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Actualidad - Entrevistas

27-02-2018

Entrevista a SONIA MONCADA BUENO

Jefa del Área de Prevención de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

 

Ponente III Edición Jornadas El Escorial. Resultados en Salud

 

 

Usted es Psicóloga, psicopedagoga y máster en drogodependencias, en la actualidad jefa del Área de Prevención de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, ¿cómo ha sido esta evolución de su trayectoria profesional?

 

Empecé a trabajar en el plan municipal contra las drogas del Ayuntamiento de Madrid, coordinando y evaluando los proyectos de prevención. Mi trayectoria viene de la práctica directa en estos programas de prevención. En la Delegación del Gobierno para el PNSD realizo tareas más relacionadas con la coordinación y planificación estratégica. Desde el año 2004 he coordinado todos los proyectos de evaluación de las políticas del Plan Nacional.

En las Jornadas de El Escorial presentó la Evaluación de la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, ¿qué conclusiones destacaría?

 

La evaluación de la Estrategia nos da una visión global de las actuaciones realizadas en este sector y el impacto en los consumos y en sus consecuencias negativas. Por supuesto no es posible establecer relaciones de causa efecto entre ambos aspectos, pero nos permite disponer de una visión panorámica de la situación que nos ayuda a planificar mejor las actuaciones futuras, indicándonos qué es lo que está suficientemente desarrollado, qué se debería reforzar, cuáles son los retos futuros…

En cuanto a resultados de la evaluación, en relación a los objetivos finales, hay que destacar que, durante el periodo de aplicación de la estrategia, se han reducido los consumos de drogas; sin embargo, los consumos de mayor riesgo han aumentado; todo ello coincidiendo con un periodo de crisis económica. También vemos que, a pesar de la gran red asistencial que tenemos en nuestro país, ésta no llega a la gran cantidad de población de consumidores problemáticos que existen. Necesitamos reforzar la detección precoz del consumo y la intervención temprana. Otra cuestión clave es el envejecimiento de la población atendida en las redes, que exige que los centros asistenciales de drogas se adapten a las nuevas necesidades de la población que atienden, ya que, al deterior del propio consumo, se añaden ahora los problemas de salud relativos al envejecimiento prematuro que se deriva de la adicción. Se han puesto de manifiesto nuevos problemas, por ejemplo, el impacto negativo que está teniendo el consumo de drogas, especialmente el cannabis, en accidentes de tráfico, por ejemplo.

En relación a la actividad que se desarrolla en el conjunto del estado, tanto en prevención como en asistencia e inserción social, una de las conclusiones claras, especialmente en el área de prevención, es la reducción de las coberturas poblacionales de los programas, que han caído de manera preocupante durante este periodo de crisis económica, debido a los recortes presupuestarios. También vemos que las respuestas a los problemas varían enormemente en función de los territorios: hay grandes diferencias en la prestación de servicios que existen en las Comunidades Autónomas y esto tiene implicaciones claras en relación a un principio básico de nuestras políticas que es la equidad.

La evaluación de resultados en salud cada vez se aplica más en el SNS, pero, en su campo en particular, ¿qué factores considera más importantes a la hora de medir resultados?

 

En primer lugar, es imprescindible una buena planificación estratégica. Sin una definición clara de los objetivos y de los procedimientos para conseguirlos es imposible evaluar. Esto que parece obvio, en estos momentos sigue siendo extraordinario.

En segundo lugar, la evaluación no tiene que ser un esfuerzo extra, sino que debe formar parte del mismo proceso de planificación estratégica; y no debe suponer un esfuerzo ímprobo y complejo. Existe muchísima información que no se toma en consideración ni se analiza. En definitiva: las dos cuestiones básicas serían una buena planificación con objetivos operativos y medibles, y una buena utilización de las fuentes de información y los indicadores que ya existen, con estos dos elementos se mejoraría muchísimo.

Usted también es docente, cada vez desciende más la edad media de inicio del consumo de drogas, entendiendo que varía mucho cada año y es diferente según la sustancia, aunque es complicado generalizar, ¿cuál cree que sería la etapa adecuada para empezar a educar en la prevención del consumo de drogas?

 

En primer lugar, no es tan cierto que se hayan modificado las edades de inicio, precisamente, en la última evaluación, se ha retrasado ligeramente la edad de inicio del consumo de drogas, esto es un factor positivo. De todas maneras, está entorno a los catorce años, más o menos, para el consumo de tabaco o alcohol y un poco más adelante el cannabis.

Lo que sí ha cambiado, y esto es importante, es el orden: hace una década se empezaba consumiendo tabaco, se pasaba al alcohol y luego al cannabis, ahora el alcohol es la primera sustancia de inicio, es decir, sí que cambian patrones de consumo, pero, en cuanto a las edades de inicio, no.

