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Actualidad - Entrevistas

30-01-2017

“La industria farmacéutica cuenta actualmente con un Sistema de Autorregulación de vanguardia que beneficia a todo el Sistema Sanitario y, en definitiva, al paciente”


Entrevista a JOSÉ ZAMARRIEGO IZQUIERDO

Director de la Unidad de Supervisión Deontológica de Farmaindustria

 

El próximo mes de febrero se cumplen 13 años desde que ocupara su cargo actual, ¿qué balance hace?

 

Muy positivo. Para mí ha sido y sigue siendo un privilegio ser testigo de cómo la industria farmacéutica ha convertido en realidad el compromiso que adoptó entonces para hacer las cosas mejor, cambiando la forma en que lleva a cabo sus relaciones con otros agentes del sector sanitario, como los médicos, para demostrar que la intencionalidad de las mismas obedece a una buena praxis. Ese compromiso se ha ido consolidando y ahora contamos con un Sistema de Autorregulación moderno, de vanguardia, que beneficia a todo el sistema sanitario y, en definitiva, al paciente.

 

A lo largo de su trayectoria profesional, ¿cómo cree que han evolucionado las relaciones entre la industria farmacéutica y los profesionales sanitarios?

 

Han evolucionado desde un punto de partida en el cual había una relación muy directa y que podía, en ese caso, estar condicionada por una serie de influencias, a un modelo, el actual, en el que la relación es mucho más científica y profesional. Este nuevo esquema de relación tiene como principal consecuencia un importante estímulo para que el profesional esté a la vanguardia del conocimiento, a través de una formación médica apoyada por la industria. Asimismo, este planteamiento permite que el profesional sanitario ayude a su vez a la industria a desarrollar nuevos y mejores medicamentos, a través de una prestación de servicios que canaliza ese expertise, ese conocimiento.

 

El Código de Buenas Prácticas, que elaboraron desde Farmaindustria, ya está consolidado, aunque ha ido adaptándose en el tiempo a las nuevas necesidades, ¿qué evolución ha tenido en su aplicación?

La evolución ha sido muy interesante desde su puesta en marcha en 2002 porque, mediante sus distintas modificaciones a lo largo de estos años, ha ido consiguiendo adaptarse, e incluso anticiparse, a las nuevas formas en que la industria puede ir operando en los ámbitos que corresponden al Código. Estos ámbitos son básicamente tres: la promoción de medicamentos de prescripción, la interrelación con organizaciones de pacientes y la interrelación con profesionales y organizaciones sanitarias. En todos estos ámbitos de aplicación el Código ha ido anticipándose a la evolución del mercado y, al mismo tiempo, ha dado respuesta a las necesidades de las compañías a la hora de disponer de más mecanismos para su toma de decisiones, que apoyen una gestión del riesgo razonable y compatible con la operativa que está, en estos momentos, aceptada.

Estas relaciones se encuentran inmersas en un proceso de cambio, ¿cuáles son los puntos más importantes de este nuevo giro?

 

El punto más importante es que la industria, a través de su política de transparencia, puede demostrar que la relación con los profesionales sanitarios, con los médicos principalmente, y con las organizaciones sanitarias, en especial con las sociedades científicas, se desarrolla de una manera que pone de relieve esa necesidad y la importancia de esa legítima relación para que los profesionales estén bien formados, lo que, en definitiva, redundará en una asistencia sanitaria de mejor calidad y beneficiará sobre todo al paciente.

Todo esto se concreta a través de la iniciativa de transparencia, que arrancó en 2014 y que vio la luz, por primera vez, en junio de 2016 con la primera publicación de las transferencias de valor de la industria a los profesionales y organizaciones sanitarias, que se repetirá en 2017 con la publicación de las colaboraciones del año pasado, porque mantenemos el compromiso de publicar esta información cada año. Este sistema, además, nos ayuda a ir perfeccionando el Sistema de Autorregulación que nos hemos dado, y que descansa en tres pilares fundamentales: el rigor, la independencia y la objetividad.

