, de sostenibilidad, de descentralización de la gestión y de muchos otros conceptos que ahora nos parecen inaplazables.

El consenso que existía en la necesidad de las reformas se ha visto postergado muchas veces por la bonanza de la situación del momento, que facilitaba el crecimiento descontrolado del sistema, y la constatación y reconocimiento de la calidad y valoración por los pacientes del modelo existente.

La crisis económica ha sido beneficiosa para la organización de la sanidad, lo veremos en pocos años. El concepto de sostenibilidad solamente financiera se ha visto superado por la obligación del sistema de cubrir las verdaderas necesidades asistenciales de los pacientes y atender sus demandas de salud, pero también de bienestar y calidad de vida. También ha puesto de manifiesto la ineficiencia y, lo que es peor, la ineficacia de la atención fragmentada por enfermedades, órganos o niveles asistenciales que practicábamos, la especialización a ultranza que impide la atención integral a la persona y la falta de prestación de cuidados y autorresponsabilización del paciente en su salud de nuestro sistema.

Hay que dejar de hacer (y por tanto de gastar recursos) aquello que no aporta valor alguno a la salud y calidad de vida del paciente y que, en algunos casos, probablemente hasta las empeora: hospitalizaciones innecesarias, pruebas repetidas, medicaciones descontroladas, consultas de control por cada patología, etc. y al final, acabaremos consiguiendo los objetivos de nuestro Sistema Nacional de Salud, una atención integrada, resolutiva, segura, de calidad y al mismo tiempo sostenible no solo desde el puno de vista financiero, también desde el social y medioambiental. Un nuevo modelo asistencial para un nuevo concepto de asistencia sanitaria, al que debemos llegar sin perder ninguna de las virtudes que tiene el actual modelo.

Propuestas innovadoras para este cambio de modelo están surgiendo por todas partes y en muchos lugares ya se están aplicando, especialmente en tres campos: la atención de la pluripatología compleja, la continuidad de cuidados y el autocuidado de la salud por el paciente y su entorno. La mayor participación de los usuarios y de los profesionales, a través de la descentralización y la gestión clínica, son base insoslayable de todas las reformas que ya se están produciendo.

Como participante en los Premios Profesor Barea, ¿qué opinión le merece este tipo de premios y qué destacaría de su trabajo en concreto?

Nuestro trabajo es un proyecto de organización en un área especialmente crítica de los hospitales como es el bloque quirúrgico, uniendo la integración asistencial y la gestión clínica, dentro de las estrategias trasversales de mejora continua en busca de la excelencia y gestión por procesos que desarrolla nuestra gerencia integrada en su planificación estratégica.

Es de destacar que es un proyecto elaborado y desarrollado por los propios profesionales de la unidad de gestión clínica y aceptado por el resto de la organización. También que es un proyecto de enfermería, que se constituye como unidad intermedia prestadora de servicios para los pacientes y el resto de unidades de la gerencia. Por último que apuesta, y ya presenta resultados, por la calidad y seguridad del paciente, por la eficiencia y por la continuidad de cuidados.

Los premios siempre son un acicate y suponen un reconocimiento para los profesionales. ¡Cuánto más este, que une el prestigio y liderazgo que desde hace muchos años ejerce la Fundación Signo en la evaluación y gestión de costes y servicios sanitarios, con el emocionado recuerdo a quien ha sido maestro de muchos de los que trabajamos en la gestión de la sanidad española, el profesor Barea!

Sin embargo, en este caso es de destacar las enormes posibilidades que el premio nos aporta para dar a conocer nuestros proyectos y compartir buenas prácticas con otros, por la gran capacidad de trasmisión de conocimiento, también de generación del mismo, que tiene la Fundación a través de sus actividades y publicaciones. No es fácil compartir experiencias en el sector sanitario y la Fundación Signo es un magnífico recurso para hacerlo que tenemos todos los profesionales sanitarios.

"El nuevo escenario que se abre tras la crisis nos va a permitir afrontar, por fin, las reformas que nuestro Sistema Nacional de Salud tiene pendientes desde hace 20 años."


"Necesitamos un nuevo modelo asistencial para un nuevo concepto de asistencia sanitaria."

"La integración asistencial, la gestión clínica y la mejora continua son la base del nuevo modelo asistencial y de nuestro proyecto presentado a los premios Profesor Barea."