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Actualidad - Entrevistas

06-09-2016

Entrevista a VICENTE J. IVORRA IVORRA

Responsable funcional en la elaboración de informes técnicos en casos de solicitudes y reclamaciones (servicio de IT y Salud Laboral; D.G. de Planificación, Investigación, Farmacia y Atención al Ciudadano). Vocal en el Equipo de Valoración de Incapacidades del INSS (Murcia)

Participante en la 14 Edición de los Premios Profesor Barea

 

 

¿Cuál es su experiencia profesional?

 

Inicialmente fue asistencial, cursando el doctorado en histo-patología muscular y endocrina y especializándome en Reumatología. Tuve la oportunidad de trabajar, durante cinco años, fuera de nuestro país y así adquirir conocimientos técnicos y organizativos en otros sistemas de salud: en el servicio de Inmunología Clínica del Hospital de Reims (Francia) y en Reumatología del H. de Ferrara, en Italia. Al volver, transité hacia la Gestión sanitaria, completando mis competencias mediante un Máster U. en Salud Pública y posterior Diploma de Especialización en la Escuela Nacional de Sanidad. Tengo asimismo experiencia en peritación del daño corporal. En el 2003 me incorporé a la Consejería de Sanidad de Murcia.

Actualmente soy responsable funcional en la elaboración de informes técnicos en casos de solicitudes y reclamaciones (servicio de IT y Salud Laboral; D.G. de Planificación, Investigación, Farmacia y Atención al Ciudadano). Las líneas de investigación principales son: 1. acreditación de suficiencia para la prestación de servicios sanitarios por las mutuas en convenios de colaboración; 2. prestación para el cuidado del menor de edad afectado por cáncer o enfermedad grave; 3. las dolencias crónicas recurrentes asimiladas a discapacidad y su conciliación con la vida laboral. Vocal en el Equipo de Valoración de Incapacidades del INSS (Murcia).

¿Qué destacaría como lo mejor de su carrera profesional?

 

Personalmente, el sentir vocación médica y cumplirla. Pero, sobre todo, he podido contemplar y participar en el gran perfeccionamiento técnico y científico de la actividad asistencial. Respecto a mi campo de trabajo, las prestaciones socio-sanitarias, ha mejorado cuantitativa y cualitativamente la protección a la población y se ha favorecido el asentamiento de la bioética. En éste caso, hay que considerar que, aparte de los fundamentos de autonomía,propio del enfermo, y de beneficencia por parte del sanitario, esencia ambos del acto médico en sentido estricto, interviene además el cumplimiento de un principio de justicia distributiva.

 

 

¿Y lo peor?

En general, cualquier posible “pero” que se propusiera, sería injusto con el progreso técnico alcanzado y la garantía del acceso universalizado, y con la conformación de un estatuto de “ciudadanía sanitaria” con respecto a los derechos y deberes del usuario de los servicios de salud. Nuevamente atendiendo a mi especialidad, al tratar con prestaciones económicas, tenemos la obligación de mantener una supervisión equitativa para que los beneficios del estado de bienestar se sitúen en sus justos fines. Y, ello, significa, en muchas ocasiones, hacer un juicio de valor sobre la conducta del usuario/asegurado, que produce serias discrepancias por pretensiones insatisfechas.

¿Cómo ve el futuro?

Creo que todos estamos bastante pesimistas por lo ocurrido en los últimos años, económicamente hablando. Pero, valorando el nivel alcanzado de justicia distributiva en nuestro mundo sanitario, debemos mantener la confianza en nuestro Sistema Público de Salud. En referencia a las prestaciones de Seguridad Social, mantengo el criterio que, si bien actualmente se adopta una actitud revisora más intervencionista, mi experiencia me indica que se procura hacer sin merma de los valores de equidad y justo trato al ciudadano.

