Valor en salud
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23-03-2011

Luis Rodríguez Padial
Jefe de Servicio de Cardiología. Hospital Universitario de Toledo Virgen de La Salud.

PRESIDENTE DE LAS VII JORNADAS de Gestión y Evaluación de Costes Sanitarios. Toledo

¿Cuál ha sido su trayectoria profesional ?

Estudié medicina en Granada, tras lo cual me desplacé a Madrid y en el Hospital Ramón y Cajal hice la especialidad de cardiología. Después de trabajar en distintos sitios, porque eran momentos difíciles por el paro médico, obtuve una plaza en Toledo y estuve unos años allí. Luego, con una beca del FIS, pude desplazarme a Estados Unidos, a Boston, donde estuve casi dos años haciendo un entrenamiento en ecocardiografía. Después volví a Granada y al final vine de nuevo a Toledo, dado que obtuve la jefatura de servicio de cardiología en el Complejo Hospitaltario de dicha ciudad. Aquí estoy desde el año 95.

¿Qué ha sido lo mejor?

Lo principal es a nivel familiar: casarme, tener mis hijos, etc. A nivel profesional, dentro de que ha sido difícil luchar en un hospital como en el que estoy, con escasa tradición investigadora, es muy importante que haya podido iniciar la investigación y desarrollar el servicio de cardiología, que creo que presta una asistencia muy aceptable, dentro de la media nacional. Considero que la opción de poder desarrollar un servicio como el de cardiología e ir ampliando técnicas es una oportunidad que no se le presenta a todo el mundo., y es muy de agradecer.

¿Qué ha sido lo peor?

La memoria tiende a olvidar las cosas malas. Diría que lo peor ha sido el sufrimiento del día a día, porque creo que podríamos haber hecho más cosas a nivel profesional. Estar en un hospital que tiene pocas posibilidades de albergar investigación, porque no hay tradición, o que el nuevo hospital de Toledo vaya a ser universitario y al final se demore, te deja un poco triste. Pero poco a poco estamos consiguiendo avanzar en otros temas y siempre hay que ver posibilidades en cualquier circunstancia.

¿Cómo ves el futuro?

Suelo ser optimista, aunque ahora cuesta trabajo serlo, porque la situación económica es muy complicada. Por ejemplo, veo con mucha pena el paro juvenil, porque es malo para el futuro del país que gente formada se tenga que ir fuera. Al final saldremos del bache, porque siempre se sale, y generaciones anteriores a la nuestra han pasado por circunstancias más difíciles. La crisis es una pena porque la sanidad española estaba muy bien posicionada y estos recortes, aunque todos lucharemos porque no afecten a la calidad de la asistencia, van a tener algún impacto sobre la misma. Aún así, soy optimista.

Vamos a hablar de las Séptimas Jornadas de Gestión, que se celebraron en Toledo, y de las que formaste parte. ¿Tienes alguna anécdota relevante?

Encajar a todos los consejeros en las mesas se convirtió en una labor problemática, porque vinieron todos los consejeros que estaban invitados. La asistencia de los consejeros ya había comenzado en otras jornadas anteriores, pero para las nuestras ya se había generado la idea de que era bueno asistir. Se trataba de un foro con una buena audiencia para presentar las novedades que tenían las distintas consejerías. Hubo una asistencia bastante buena y, aunque en Toledo fue difícil acoger a todo el mundo, al final estuvo bien, con sus luces y sus sombras como todo. En definitiva, sirvieron para consolidar la importancia de venir a las jornadas, porque era un foro donde exponer las novedades; esto se ha ido manteniendo en otras reuniones posteriores.

¿Qué supuso para ti ser presidente de estas jornadas?

Fue importante. Yo soy un clínico que tiene interés por la gestión. Fuimos de las primeras unidades de gestión que creó el Insalud y esto supuso un reto muy importante. Fue fundamental, porque tuve contacto con los primeros espadas de la gestión y pude poner en perspectiva que en Castilla La Mancha se estaban haciendo cosas buenas desde ese punto de vista. La verdad es que la implicación de nuestro consejero en aquel momento, Roberto Sabrido, y de todo el SESCAM con las jornadas fue muy importante y contribuyó importantemente al éxito de las mismas.

Para nosotros fue una puesta de largo después de haber mostrado tanto interés por la gestión clínica. En el acto de clausura me vi obligado a agradecer la labor de mucha gente e hice el discurso mezclándolo con citas del Quijote y alguna poesía. Me felicitaron por aquel discurso e incluso salió publicado después en la revista.
Me gustaría recordar que, mirando el programa, en aquellas jornadas se trataron temas que siguen siendo novedades. Los temas de las jornadas siempre sirven para que la Fundación Signo ponga sobre la mesa aspectos que resultan problemáticos y que lo van a seguir siendo en el futuro. Un ejemplo es que ya se trató la sostenibilidad en aquel entonces, cuando ahora es mucho más importante. Para mí fue un honor que la Fundación me eligiera para preparar aquellas jornadas.

La crisis es una pena porque la sanidad española estaba muy bien posicionada y estos recortes, aunque todos lucharemos porque no afecten a la calidad de la asistencia, van a tener algún impacto en la misma


Los temas de las jornadas siempre sirven para que la Fundación Signo ponga sobre la mesa aspectos que resultan problemáticos y que lo van a seguir siendo en el futuro