 

Poco más de seis meses después de iniciarse la publicación de las transferencias de valor en las páginas web de los laboratorios, ¿manejan datos del impacto que ha tenido tanto para la industria farmacéutica como para los profesionales u organizaciones sanitarias?

El impacto, más que como un elemento cuantitativo, tiene importancia para nosotros como elemento cualitativo, en la medida en que explica el contexto en el que se llevan a cabo las relaciones con los profesionales, el apoyo a las reuniones científico-profesionales, las prestaciones de servicio, la investigación y el desarrollo, etcétera. No tiene sentido hablar de elementos cuantitativos si no se pueden explicar los elementos cualitativos, porque estos últimos son los que constituyen, precisamente, la razón de ser de esas transferencias de valor.

En este sentido, creemos que sí hemos podido tener la capacidad de explicar esta relación y, sobre todo, hemos conseguido que desde la sociedad se haya percibido como un elemento positivo el que acciones relacionadas con la transparencia hayan ayudado a explicar elementos que, por otras razones, podrían estar cuestionados.  Creo firmemente en que la principal virtud que tiene la transparencia es que permite que entre luz en el sistema y ayuda a entender en qué consisten las relaciones porque, a priori, esas relaciones están bien hechas y son necesarias para el avance de la I+D y el uso adecuado del medicamento.

La iniciativa de transparencia, ¿qué significa o debería significar? ¿Cuáles son las medidas específicas a tomar para su aplicación correcta?

 

Lo que significa es el compromiso de la industria para hacer las cosas bien y poder explicar lo que está detrás de esas transferencias de valor a las organizaciones y profesionales sanitarios, como la formación, el que tengan la mejor actualización del conocimiento científico a través de su asistencia a congresos, así como la posibilidad de que, cuando ellos tienen ya una práctica clínica, pueden ofrecer ese conocimiento a la industria a través de la fórmula de la prestación de servicios.

Dentro de estas transferencias de valor se engloban también las intervenciones de profesionales y organizaciones en los procesos de investigación y desarrollo de nuevos fármacos, que son muy complejos, y que además están muy regulados. Todo ello supone una garantía de que, cuando se pone un medicamento en el mercado, cuenta con la calidad, la seguridad y la eficacia que el regulador así ha determinado. En conjunto, pues, toda esta iniciativa supone un salto cualitativo a la hora de poder explicar el funcionamiento de la industria farmacéutica y su proceso productivo, y qué nivel de profesionalidad, de altísima cualificación, tienen que tener los que intervienen en todo este proceso, y muy principalmente los profesionales sanitarios, que son los artífices del éxito a la hora de poner en el mercado medicamentos innovadores.

 

Los profesionales sanitarios deben formarse y, hasta ahora, la industria farmacéutica suplía las carencias, a este respecto, del sistema público. La implantación de Códigos, tanto el suyo como el de FENIN, ¿cómo van o están afectando a la formación?

 

La industria farmacéutica hace un ejercicio de responsabilidad a la hora de apoyar la asistencia a congresos de los médicos, para que puedan tener una formación de vanguardia. En la sociedad quien generalmente lleva a cabo los procesos de formación suelen ser las propias empresas o entidades que tienen a sus empleados y deben formarles. Los médicos, los profesionales sanitarios, por ley, tienen la obligación y el derecho de formarse y, por lo tanto, buscan mecanismos para dotarse de esa formación, y la industria apoya esos mecanismos de forma absoluta. ¿Deberían también dedicarse recursos públicos a la formación? Indudablemente, y en la medida en que los recursos públicos estén bien focalizados y ayuden a que el médico esté mejor formado y, por lo tanto, pueda atender mejor paciente, pues bendito sea, porque al final toda la sociedad se beneficia de tener los mejores profesionales, si bien esos mejores profesionales se consiguen a través de una formación rigurosa y, además, contrastada.

