Es la hora de la POLÍTICA en mayúsculas en el ámbito de la Salud
Ene 29, 2026
Es la hora de la POLÍTICA en mayúsculas en el ámbito de la Salud
Francesc Moreu
Socio director de Moreu y Asociados
Introducción
La mejor vacuna a la corriente imperante de derechización de la sociedad es, en mi opinión, el REFORZAMIENTO, en mayúsculas, de la política de Salud como punta de lanza de un modelo de sociedad del bienestar que supere los estrictos ámbitos de la “Sanidad” y se postule como una referencia básica en el mantenimiento de la Democracia, la Igualdad, la Solidaridad, la Seguridad y la Prosperidad.
La Salud como aspiración básica de la sociedad ha de ser la política tractora de este reforzamiento de esta sociedad del bienestar y sus líderes no solo han de trascender su rol de la Sanidad a la Salud, sino que han de situar las políticas de Salud en el centro de las políticas globales en el contexto de un enfoque integrado, como propugna la estrategia “One health”, para abordar no solo las amenazas a la Salud en el interface entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente, sino también las demandas sociales.
¿Sanidad o Salud?
Este es el título de uno de mis posts de hace unos meses en el que trataba de poner de evidencia la diferencia entre uno y otro enfoque, optando, por supuesto, por un modelo de Salud, por entender que esta es la estrategia que la sociedad demanda.
Un abordaje de este estilo desde una perspectiva convencional de corto alcance, que lo reduzca a una potenciación de la prevención y la promoción y, si me apura, de un mayor protagonismo de la APS y un fortalecimiento de la Salud Publica, se queda corto por ser básicamente sectorial, no responder adecuadamente a los determinantes de la Salud y no trascender en su formulación a un encaje con la política global al servicio de los ciudadanos, cuando yo creo que es la hora de dar este paso al frente en las políticas de Salud, colocándolas en el contexto de los ya enunciados principios de la Democracia, la Igualdad, la Solidaridad, la Seguridad y la Prosperidad.
¿Cómo entender el rol de la Salud en esta estrategia?
Los Ministros y Consejeros del ramo han de alzar la voz y situar sus políticas más allá de las listas de espera, construyendo un relato que ponga de manifiesto su propósito de, a través de las políticas de Salud y del rol de los ciudadanos en ellas, fomentar un modelo de Democracia Deliberativa de referencia, en el que los ciudadanos no estén sujetos al capricho de las “elites” que buscan subvertir la Democracia Liberal por un modelo (tal como la etiqueta Curtis Jarvin, de Democracia Corporativa), dando protagonismo en el ámbito de la Salud al triple rol del ciudadano como cliente, propietario y sociedad.
Que refuerce la Igualdad haciendo compatibles derechos y resultados en base a un acceso universal y un equilibrio territorial, aportando respuestas integrales donde la gente vive y trabaja, revisando los criterios de proximidad y concentración. Reforzando la Solidaridad en base a que, si bien, la Salud es una responsabilidad individual precisa de una Solidaridad colectiva para su materialización, extrapolable a otros ámbitos de relación humana, más allá de la declaración de principios, lo que implica como ejemplo en este caso hacer del tercer sector y las entidades profesionales de base asociativa unos protagonistas más de las políticas de Salud. Todo esto en un contexto de continuum entre actores sanitarios y soportes sociales, entre enfermedad y dependencia a lo largo de todo el ciclo vital de las personas y, por supuesto, maximizando la Seguridad de una cobertura pública en el aseguramiento, pero aceptando un networking público privado, en el que provisionen un modelo renovado de Gobernanza Pública, junto a estimular, por otro lado y, aquí sí, una cobertura adicional privada en el apartado de la dependencia a partir de una cobertura pública básica.
