Donostia 2026: una salud digital para mejorar los cuidados
Donostia 2026: una salud digital para mejorar los cuidados
Marisa Merino
Presidenta de Fundación Signo
Al terminar un congreso siempre me hago una pregunta: ¿Qué nos llevamos para cambiar las cosas cuando volvamos a nuestras organizaciones? Después del XIII Congreso Internacional de Salud Digital, me quedo con una convicción: tenemos muchas oportunidades para mejorar la atención, y nuestra responsabilidad es convertirlas en resultados que las personas puedan percibir en su vida cotidiana.
Del 9 al 11 de septiembre, Donostia volvió a reunirnos en el Palacio de Miramar para compartir experiencias y debatir sobre la transformación de la atención sanitaria. Desde Fundación Signo, junto con la Asociación Salud Digital, hemos impulsado esta edición bajo el lema «La salud que viene: inteligencia, datos y personas para transformar el cuidado». Ahora, con el encuentro ya celebrado, toca pensar qué podemos hacer con lo aprendido.
El Congreso nos permite conocer iniciativas, contrastar decisiones y conversar con personas que afrontan dificultades parecidas a las nuestras. Su recorrido continúa cuando una de esas conversaciones ayuda a un equipo a resolver un problema o a plantear de otra manera un proyecto.
De las experiencias compartidas a la toma de decisiones
Las sesiones sobre inteligencia artificial clínica, atención híbrida, salud mental, espacio sociosanitario y participación de los pacientes han situado en el programa cuestiones que afectan directamente a la organización de los cuidados, resaltando que necesitamos prestar más atención a las condiciones que permiten incorporar una innovación al trabajo habitual. Pensemos en el seguimiento de un paciente en su domicilio. Disponer de información sobre su evolución puede ser muy útil, pero alguien tiene que revisarla, interpretar los cambios y decidir cuándo intervenir. Hay que acordar responsabilidades, horarios de respuesta y criterios para una valoración presencial. Y el paciente debe saber qué puede esperar del servicio y a quién dirigirse si necesita ayuda.
Estas decisiones son parte esencial del modelo asistencial. Para ello, es imprescindible la participación de los profesionales desde el principio, prever los recursos necesarios y comprobar que la nueva forma de trabajar resulta viable. La carga de trabajo, la formación y la coordinación entre equipos merecen tanta atención como la puesta en marcha de la herramienta.
También conviene distinguir entre la implantación de una solución y su consolidación. Los primeros meses suelen contar con el impulso de un equipo especialmente comprometido. Mantener el servicio exige incorporarlo a la organización, asegurar apoyos y revisar lo que sucede cuando aumenta el número de pacientes o cambian los profesionales. Esa continuidad es una prueba exigente para cualquier proyecto.
La experiencia del paciente como criterio para mejorar
Otro aspecto por destacar es la necesidad de conocer cómo viven las personas estos cambios. Un seguimiento a distancia puede evitar desplazamientos y facilitar la recuperación en casa. Para que esa posibilidad se traduzca en una buena experiencia, debemos comprobar que el paciente comprende las indicaciones, puede utilizar el recurso y se siente acompañado. Escuchar esa experiencia permite detectar dificultades que debemos vincular con decisiones concretas, incorporando la voz del paciente a la mejora cotidiana de la atención.
Un premio que reconoce una transformación asistencial concreta
El III Premio de Salud Digital Basada en Valor da sentido a estas reflexiones. El reconocimiento al Proyecto Multicéntrico de Atención Híbrida en el Paciente Quirúrgico, desarrollado por los servicios de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla y del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, pone el foco en una experiencia con aplicación real.
El proyecto combina atención presencial, cuidados en el domicilio y monitorización remota. Integra planes de cuidados digitalizados, educación para los pacientes, apoyo profesional y evaluación de resultados comunicados por los propios pacientes, habiendo conseguido mejoras en calidad de vida, reducción de la estancia hospitalaria y elevados niveles de satisfacción.
Quiero felicitar a los equipos ganadores y agradecer a todas las candidaturas el trabajo presentado. Detrás de cada una hay profesionales que han dedicado tiempo a desarrollar una iniciativa, documentarla y analizar sus resultados. Compartir ese esfuerzo tiene valor para quienes buscan respuestas a problemas similares.
Lo que tenemos que hacer después
Me gustaría que el regreso a nuestras organizaciones incluyera un ejercicio sencillo: elegir una idea del congreso, valorar con el equipo si responde a una necesidad y concretar un siguiente paso. Puede ser contactar con otro centro, revisar un proceso o introducir una medida que nos ayude a conocer mejor los resultados de lo que ya hacemos. También necesitamos espacios para contar las dificultades. Saber qué no ha funcionado, cuánto tiempo ha llevado un cambio o qué barreras siguen pendientes puede ser tan útil para otro equipo como conocer los resultados favorables. Compartirlo requiere confianza y una disposición a aprender que debemos cuidar entre todos.
Desde Fundación Signo queremos seguir contribuyendo a ese intercambio, conectando a profesionales y gestores y facilitando que el conocimiento compartido ayude a tomar decisiones mejor fundamentadas. Gracias a los ponentes, moderadores, participantes, entidades colaboradoras, patrocinadores y equipos de organización que han hecho posible esta edición. Gracias, de manera especial, a la Asociación Salud Digital (ASD) por el trabajo compartido y a Donostia por seguir siendo nuestro lugar de encuentro.
El Congreso termina, pero el trabajo continúa en cada centro, en cada equipo y en cada proyecto que busca mejorar el cuidado de las personas.
Ya tenemos fecha para volver a encontrarnos: el XIV Congreso Internacional de Salud Digital se celebrará en Donostia, como siempre, del 8 al 10 de septiembre de 2027.
Os esperamos para compartir nuevos avances, nuevas preguntas y, sobre todo, los resultados de lo que seamos capaces de construir juntos.

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