Aquí la clave está en que debemos ayudar a que esta formación se mantenga, tenemos que apoyar a las sociedades científicas que hacen una formación seria y, además, manteniendo la independencia de esas sociedades científicas que son proveedoras de una formación continua de calidad. Lo que ocurre es que existen sectores diferentes. Hay sectores, como por ejemplo el que agrupa a FENIN, que tienen una normativa vigente distinta a la que tenemos en Farmaindustria a la hora de regular la promoción de medicamentos de prescripción, donde existe una regulación muy exhaustiva y restrictiva respecto a cómo se puede llevar a cabo esa promoción. Con lo cual, en nuestro ámbito, tenemos que ser rigurosos en cómo se aplica la Legislación vigente, en el ámbito de la promoción de medicamentos de prescripción, y, por supuesto, eso está relacionado en cómo tenemos también nuestras relaciones con los profesionales sanitarios habilitados para prescribir o dispensar.

El Sistema de Autorregulación, ¿cómo se está aplicando y, con los datos que manejan, está teniendo un impacto positivo?

 

La realidad habla por sí sola, y los datos también. Considero que el Sistema de Autorregulación ha tenido sobre todo efectos preventivos en las tres áreas en las cuales podría existir un mayor riesgo, como son las actividades formativas o reuniones científico-profesionales, los estudios de investigación de mercado, y la prestación de servicios. En estos ámbitos existen requisitos de información a la Unidad de Supervisión Deontológica que se deben cumplir previamente a la ejecución de cada una de estas acciones. De esta forma las compañías, en sus procedimientos, garantizan que sus actuaciones se llevan a cabo cumpliendo con las observaciones que marca el Sistema de Autorregulación. Estos son hechos, y además están cuantificados.

Por supuesto que el Sistema también tiene un marco punitivo, pero la clave de su funcionamiento es la prevención. No obstante, si ya no hay otra opción, entonces también cabe la posibilidad de interponer una denuncia contra el laboratorio, si bien ese no es el objetivo, sino que el objetivo es la adecuación de los procedimientos en las compañías a lo que establece el propio Sistema de Autorregulación.

Por último, ¿qué destacaría de su paso por las XIII Jornadas?

 

Sobre todo, la posibilidad de haber podido trasladar, desde la industria, cómo funciona el Sistema de Autorregulación con personas que tienen una responsabilidad pública, en la mayoría de los casos y, por lo tanto, son gestores que deben velar por la mayor eficiencia del Sistema Público de Salud. En ese sentido, nosotros debemos no solamente explicar lo que hacemos, sino colaborar siempre en el ámbito de la mejora del Sistema Nacional de Salud.



"Este nuevo esquema de relación entre la industria y las organizaciones y profesionales sanitarios tiene como principal consecuencia un importante estímulo para que el profesional esté a la vanguardia del conocimiento, a través de una formación médica apoyada por la industria. Asimismo, este planteamiento permite que el profesional sanitario ayude a su vez a la industria a desarrollar nuevos y mejores medicamentos, a través de una prestación de servicios que canaliza ese expertise, ese conocimiento


"La iniciativa de transparencia refleja el compromiso de la industria para hacer las cosas bien y poder explicar lo que está detrás de esas transferencias de valor a las organizaciones y profesionales sanitarios, como la formación, el que tengan la mejor actualización del conocimiento científico a través de su asistencia a congresos, así como la posibilidad de que, cuando ellos tienen ya una práctica clínica, pueden ofrecer ese conocimiento a la industria a través de la fórmula de la prestación de servicios"




"El Sistema de Autorregulación ha tenido sobre todo efectos preventivos en las tres áreas en las cuales podría existir un mayor riesgo, como son las actividades formativas o reuniones científico-profesionales, los estudios de investigación de mercado, o la prestación de servicios. En estos ámbitos existen requisitos de información a la Unidad de Supervisión Deontológica que se deben cumplir previamente a la ejecución de cada una de estas acciones"





"Creo firmemente en que la principal virtud que tiene la transparencia es que permite que entre luz en el sistema y ayuda a entender en qué consisten las relaciones entre la industria, los profesionales y las organizaciones sanitarias porque, a priori, esas relaciones están bien hechas y, por lo tanto, se pueden justificar plenamente"


La industria farmacéutica cuenta actualmente con un Sistema de Autorregulación moderno, de vanguardia, que beneficia a todo el Sistema Sanitario y, en definitiva, al paciente"