Que apueste por ser un motor de la Prosperidad, no solo por tratarse por definición de una inversión y no de un gasto, sino por el estímulo a la innovación y la creación de riqueza que representa, lo que implica entender que en el clúster Salud forman parte también, tanto el sector privado de aseguramiento y provisión, como la industria farmacéutica, la de material sanitario y la de biotecnología, posicionándose el Ministerio y las Consejerías como inspirador de la Salud en mayúsculas, más allá de lo estrictamente sanitario, y vinculando sus políticas con el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático y la creciente dependencia de la Salud humana con la animal, lo que unido a una acción beligerante sobre los determinantes de Salud de todo orden, lleva a un planteamiento más transversal que vertical de estos departamentos, reforzando su gobernanza y su rol regulador ante todos sus actores.
En conclusión
Es erróneo, en mi opinión, insistir en el reforzamiento del Estado de Bienestar desde una perspectiva asistencialista cuando hay que apostar por una Sociedad de Bienestar con el ciudadano como protagonista, con el mercado como una variable más de la ecuación y con el Estado que vela para que nadie se quede atrás cuando pese a su esfuerzo este no logra subvenirlo. Entendiendo este bienestar desde una perspectiva holística y, por lo tanto, como una política no del Departamento de Salud, sino como centro de la acción política de un gobierno.
Es la mejor manera de defender la Democracia y los valores que han dado lugar a la Union Europea y a sus Estados miembros de personajes como el Sr. Trump y todos sus acólitos de los populismos de extrema derecha que proliferan por aquí y por allá.
CODA
Un personaje, el Sr. Trump, que es una reencarnación en el siglo XXI del nazi Hitler con su propias SS, las bandas de los ICE, que no son más que esto, las SS de este Sr. que trata de hacer de Groenlandia su reivindicación al estilo del pasillo de Dantzig, que fue la excusa de la Segunda Guerra Mundial tras el silencio clamoroso de los países europeos ante la anexión previa de Austria por Alemania en el 1938.
Es bien cierto que no hay nada nuevo bajo la capa del sol y quien no recuerda la historia está condenado a repetirla.
Hay que levantar la voz desde la Salud, hay que renovar el propósito y el relato y hay que hacer pedagogía de su trascendencia, hay que plantar cara a los populismos de soluciones miríficas a problemas complejos con una renovada estrategia de Salud que responda a un nuevo concepto de Salud y a las demandas sociales asociadas, al reto demográfico y a las posibilidades de los avances tecnológicos, siendo, a su vez, una potente palanca de afianzamiento de la Democracia, la Igualdad, la Seguridad y la Prosperidad. Y sus responsables, ministros y consejeros, han de estar a la altura de este desafío, situando su relato con este propósito, han de levantar la voz y la han de acompañar de una eficiencia en la gestión que se traduzca en la rentabilidad social que los ciudadanos demandan.
La mejor vacuna a la corriente imperante de derechización de la sociedad es, en mi opinión, el REFORZAMIENTO, en mayúsculas, de la política de Salud como punta de lanza de un modelo de sociedad del bienestar que supere los estrictos ámbitos de la “Sanidad” y se postule como una referencia básica en el mantenimiento de la Democracia, la Igualdad, la Solidaridad, la Seguridad y la Prosperidad.
La Salud como aspiración básica de la sociedad ha de ser la política tractora de este reforzamiento de esta sociedad del bienestar y sus líderes no solo han de trascender su rol de la Sanidad a la Salud, sino que han de situar las políticas de Salud en el centro de las políticas globales en el contexto de un enfoque integrado, como propugna la estrategia “One health”, para abordar no solo las amenazas a la Salud en el interface entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente, sino también las demandas sociales.
¿Sanidad o Salud?
Este es el título de uno de mis posts de hace unos meses en el que trataba de poner de evidencia la diferencia entre uno y otro enfoque, optando, por supuesto, por un modelo de Salud, por entender que esta es la estrategia que la sociedad demanda.
Un abordaje de este estilo desde una perspectiva convencional de corto alcance, que lo reduzca a una potenciación de la prevención y la promoción y, si me apura, de un mayor protagonismo de la APS y un fortalecimiento de la Salud Publica, se queda corto por ser básicamente sectorial, no responder adecuadamente a los determinantes de la Salud y no trascender en su formulación a un encaje con la política global al servicio de los ciudadanos, cuando yo creo que es la hora de dar este paso al frente en las políticas de Salud, colocándolas en el contexto de los ya enunciados principios de la Democracia, la Igualdad, la Solidaridad, la Seguridad y la Prosperidad.
