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Premios Barea


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Dulce García Lemos
Grupo Técnico de la Función Administrativa.

Accesit 9ª Edición de los Premios Profesor Barea 2011 9ª Edición. Modalidad 4. “La gestión de la información en el Complejo Universitario A Coruña: El proyecto ELFOS”

¿Cuánto tiempo llevas?

Me licencié en Ciencias Empresariales por la Universidad de Santiago en 1982. En el año 1994/1996, hice el Executive MBA en la Escuela de Negocios Caixanova aquí, en Galicia; esa es mi formación académica. En cuanto a mi trayectoria profesional; empecé a trabajar con un contrato de trabajo en la Fundación Empresa Pública en Repsol, en Madrid. Me destinaron al área de Control de Gestión. Trabajé allí durante un año en 1985. Posteriormente volví a Galicia y, durante tres años llevé el área económico-financiera en una fábrica dedicada al curtido de pieles, cerca de Santiago. En 1988 me presenté a una plaza de jefe de servicio de Gestión Económica que convocó el hospital (entonces Hospital Juan Canalejo). Me seleccionaron y así empezó mi trayectoria en el hospital. Estuve varios años en esa jefatura y en 1995 accedí al puesto de Subdirectora de Gestión Económica. En 1996 fui nombrada Directora de Gestión y Servicios Generales, puesto que he estado ocupando hasta julio del 2010. A partir de ahí, volví a mi plaza de Grupo Técnico de la Función Administrativa; plaza que gané por oposición en el año 2000. Durante los años que ejercí como Directora de Gestión fui patrono de la Fundación Juan Canalejo. También fui patrono de la Fundación Signo desde su fundación hasta el 2003. Además, participé en el programa HOPE (programa europeo de intercambio de hospitales), en 1990 visitando varios hospitales en Irlanda. Finalmente, fui profesora de diferentes cursos y master de dirección y gestión sanitaria convocados por la Universidad de Santiago y la de A Coruña, por la FEGAS y otras instituciones.

¿Qué ha sido lo mejor?

Lo mejor que me ha pasado en mi trayectoria profesional son las personas con las que he trabajado. De algunas aprendí mucho de lo que sé y estuvieron a mi lado en los momentos difíciles. También tuve la suerte de introducirme en el sector sanitario, que es muy complejo y tiene una diversidad profesional impresionante. En este sector hay muchos obstáculos que hay que salvar para poder avanzar, sobre todo en el ámbito de la gestión. En sanidad hay muchos intereses contrapuestos y precisamente ahí está el reto: en avanzar y superar los obstáculos.

¿Qué ha sido lo peor?

Lo peor es el desgaste que produce dedicarte a este trabajo, porque hay muchas barreras burocráticas, porque no tienes la posibilidad de desarrollar tus capacidades como en el ámbito privado, que tiene más facilidades normativas, y porque hay muchas barreras a cualquier innovación. Habría que flexibilizar el ámbito sanitario para introducir mejoras reales. No se es valiente en este campo y la mayor parte de tus energías se agotan peleando contra muros burocráticos muy difíciles de derribar. Lo peor es que habiendo excelentes gestores en el ámbito sanitario público no se puedan desarrollar mejoras de gran calado por una normativa poco flexible y por un entendimiento de la sanidad muy politizado y burocratizado. Eso hace que mucha gente válida se desanime y abandone.

¿Cómo ves el futuro?

Lo veo siempre bien. Cuando hay una crisis, aunque sea de esta envergadura, la considero como un revulsivo. Esta crisis está consiguiendo que se cuestionen modelos de todo tipo, tanto en el sector sanitario como en otros sectores. Las empresas y las personas sacan lo mejor de ellas en momentos de crisis y surgen las mejores ideas. Creo que esto es parte de la evolución del ser humano: cuando hay una crisis profunda, se producen cambios. Por eso soy optimista, porque estas crisis nos llevan a hacernos preguntas, a replantearnos todo, y probablemente surjan sistemas mejores para todos. Lo más importante es saber sentar las bases de un nuevo crecimiento. Es importante el cambio que se va a producir en los individuos y en la sociedad, porque lógicamente repercutirá en la sanidad.

Eres una fiel colaboradora de la Fundación Signo y este año has quedado finalista con un trabajo titulado “Gestión de la Información en el Complejo Hospitalario A Coruña: el proyecto Elfos”. ¿Qué te parecen los Premios Profesor Barea?

Sí. Estoy muy contenta de ser finalista. Nunca me había presentado por la falta de tiempo. La entrega de premios me ha parecido un acto sumamente entrañable, muy bien organizado. Los Premios Profesor Barea constituyen un foro para que la gente pueda presentar trabajos que significan esfuerzo realizado durante muchos años. Creo que es una iniciativa importantísima de cara a los profesionales que trabajamos en el sector sanitario, de las que hay muy pocas en el país. Cuando estuve allí, recordé el empuje que tuvo Signo desde el principio, cuando éramos sólo cinco hospitales. Entonces era una organización muy pequeña, pero había muchas ganas de trabajar y colaborar; llegamos a ser unos ochenta hospitales. Tanto los premios como la mayor actividad actual de la Fundación me parecen muy meritorios y creo que hay que animar a todos los profesionales del sector sanitario a que apoyen a la Fundación, de la que surgen iniciativas excelentes.

 

 

 

 

 

En sanidad hay muchos intereses contrapuestos y precisamente ahí está el reto: en avanzar y superar los obstáculos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo peor es que habiendo excelentes gestores en el ámbito sanitario público no se puedan desarrollar mejoras de gran calado, por una normativa poco flexible y por un entendimiento de la sanidad muy politizado y burocratizado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es importante el cambio que se va a producir en los individuos y en la sociedad, porque lógicamente repercutirá en la sanidad