Valor en salud
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¿Se puede gestionar la innovación?

¿Se puede gestionar la innovación?

Marisa Merino
Directora gerente OSI Tolosaldea - Osakidetza   /   29-03-2022   /   0 COMENTARIOS   /  A+ | a-
En un contexto cambiante y cada vez más exigente, la innovación juega un papel relevante para poder afrontar los retos actuales y futuros de la atención sanitaria.

¿Qué se entiende por innovación? Según O´Sullivan y Doodley (Applying Innovation, 2009), innovación es el proceso de realizar cambios, grandes o pequeños, radicales e incrementales, a productos, procesos y servicios que resulten en la introducción de algo nuevo para la organización, que añada valor a los clientes y que contribuya a la generación de conocimiento de la organización.

Pero, ¿se puede gestionar la innovación en las organizaciones? El economista Joseph A. Schumpeter (1883-1950) entendía la innovación como una de las causas del desarrollo económico, considerándolo un proceso de transformación económica, social y cultural. Ya entonces empezó a plantear que el proceso innovador es sistematizable y, por lo tanto, gestionable. También afirmaba que el origen de la innovación son las personas y que la base del proceso es una adecuada gestión del conocimiento.

Actualmente, la norma UNE 166002: 2021 de Gestión de la I+D+i especifica los requisitos de un sistema de gestión de la I+D+i, cuyo objetivo es orientar a las organizaciones en el desarrollo, la implantación y el mantenimiento de un marco sistemático en este ámbito. Como publicaron Mir et al. (The impact of standardized innovation management systems on innovation capability and business performance: An empirical study, 2016), se ha visto que la utilización de sistemas de gestión de innovación estandarizados ayuda a las organizaciones y tiene un impacto positivo en la mejora de la capacidad de innovación y en los resultados.

Centrándonos en las organizaciones sanitarias, ¿qué elementos hay que tener en cuenta a la hora de implantar un sistema de Gestión de la I+D+i? A continuación, se comentan algunos de los más relevantes.

El Sistema Sanitario forma parte de un contexto sujeto a constantes cambios marcados por la evolución de las necesidades de sus clientes. Para poder adaptarse a esta continua trasformación la organización debe identificar, como parte del análisis de su contexto, los retos a considerar en materia de innovación, siempre con el fin último de conseguir resultados con impacto real en la sociedad. Estos retos se despliegan a partir de la estrategia, en un Plan de Gestión anual con los objetivos y las acciones, las metas y los responsables. Para dar respuesta a los desafíos identificados se definen objetivos que, en ocasiones, suponen la búsqueda de soluciones novedosas o disruptivas que darán lugar a proyectos de innovación.

Dado que las personas son el origen de la innovación, es importante favorecer un entorno retador que involucre a los profesionales, fomente la puesta en valor del conocimiento y reconozca y valore su participación e implicación. La promoción de la confianza y el pensamiento crítico y constructivo en la búsqueda de retos que generen ideas innovadoras que apoyen la estrategia de la organización, son pilares fundamentales para la motivación de los profesionales que participan en los proyectos de innovación. La utilización de herramientas que estimulen la creatividad y el intercambio del conocimiento entre profesionales ayuda también a generar nuevas ideas.

Otra fuente importante para innovar es aprovechar el potencial del entorno, estimulando el intercambio de ideas o la participación en proyectos conjuntos con los grupos de interés. La velocidad con la que se producen cambios en el entorno hace necesario disponer de la mejor información en el momento adecuado para poder tomar decisiones con menos riesgo y anticiparse a los cambios. Por esto es fundamental vigilar sistemáticamente los factores más relevantes que afectan a la organización, así como los cambios en el contexto que pudieran afectar al desarrollo de los proyectos de innovación.

El benchmarking es otra de las actividades que posibilita explorar ámbitos y actividades ajenas a nuestro campo de trabajo habitual, buscando planteamientos, ideas o experiencias que nos abran nuevas perspectivas.

Finalmente, es imprescindible contar con una metodología documentada de gestión de ideas y proyectos de I+D+i. La gestión de las ideas aborda desde su generación hasta su evaluación, de acuerdo a criterios definidos y posible selección para pasar a fase de desarrollo de proyecto. Los proyectos se inician a partir de una propuesta que contemple el resumen del proyecto, estado del arte, justificación, bibliografía más relevante, objetivos, metodología, acciones, riesgos, dificultades y su plan de contingencia y financiación. Posteriormente se realiza un seguimiento para evaluar su evolución e implementar medidas si fuera necesario. La valoración final al cierre del proyecto incluye conclusiones finales, grado de cumplimiento de objetivos, plazos, presupuesto, resultados obtenidos, utilidad de proyecto, buenas prácticas y lecciones aprendidas

Hay que tener en cuenta, además, que el conocimiento generado de los proyectos es susceptible de ser protegido y/o explotado, favoreciendo la diseminación del mismo.

En el contexto actual, y en los tiempos que vienen, tendremos que ser realmente innovadores para afrontar los nuevos escenarios. Utilizar metodologías para gestionar el proceso puede ayudar a orientar a las organizaciones sanitarias hacia entornos que favorezcan la creatividad de las personas, la generación de ideas y el desarrollo de proyectos de impacto que consigan mejores resultados y una mejor atención sanitaria.
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