Valor en salud
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21-03-2012

AVANCE DEL MONOGRAFICO "REORGANIZAR EL S.N.S"

 

 

Rocio Mosquera

Consejera de Sanidad de Galicia 

NUEVAS ORIENTACIONES Y NUEVOS RETOS

DEL MODELO DE GESTION SANITARIA

El sistema sanitario español, aunque tiene su origen, como casi todos los europeos, en un sistema basado en la financiación a través de seguros sociales, evolucionó, sobre todo a partir de la Ley General de Sanidad de 1986, hacia la financiación a través de impuestos, inspirado en una ruta «entre Bismarck y Beveridge, con una alta vocación de descentralización, alejada del entonces hipercentralizado National Health Service británico.

Nuestro Sistema Nacional de Salud se vertebró sobre intangibles, como una mayor facilidad para controlar el gasto sanitario total, niveles inferiores de gasto público, menor consumismo sanitario, porcentajes más elevados de cobertura poblacional y un mayor control sobre los recursos productivos. Así construimos un sistema nacional de salud con grandes fortalezas: equidad, universalidad, buenos indicadores de salud, alta calidad técnica, macroeficiencia económica, accesibilidad geográfica, suficiencia de recursos y buenas infraestructuras.

Se trata de un sistema muy descentralizado, constituido por los servicios de salud de las comunidades autónomas, que, completadas ya las transferencias, tienen la responsabilidad de gestionarlos y financiarlos a través de sus presupuestos.

Contamos con tensiones comunes a todo sistema de prestación de servicios asistenciales directamente relacionados con la distancia real entre oferta y demanda, así podríamos hablar de incremento del gasto, incremento demográfico, envejecimiento, aumento de enfermedades crónicas, incremento de las expectativas del usuario, existencia de listas de espera, nuevas técnicas y tratamientos, fascinación por la tecnología, medicalización de problemas sociales, deshumanización, variabilidad de la práctica clínica, descoordinación, desigualdades, altos costes de no calidad, riesgos de seguridad y litigios crecientes.

El modelo actual de atención sanitaria, basada en niveles, atención primaria y atención hospitalaria, con consultas y hospitalizaciones como medios de interacción, responde a  un modelo orientado a la resolución de episodios agudos de enfermedades graves.

 

A ello hay que añadir que las especialidades médicas se han desarrollado como áreas aisladas e independientes, lo que ha fraccionado la atención a los pacientes, con la consiguiente pérdida de la continuidad asistencia, que se agrava más con la descoordinación existente los niveles asistenciales.

El dimensionamiento de este modelo ha ido acompañando de la necesidad de incrementar los recursos y el gasto, llevando al sistema a una situación de insostenibilidad económica.

 

España, como la mayoría de los países desarrollados, está experimentando cambios sociales y demográficos. El aumento de la esperanza de vida, unido a las modificaciones de los estilos de vida y hábitos relacionados con la salud, condicionan un cambio en el patrón de enfermedad y muerte, haciendo que la demanda asistencial esté cada vez más asociada a procesos crónicos de larga duración.

 

Conforme al Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud, en su Análisis del Sistema Sanitario 2010, en el caso particular de España, el gasto sanitario ha seguido la tendencia al alza internacional, alcanzando los 2.671 dólares estadounidenses per cápita (en términos de paridad de poder adquisitivo) y el 8,5% del PIB en 2007; no obstante, sigue por debajo de la media europea. De continuar el ritmo de crecimiento anual, el gasto sanitario en España podría duplicarse en diez años hasta los 135.000 millones de euros.

 

Estamos pues, ante un contexto que requiere nuevas orientaciones y presenta nuevos retos. Nuevos retos en el modelo de gestión, que permitan implantar nuevos productos o servicios, soluciones que aseguren la sostenibilidad del sistema sanitario, ante el incremento del gasto asociado al envejecimiento de la población y al aumento de la prevalencia de enfermos crónicos, pluripatológicos y polimedicados. Nuevos retos para realizar cambios organizativos que posibiliten una mejora de la productividad y la eficiencia.

