Valor en salud
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23-02-2011

Ginés Madrid
Jefe de Servicio de Radiodiagnóstico. Hospital Morales Meseguer.

Presidente de las IX JORNADAS DE GESTION Y EVALUACION DE COSTES SANITARIOS. Murcia

¿Cuánto tiempo llevas?

Mi trayectoria profesional ha estado siempre vinculada a la radiología, ya desde mi época de estudiante, en la que fui alumno interno de la Cátedra de Radiología y Terapéutica Física de la Facultad de Medicina de Valladolid. Posteriormente, hice mi residencia en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, que compartí con un año de formación en el Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, para la especialización en radiología vascular e intervencionista. Eran los albores del intervencionismo en nuestro país y me toco asumir su puesta en marcha en Zaragoza. Fueron años apasionantes en los que me curtí como profesional en el seno de un excelente Servicio de Radiología. Allí estuve hasta el año 84, en el que, a través de un concurso oposición, obtuve la plaza de jefe de servicio del Centro de Especialidades Ramón y Cajal de Zaragoza. Tras 10 años de intenso y gratificante trabajo, me surgió la posibilidad, en el año 93, de iniciar el diseño y la puesta en marcha del Servicio de Radiología del Hospital Morales Meseguer de Murcia, que suponía el regreso a casa, y que es donde realizo mis actividades actualmente. Siempre estuve muy interesado, a parte naturalmente de mi faceta asistencial, a los aspectos relacionados con la organización, gestión y planificación de los servicios de radiología, lo que para mi ha sido una tarea realmente gratificante y, probablemente, sea donde más he podido contribuir, dentro de mi especialidad.

¿Qué ha sido lo mejor?

Mi tesis doctoral, en el año 90, se iniciaba con una frase del  dramaturgo franco-ruso Sacha Guitry, que decía: “Cuando se trabaja con fe y con entusiasmo, no se tiene derecho a nada, ni siquiera al éxito, se está pagado de antemano”. Por tanto, afortunadamente, mi vida profesional ha estado llena de oportunidades que me han proporcionado grandes satisfacciones. He tenido la fortuna de trabajar en lo que me gusta y, por ello, he disfrutado, con auténtica pasión, tanto en el día a día como frente a tareas complejas. No he tenido nunca sensación de rutina o de aburrimiento. Si tuviese que señalar un momento especial, quizás fuera el mes de noviembre del año 83, cuando obtuve la jefatura de servicio, que es cuando realmente pude empezar a hacer y a realizar tareas propias de ese estamento y que son las que verdaderamente me han producido grandes alegrías. Hubo también un  momento inolvidable y, sobre todo muy emocionante y que siempre llevaré en el corazón, que fue la concesión de la medalla de oro de la Sociedad Española de Radiología en el año 2008.

¿Qué ha sido lo peor?

Suelo olvidar con una gran facilidad las adversidades y trato de convertirlas en oportunidades de mejora. Me inquieta que cada vez queda menos tiempo y que la vida profesional va llegando a su límite, y uno tiene la sensación de todavía hay muchas cosas por acabar. En lo personal, no cabe duda de que he tenido de dejar cosas aparcadas en el camino, como la lectura y algunas aficiones, que me gustaría recuperar algún día.   

¿Cómo ves el futuro?

El futuro hay que mirarlo siempre con optimismo. Soy escéptico, probablemente porque ya peino canas, pero el escepticismo no significa negatividad ni pesimismo. Me gusta definir al escéptico como aquel que mejor maneja el binomio realidad y ficción. En general el futuro lo veo bien. En mi especialidad, diría que espléndido, porque nunca como hasta ahora la imagen médica había tenido una presencia y una influencia tan grande en la medicina. La medicina tendrá que realizar importantes cambios de adaptación y redefinir muchos de sus aspectos actuales. Los médicos tenemos que reflexionar sobre determinados conceptos, como la eficiencia de nuestros servicios, el coste de oportunidad, la importancia y la repercusión económica de nuestras decisiones, etc. Son cosas que no nos han preocupado en otros momentos, pero que la propia sociedad nos está obligando a tomar buena conciencia de ellas.

Has sido presidente de las novenas jornadas de gestión de la Fundación Signo. ¿Cómo ha sido tu experiencia?


Los dos años vividos durante el proceso de preparación, planificación y diseño de las jornadas fueron verdaderamente apasionantes. Esto me permitió enriquecerme como persona y como profesional, porque tuve la fortuna de conocer a muchísima gente y, sobre todo, a un granado y lúcido grupo de profesionales que constituían los Comités Organizador y Local, con los que conviví codo con codo, y eso fue para mí, desde una perspectiva personal,  el mejor activo de la Jornadas. Además, por supuesto, conocí más a fondo determinados aspectos de la macro y de la meso gestión de la asistencia sanitaria en general. Si a eso añadimos que las jornadas fueron un éxito, podemos concluir sin duda que la experiencia fue muy positiva.


Los médicos tenemos que reflexionar sobre determinados conceptos, como la eficiencia de nuestros servicios, el coste de oportunidad, la importancia y la repercusión económica de nuestras decisiones, etc


En mi especialidad, veo un futuro espléndido, porque nunca como hasta ahora la imagen médica había tenido una presencia y una influencia tan grande en la medicina