Así, por ejemplo, se vienen potenciando los Equipos de Valoración del INSS, órganos colegiados compuestos por médicos evaluadores adscritos a la Seguridad Social, que son especialistas en la materia, facultativos de los servicios públicos de salud e inspección de trabajo, que emiten un dictamen colectivo y que, teóricamente al menos, restringiría los posibles desaciertos de una actuación individual. Sus funciones deberían ser más conocidas, tanto entre los facultativos como entre los pacientes. Es un ejemplo de la intensa y productiva colaboración de los médicos de las Consejerías de Sanidad y aquellos adscritos al Ministerio de Empleo, para dar voz y respuesta al asegurado en baja laboral, con mediación en las reclamaciones y discrepancias por decisiones que les afectan: desde la más conocida de reconocimiento de una invalidez laboral, a otras tan significativas como son las disconformidades con el alta médica dada por una mutua, determinar si un accidente o enfermedad están relacionados con el trabajo y son de origen profesional, etcétera. Todo ello, además, teniendo en cuenta que es una vía de resolución de conflictos previa a la vía judicial, y, por tanto, sin coste económico y sin causar el perjuicio emocional o de imagen pública que se pueden dar en un litigio ante los tribunales.

¿En qué consiste y qué ha significado el trabajo presentado a la 14 Edición de los Premios Barea?


La redacción del estudio tiene su origen en una aportación al Congreso Internacional Comparado en docencia e investigación en materia de Seguridad Social y Trabajo, celebrado en enero de este año en La Coruña. Como expongo allí, la soledad de la consulta no ayuda al médico de Primaria en una responsabilidad legal y de decisión tan inmediata e intransferible como es el control y valoración clínico-laboral del trabajador enfermo y, por tanto, la emisión inaplazable de una incapacidad temporal, que se protege económicamente por el conjunto de los españoles mientras no se agoten las posibilidades terapéuticas. Esta es la motivación de partida.

Las necesidades detectadas, que justifican la intervención, son muy variadas: la IT como “refugio” ante la crisis económica o para atender temporalmente a un familiar dependiente no subsidiado; los insistentes y, en ocasiones, discordantes cambios normativos y la complejidad creciente del procedimiento de control, etcétera. Ante ello la acción de mejora, desde la Dirección General de Planificación, Investigación, Farmacia y Atención al Ciudadano, es de evaluar, asesorar y formar en la gestión del proceso en toda su “longitudinalidad clínico-laboral” (que es concepto distinto, al de continuidad asistencial, como ya señalamos en el texto). Nosotros planteamos pasar de la “reacción a la prevención” y explicar cómo afrontamos estos problemas en nuestra área mediante una gestión proactiva y no esperar a que se produzca el conflicto médico-paciente, con el consecuente desgaste o desviación de la confianza terapéutica en el facultativo de cabecera, que es la columna vertebradora del sistema, como tantas veces se afirma y evidentemente es así.

Quisiera finalizar con mi agradecimiento a la Fundación Signo, por su empeño en la promoción de nuestra labor profesional, con el patrocinio de estos premios científicos, y, de manera más personal, por su reconocimiento y mención a nuestro estudio y a su publicación.



He podido contemplar y participar en el gran perfeccionamiento técnico y científico de la actividad asistencial. Respecto a mi campo de trabajo, las prestaciones socio-sanitarias, ha mejorado cuantitativa y cualitativamente la protección a la población y se ha favorecido el asentamiento de la bioética"



"Estamos bastante pesimistas por lo ocurrido en los últimos años, económicamente hablando. Pero, valorando el nivel alcanzado de justicia distributiva en nuestro mundo sanitario, debemos mantener la confianza en nuestro Sistema Público de Salud. En referencia a las prestaciones de Seguridad Social, mantengo el criterio que, si bien actualmente se adopta una actitud revisora más intervencionista, mi experiencia me indica que se procura hacer sin merma de los valores de equidad y justo trato al ciudadano



"Nosotros planteamos pasar de la “reacción a la prevención” y explicar cómo afrontamos estos problemas en nuestra área mediante una gestión proactiva y no esperar a que se produzca el conflicto médico-paciente, con el consecuente desgaste o desviación de la confianza terapéutica en el facultativo de cabecera, que es la columna vertebradora del sistema, como tantas veces se afirma y evidentemente es así"