 

Nuevos retos que impulsen acciones de prevención de la enfermedad y estilos de vida saludables, envejecimiento saludable. Nuevos retos para adoptar un modelo centrado en el usuario, dándole autonomía y capacidad de decisión y gestión de sus estados de salud y enfermedad.

 

Nuevos retos para clarificar el papel de la evaluación del impacto de las técnicas, tecnologías o procedimientos, o la introducción de nuevos servicios sanitarios, basada en la relación entre coste y efectividad/beneficio, en resultados netos en términos de ganancia en salud. Nuevos retos para asegurar la calidad y seguridad de los actos asistenciales.

 

Y por último nuevos retos para incorporar la asistencia sociosanitaria y la atención a la dependencia, como elementos de equidad, para garantizar una atención sanitaria de media y larga duración oportuna y de calidad. Dando prioridad a las soluciones basadas en la comunidad y en la integración de servicios sanitarios y sociales. Y todo ello para dar respuesta a la demanda de una medicina personalizada y abierta a la nueva ciencia.

 

En el Servicio Gallego de Salud, y como recogemos en la Estrategia Sergas 2014, apostamos por un sistema sanitario innovador, sostenible, ágil y resolutivo:

  • Que garantiza la equidad en el acceso, teniendo en cuenta que la equidad no es sólo proximidad.
  • Que considera la innovación como un factor consustancial propio del sistema sanitario 
  • Que contribuya a mantener la posición de liderazgo en niveles de salud de la comunidad y a reducir sus desigualdades internas
  • Que aspira a la excelencia y al liderazgo técnico, convergiendo con los países más avanzados de la Unión Europea
  • Que potencie el nivel de autonomía de los ciudadanos en el cuidado de su salud, y también su responsabilidad en el uso racional de los servicios sanitarios
  • Que incremente el nivel de satisfacción de los ciudadanos y sus posibilidades de elección
  • Que garantice la participación activa de los profesionales en la gestión, que conlleva su implicación activa en la mejora continua de la calidad total y en la eficiencia
  • Que apuesta por la Salud como un determinante  esencial de la calidad de vida y la cohesión social
  • Que considera al Sector Sanitario como elemento generador de riqueza y creador de valor

Recientemente celebramos el aniversario del Servicio Gallego de Salud 1991-2010, una larga andadura, un “camino de salud” que se formaliza en la actualidad en una apuesta decidida desde la Consellería de Sanidad por la transformación del sistema público de salud de Galicia con una clara orientación de valorización de lo público con medidas de eficiencia y modernización plasmadas en la gestión integrada, en la racionalización y coordinación de procesos asistenciales, en la implantación de la gestión clínica, en la eficiencia energética y en la innovación en la prestación y gestión de servicios asistenciales.

 

En el sistema sanitario de Galicia convergen múltiples y diversas capacidades complementarias, altamente competitivas, que lo convierten en un polo de desarrollo socioeconómico alrededor de la investigación y la innovación en el sector sanitario. El sector está capacitado también para atraer fortalezas de otros sectores como el alimentario, el de las tecnologías de la información y comunicación, nanociencia y nanotecnología, energías y medio ambiente y otras. 

De esta manera, el desarrollo del sector sanitario como polo de crecimiento económico requiere, en la encrucijada actual, de la articulación de alianzas colaborativas y multidisciplinares alrededor de proyectos de alto impacto.

 

Galicia, desde su autonomía en la gestión de los servicios sanitarios participará activamente en la consecución de un Pacto de Estado por la Sanidad y los Servicios Sociales que asegure la universalidad, la gratuidad, la accesibilidad y la calidad de los servicios sanitarios, apelando a la priorización del gasto en lo “imprescindible”, conscientes de que es necesaria la complicidad y colaboración de los ciudadanos, y la implicación de los profesionales.