En cuanto a las edades idóneas para la prevención, diría que, sobre todo para los más vulnerables, es imprescindible trabajar desde la primera infancia. Los procesos de desviación social son eso, procesos, y como tal empiezan en etapas de la vida tempranas, lo que pasa es que no se les da respuesta hasta que se han convertido en problemas llamativos y entonces ya es más difícil trabajar. Un niño con vulnerabilidad, no solamente al consumo de drogas, sino a cualquier tipo de conducta desviada, es detectable, por ejemplo, en la escuela y en la familia desde muy pequeño, y se puede trabajar con estos niños desde muy pequeños, tanto en la escuela como en las familias, y en el contexto social también. En la evaluación hemos visto que se interviene casi siempre tarde, y que hay que anticipar las edades en las que se realizan las actividades de prevención porque se llega tarde, sobre todo con los de mayor riesgo, las personas más vulnerables, los niños y niñas más vulnerables.

 

En El Escorial explicó que “cuantos más años se tarde en acudir a la red peor es el pronóstico", ¿qué medidas se podrían tomar para acelerar este proceso? ¿Cree que falta quizá cierta concienciación del entorno familiar y social o que, a veces, no queremos ver lo que está pasando?

 

Sí, absolutamente de acuerdo en esta idea, pero pasa un poco en todo el tema de salud, es decir, la población acude a los recursos cuando ya el problema es importante, y especialmente en este caso. De hecho, por ejemplo, la gente acude al tratamiento, no por una motivación personal, sino cuando toca fondo, cuando ya las cosas se le han complicado de manera tan importante que ya no tiene otra vía, y, mientras tanto, se niega el problema, no hay una asunción del problema por parte de la persona. Es necesario mejorar la conciencia de problema, pero también hay que analizar las barreras al tratamiento. Quizás las nuevas tecnologías (e-health, m-health) nos puedan ayudar en ambas cosas. También la formación de profesionales socio-sanitarios en detección precoz, intervención breve y en algunos casos, entrevista motivacional, podrían ayudar a mejorar la situación.

También apunto que "el consumo problemático de drogas ha disminuido durante la crisis", pero, ahora que el ritmo económico parece empezar a revitalizarse, ¿cree que esto aparejará un repunté en la adicción a las drogas?


Es muy posible, lo tendremos que ver en la próxima evaluación para poderlo confirmar. Es cierto que hemos visto que uno de los efectos de la crisis económica es la reducción en general de los consumos, pero también han aumentado los consumos problemáticos.

En las recomendaciones finales de la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, uno de los puntos es “Evaluar los resultados del tratamiento, identificar las mejores prácticas y generalizarlas”, ¿queda mucho por hacer en medición de resultados en salud en este campo?


Sí, muchísimo; se evalúan poco los resultados del tratamiento. Según los resultados de la evaluación de la Estrategia solo nueve de las 19 comunidades/ciudades autónomas realizan este tipo de evaluación.

 

En referencia a las III Jornadas El Escorial, ¿qué conclusiones destacaría?


La cantidad de experiencias de evaluación que se presentaron eran de altísimo interés y creo que el papel de la Fundación Signo, promoviendo Jornadas como ésta, ayuda a crear una cultura de evaluación muy necesaria. Me gusto especialmente que se incorporara el tema de evaluación de políticas públicas.

“Es necesario mejorar la conciencia de problema, pero también hay que analizar las barreras al tratamiento. Quizás las nuevas tecnologías (e-health, m-health) nos puedan ayudar en ambas cosas”

 


“En la evaluación hemos visto que se interviene casi siempre tarde, y que hay que anticipar las edades en las que se realizan las actividades de prevención porque se llega tarde, sobre todo con los de mayor riesgo, las personas más vulnerables, los niños y niñas más vulnerables”

A la hora de medir resultados “las dos cuestiones básicas serían una buena planificación con objetivos operativos y medibles, y una buena utilización de las fuentes de información y los indicadores que ya existen, con estos dos elementos se mejoraría muchísimo”

“Hay que destacar que, durante el periodo de aplicación de la estrategia, se han reducido los consumos de drogas; sin embargo, los consumos de mayor riesgo han aumentado; todo ello coincidiendo con un periodo de crisis económica. También vemos que, a pesar de la gran red asistencial que tenemos en nuestro país, ésta no llega a la gran cantidad de población de consumidores problemáticos que existen”

“Se evalúan poco los resultados del tratamiento. Según los resultados de la evaluación de la Estrategia solo nueve de las 19 comunidades/ciudades autónomas realizan este tipo de evaluación”

“La cantidad de experiencias de evaluación que se presentaron eran de altísimo interés y creo que el papel de la Fundación Signo, promoviendo Jornadas como ésta, ayuda a crear una cultura de evaluación muy necesaria. Me gusto especialmente que se incorporara el tema de evaluación de políticas públicas”