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Actualidad - Entrevistas

28-05-2018

Entrevista a ALBERTO PARDO HERNÁNDEZ

Subdirector General de Calidad Asistencial de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid

 

Ponente III Edición Jornadas El Escorial. Resultados en Salud

 

Usted es Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Medicina, ha desempeñado distintos cargos para terminar dedicado al complicado mundo de la gestión, actualmente como Subdirector General de calidad asistencial, ¿cómo ha sido esta evolución de su trayectoria profesional?

 

En primer lugar al finalizar mis estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid realice la residencia en Cirugía General y del aparato Digestivo en el Hospital La Paz de Madrid, posteriormente, y después de un breve periodo de trabajo clínico, ingresé por oposición como médico inspector en la Administración del Estado y realice diversas actividades en los servicios centrales del INSALUD, y entre ellas las relacionadas con la evaluación sanitaria. Al ser transferido a la Comunidad de Madrid continué con estas actividades como Jefe de Servicio de evaluación sanitaria hasta el año 2004 y, desde entonces, con diferentes denominaciones, estoy dedicado a la Subdirección de calidad.

La evaluación de resultados en salud cada vez se aplica más, pero muchas voces afirman que no lo suficiente, ¿por qué cree que cuesta tanto su implantación como práctica habitual siendo tan necesaria para nuestro Sistema Sanitario?

 

En nuestro país partimos de una cultura que no ha primado la evaluación de resultados, más al contrario venimos de una situación en la que la medición transparente no era la base de nuestras actuaciones. En este sentido uno de los procesos más lentos a los que nos podemos enfrentar son los cambios de cultura y, por tanto, y aunque efectivamente actualmente tengamos diversas iniciáticas, todavía nos queda un gran camino por recorrer.

En su día a día, desde el Observatorio de resultados en salud, ¿qué destacaría de la importancia de hacerlos públicos y el valor que aportan al SNS?

 

El Observatorio tiene como objetivo el poner a disposición de ciudadanos, pacientes, profesionales y gestores, información clave para conocer el estado de salud de los madrileños y los resultados tanto en atención primaria como en sus hospitales, con el fin de dar transparencia a la actividad asistencial que realizamos cada año.

En este sentido, y además de facilitar información de transparencia, puede utilizarse como una herramienta para facilitar la comparación y el aprendizaje, ya que facilita datos de los tres últimos años disponibles del resultado en el Servicio Madrileño de Salud y en cada uno de nuestros hospitales y centros de salud.

 

En El Escorial explicó que "en el Observatorio hay medio millón de visitas, nos falta cultura poblacional", ¿cree que debería existir una formación inicial y continua al respecto?

 

Cómo he comentado previamente creo que necesitamos mejorar nuestra cultura, tanto la profesional cómo la de nuestros ciudadanos y, en este sentido, también deberemos trabajar de forma constante.

Para ello, es muy importante trabajar con los ciudadanos, y en nuestro caso disponemos de la Escuela Madrileña de Salud como espacio de participación ciudadana, en el que se fomenta la corresponsabilidad de las personas en el cuidado de su salud y en la autogestión de su enfermedad.

 

Uno de los problemas con los que parece chocar la Evaluación de Resultados en Salud es la reticencia de algunos profesionales, usted en las Jornadas dejaba claro que no lo querían “usar como ranking, comparar no es un ranking”, ¿por qué cuesta tanto salvar ese obstáculo?


Una de las características del benchmarking es que no se realiza entre empresas u organizaciones, por ejemplo, hospitales, se realiza entre procesos. Este concepto es clave ya que a través del Observatorio podemos identificar centros que han tenido resultados en un proceso concreto, que nos puede servir de punto de referencia cuantitativo, pero no tendría esta utilidad para comparar un hospital en su conjunto.

Por ejemplo, si tenemos los resultados de 50 indicadores de un hospital sería posible obtener la media de los distintos puestos alcanzados por cada uno de ellos, y con este resultado elaborar un ranking de hospitales, pero, además de ser muy discutible la metodología, no sería de utilidad para compararnos en los procesos que a otros centros les podrían interesar para mejorar.

En resumen es muy difícil establecer ranking adecuado de hospitales o de centros de salud y además no nos van a ser de utilidad para el benchmarking.

El benchmarking está muy consolidado como práctica habitual en diversos países de nuestro entorno, ¿qué podría aportar a nuestro Sistema Sanitario un uso cotidiano de esta herramienta?

El benchmarking nació cómo una metodología de gestión con el objetivo de mejorar el rendimiento de las diferentes organizaciones a partir de compararse con los mejores y, al principio, estaba circunscrito en las organizaciones empresariales, pero actualmente se ha extendido a diferentes ámbitos, incluido el sanitario, con las consiguientes modificaciones de su puesta en práctica.

En concreto, en sanidad, nos proporciona una herramienta sistemática que nos permite identificar y aprender de los procesos desarrollados por los mejores, creando una cultura de mejora continua, basada en datos y en buenas prácticas.

 

¿Queda mucho por hacer en medición de resultados en salud?


Efectivamente, creo que hemos iniciado un camino sin retorno, pero un camino lento en el que tendremos que ir aprendiendo conjuntamente las organizaciones sanitarias. Además, creo que el futuro desarrollo de las tecnologías de la información nos va a facilitar mucho el camino tanto en la dificultad de identificar a los mejores como en el proceso de aprendizaje.

En referencia a las III Jornadas El Escorial, ¿qué conclusiones destacaría?


La verdad es que sólo pude estar en parte de las ponencias y, por tanto, sería imprudente por mi parte el realizar conclusiones, pero si me gustaría remarcar que en el escenario social actual la transparencia ligada a la publicación de resultados y la utilización de los mismos para mejorar es una exigencia incremental que nos va a ayudar a optimizar la calidad de las organizaciones sanitarias. 


“Es muy importante trabajar con los ciudadanos, y en nuestro caso disponemos de la Escuela Madrileña de Salud como espacio de participación ciudadana, en el que se fomenta la corresponsabilidad de las personas en el cuidado de su salud y en la autogestión de su enfermedad”

“El Observatorio tiene como objetivo el poner a disposición de ciudadanos, pacientes, profesionales y gestores, información clave para conocer el estado de salud de los madrileños y los resultados tanto en atención primaria como en sus hospitales, con el fin de dar transparencia a la actividad asistencial que realizamos cada año”

“Una de las características del benchmarking es que no se realiza entre empresas u organizaciones, por ejemplo, hospitales, se realiza entre procesos. Este concepto es clave ya que a través del Observatorio podemos identificar centros que han tenido resultados en un proceso concreto, que nos puede servir de punto de referencia cuantitativo, pero no tendría esta utilidad para comparar un hospital en su conjunto”

El benchmarking, “en concreto, en sanidad, nos proporciona una herramienta sistemática que nos permite identificar y aprender de los procesos desarrollados por los mejores, creando una cultura de mejora continua, basada en datos y en buenas prácticas”

“Si me gustaría remarcar que en el escenario social actual la transparencia ligada a la publicación de resultados y la utilización de los mismos para mejorar es una exigencia incremental que nos va a ayudar a optimizar la calidad de las organizaciones sanitarias”