Valor en salud
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Actualidad - Entrevistas

10-04-2018

Entrevista a MERCEDES ALFARO LATORRE

Subdirectora General de Información Sanitaria y Evaluación. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Ponente III Edición Jornadas El Escorial. Resultados en Salud

 

 

Usted es Licenciada en Medicina y Cirugía, ha desempeñado distintos cargos para terminar dedicada al complicado mundo de la gestión, ¿cómo ha sido esta evolución de su trayectoria profesional?

 

Siempre he tenido la percepción de que un sistema sanitario público, como es el nuestro, era algo más que una organización para cuidar de la salud. Me llamaba la atención el papel del sistema sanitario en la buena marcha de la sociedad, su capacidad de cohesión social y su naturaleza solidaria. Tuve la ocasión de trabajar coyunturalmente en una administración sanitaria y me quedé atrapada en ese mundo. 

La evaluación de resultados en salud cada vez se aplica más, pero no siempre es fácil que los datos sean publicados, ¿por qué cree que existe esa reticencia a compartir los resultados?

En primer lugar, quiero decir que en el Sistema de Información Sanitaria existe un importante volumen de datos e indicadores a disposición pública, que son de una gran riqueza al tratarse de datos multidimensionales, relevantes, normalizados y, muy importante, diseñados y recogidos entre todas las administraciones implicadas en el SNS. También se recaban datos del sector privado y se aprovechan los de otras administraciones no sanitarias en la medida que son útiles para el sector salud. Hay cantidades ingentes de datos con un buen nivel de calidad. Unos datos e indicadores que tengo la sensación de que no se utilizan todo lo que se debiera.  El Ministerio ofrece determinados informes y datos resumen, así como aplicaciones interactivas de consulta muy interesantes; pero es que, además, los microdatos de las operaciones estadísticas sanitarias pueden descargarse gratuitamente por quien desee procesarlos con la metodología que le parezca más oportuna. Muchas veces se producen críticas sobre la falta de información o de transparencia, cuando los datos realmente están en el Portal Estadístico del SNS, pero, si no se consultan, no se puede saber si hay mucha o poca información.

Dicho esto, es cierto que en nuestro entorno existe cierta aprensión ante el hecho de ser medidos y comparados. Todo proceso de evaluación pone en evidencia imperfecciones relacionadas con las características y procesos de las organizaciones, los estilos de gestión, las particularidades de los colectivos implicados, etc. Finalmente se juzga, de algún modo, el valor y la calidad de nuestro trabajo y eso siempre genera una cierta inquietud. Creo que eso disminuirá si avanzamos en una cultura que considere la evaluación como un medio para rendir cuentas, sí, pero con el objetivo de mejorar y no como un arma arrojadiza, como sucede en muchas ocasiones, que es lo que más reservas puede generar.

En su día a día, más concretamente en referencia a la Información Sanitaria, ¿qué destacaría del impacto de las TICs?

 

Las TICs posibilitan el registro, almacenamiento, análisis y recuperación de grandes cantidades de datos. Su procesamiento mediante técnicas avanzadas de computación y su conversión a productos de información pueden mejorar las estrategias de promoción de la salud, prevención de la enfermedad y de asistencia sanitaria, así como racionalizar el uso de los recursos. Hoy en día en los sistemas de información disponemos de datos a través de registros clínicos electrónicos que era impensable tener hace solo algunos años.

Las TICs deben, en primer lugar, facilitar la labor de registro de la información que el profesional necesita, pero no gravar el trabajo clínico con cargas burocráticas que no se basen en una clara evidencia de su utilidad. Y deben también facilitar la captura de datos de otras fuentes que enriquezcan la información clínica. En este sentido, también pienso que la disponibilidad de dispositivos personales para el registro de parámetros biométricos puede ser útil, pero que no puede desembocar en que nos convirtamos en una sociedad cuya salud esté permanente e indiscriminadamente observada. Me parece excelente poder monitorizar a determinadas personas cuando es médicamente necesario, pero la vida en general debe ser más espontánea y atemperada, es posible llevar estilos de vida saludable y cuidar de la salud sin necesidad de tanto adminículo como pretenden que usemos.

En El Escorial explicó que "evaluar necesita explicitar qué es el Sistema y los aspectos concretos a evaluar". En su opinión, ¿qué indicadores concretos pueden aportar más al SNS?

 

Los sistemas sanitarios necesitan utilizar de manera prioritaria aquellos indicadores que respondan más a su propia naturaleza y objetivos; si hablamos de un sistema nacional de salud, la equidad, la calidad y la eficiencia deben estar siempre presentes en la evaluación, son  una gran parte de su esencia.

Si quisiéramos simplificar mucho, un sistema nacional de salud debería fijarse fundamentalmente en tres aspectos: la evolución positiva de los grandes indicadores de salud, por ejemplo, la mortalidad prematura y la evitable, la morbilidad prevenible, la calidad de vida relacionada con la salud u otros de este corte, siempre con los correspondientes ajustes por sexo, edad, nivel de renta, lugar de residencia, etc. que nos informen de si su evolución es equitativa en la población. Por otra, en que el presupuesto disponible llegue, que no se genere deuda en los Servicios de Salud. Y, por último, saber si la población está satisfecha con el sistema sanitario. Parece muy simplista, pero, si alguno de ellos falla, es seguro que no vamos bien.

Si de lo que hablamos es de evaluar cómo se trabaja dentro del sistema sanitario entramos en un tema mucho más prolijo, donde hay que evaluar las diferentes dimensiones que condicionan los resultados que consiguen las organizaciones que lo conforman. Desde el Portal Estadístico del SNS tratamos de ofrecer un amplio abanico de indicadores de referencia que pueden agruparse en torno a conceptos o a dominios (estado de salud, determinantes no sanitarios, sistema sanitario y sus dimensiones, calidad, accesibilidad, rendimiento, expectativas, opinión, etc.). Una selección de estos indicadores se recoge en los Indicadores Clave del SNS, pero además pueden utilizarse específicamente otras herramientas más amplias como son las Encuestas de Salud, el CMBD de atención especializada y sus indicadores avanzados (iCMBD), que es una buena herramienta de benchmarking de hospitalización,  la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria o el Barómetro Sanitario.

 

Los datos de los indicadores clave están publicados en la web del Ministerio, ¿qué datos manejan en cuanto a consulta y utilización de los mismos?


En el primer trimestre de 2018 se han venido produciendo unos 250 accesos semanales a los INCLA-SNS. Esperamos que esta cifra vaya creciendo de manera significativa pues creemos que tienen utilidad tanto para profesionales y gestores sanitarios como para los medios de comunicación, estudiantes, estudiosos y público en general.

En las Jornadas apuntó que “las culturas anglosajonas evalúan más y las latinas hemos tardado más”, a la hora de aplicar la metodología de evaluación de resultados en salud, ¿por qué parece que aquí cuesta más evaluar?

Posiblemente influye lo ya comentado de la tendencia a buscar en los resultados de una evaluación motivos para la reprobación más que para el aprendizaje y la mejora. Deberíamos ver la evaluación como lo que es, un instrumento para estimular a las personas y a las organizaciones a hacer mejor las cosas, sin el cual es muy difícil progresar. 

¿Queda mucho por hacer en medición de resultados en salud?


Tenemos muchos retos por delante y a éstos les seguirán otros nuevos conforme la sociedad y las organizaciones van cambiando. Evidentemente nunca podremos decir que ya está todo estudiado, la evaluación es dinámica como el propio sistema, como la propia sociedad.  De momento, tenemos que mejorar aun en normalización y en la trazabilidad de los procesos para poder evaluar como lo estamos haciendo integralmente y no solo cuando los pacientes están ingresados o en sus visitas al centro de salud o en su prescripción farmacéutica. Hay que seguir avanzando en el análisis de los determinantes que pueden influir en la equidad y en la medición de la calidad. Necesitamos seguir afinando la imputación de costes y estamos expectantes con la medición de resultados percibidos por los pacientes que algunos países están desarrollando y que promueve la OCDE.

En referencia a las III Jornadas El Escorial, ¿qué conclusiones destacaría?


La impresión que me llevé es que detrás de las ponencias había mucho trabajo, eran presentaciones de cosas que realmente se están haciendo y se están evaluando. Y que se difunden menos de lo que se debería hacer. Por otra parte, parece que va calando en las organizaciones que la evaluación es una actividad normal y que se asume la necesidad de transparencia en el sector público, más allá del tópico, pero queda todavía mucho camino por delante. Y también comprobé que el ambiente de las jornadas era extraordinario, Signo sigue reuniendo a personas expertas realmente comprometidas con su trabajo y que debaten los temas con verdadero interés e incluso pasión.

Siempre he tenido la percepción de que un sistema sanitario público, como es el nuestro, era algo más que una organización para cuidar de la salud. Me llamaba la atención el papel del sistema sanitario en la buena marcha de la sociedad, su capacidad de cohesión social y su naturaleza solidaria. Tuve la ocasión de trabajar coyunturalmente en una administración sanitaria y me quedé atrapada en ese mundo”


“El Ministerio ofrece determinados informes y datos resumen, así como aplicaciones interactivas de consulta muy interesantes; pero es que, además, los microdatos de las operaciones estadísticas sanitarias pueden descargarse gratuitamente por quien desee procesarlos con la metodología que le parezca más oportuna. Muchas veces se producen críticas sobre la falta de información o de transparencia, cuando los datos realmente están en el Portal Estadístico del SNS, pero, si no se consultan, no se puede saber si hay mucha o poca información”


“Las TICs deben, en primer lugar, facilitar la labor de registro de la información que el profesional necesita, pero no gravar el trabajo clínico con cargas burocráticas que no se basen en una clara evidencia de su utilidad. Y deben también facilitar la captura de datos de otras fuentes que enriquezcan la información clínica”


Los sistemas sanitarios necesitan utilizar de manera prioritaria aquellos indicadores que respondan más a su propia naturaleza y objetivos; si hablamos de un sistema nacional de salud, la equidad, la calidad y la eficiencia deben estar siempre presentes en la evaluación, son una gran parte de su esencia”


“Hay que seguir avanzando en el análisis de los determinantes que pueden influir en la equidad y en la medición de la calidad. Necesitamos seguir afinando la imputación de costes y estamos expectantes con la medición de resultados percibidos por los pacientes que algunos países están desarrollando y que promueve la OCDE”


“Signo sigue reuniendo a personas expertas realmente comprometidas con su trabajo y que debaten los temas con verdadero interés e incluso pasión”