¿Cómo entender el rol de la Salud en esta estrategia?
Los Ministros y Consejeros del ramo han de alzar la voz y situar sus políticas más allá de las listas de espera, construyendo un relato que ponga de manifiesto su propósito de, a través de las políticas de Salud y del rol de los ciudadanos en ellas, fomentar un modelo de Democracia Deliberativa de referencia, en el que los ciudadanos no estén sujetos al capricho de las “elites” que buscan subvertir la Democracia Liberal por un modelo (tal como la etiqueta Curtis Jarvin, de Democracia Corporativa), dando protagonismo en el ámbito de la Salud al triple rol del ciudadano como cliente, propietario y sociedad.
Que refuerce la Igualdad haciendo compatibles derechos y resultados en base a un acceso universal y un equilibrio territorial, aportando respuestas integrales donde la gente vive y trabaja, revisando los criterios de proximidad y concentración. Reforzando la Solidaridad en base a que, si bien, la Salud es una responsabilidad individual precisa de una Solidaridad colectiva para su materialización, extrapolable a otros ámbitos de relación humana, más allá de la declaración de principios, lo que implica como ejemplo en este caso hacer del tercer sector y las entidades profesionales de base asociativa unos protagonistas más de las políticas de Salud. Todo esto en un contexto de continuum entre actores sanitarios y soportes sociales, entre enfermedad y dependencia a lo largo de todo el ciclo vital de las personas y, por supuesto, maximizando la Seguridad de una cobertura pública en el aseguramiento, pero aceptando un networking público privado, en el que provisionen un modelo renovado de Gobernanza Pública, junto a estimular, por otro lado y, aquí sí, una cobertura adicional privada en el apartado de la dependencia a partir de una cobertura pública básica.
Que apueste por ser un motor de la Prosperidad, no solo por tratarse por definición de una inversión y no de un gasto, sino por el estímulo a la innovación y la creación de riqueza que representa, lo que implica entender que en el clúster Salud forman parte también, tanto el sector privado de aseguramiento y provisión, como la industria farmacéutica, la de material sanitario y la de biotecnología, posicionándose el Ministerio y las Consejerías como inspirador de la Salud en mayúsculas, más allá de lo estrictamente sanitario, y vinculando sus políticas con el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático y la creciente dependencia de la Salud humana con la animal, lo que unido a una acción beligerante sobre los determinantes de Salud de todo orden, lleva a un planteamiento más transversal que vertical de estos departamentos, reforzando su gobernanza y su rol regulador ante todos sus actores.
En conclusión
Es erróneo, en mi opinión, insistir en el reforzamiento del Estado de Bienestar desde una perspectiva asistencialista cuando hay que apostar por una Sociedad de Bienestar con el ciudadano como protagonista, con el mercado como una variable más de la ecuación y con el Estado que vela para que nadie se quede atrás cuando pese a su esfuerzo este no logra subvenirlo. Entendiendo este bienestar desde una perspectiva holística y, por lo tanto, como una política no del Departamento de Salud, sino como centro de la acción política de un gobierno.
Es la mejor manera de defender la Democracia y los valores que han dado lugar a la Union Europea y a sus Estados miembros de personajes como el Sr. Trump y todos sus acólitos de los populismos de extrema derecha que proliferan por aquí y por allá.
CODA
Un personaje, el Sr. Trump, que es una reencarnación en el siglo XXI del nazi Hitler con su propias SS, las bandas de los ICE, que no son más que esto, las SS de este Sr. que trata de hacer de Groenlandia su reivindicación al estilo del pasillo de Dantzig, que fue la excusa de la Segunda Guerra Mundial tras el silencio clamoroso de los países europeos ante la anexión previa de Austria por Alemania en el 1938.
Es bien cierto que no hay nada nuevo bajo la capa del sol y quien no recuerda la historia está condenado a repetirla.
Hay que levantar la voz desde la Salud, hay que renovar el propósito y el relato y hay que hacer pedagogía de su trascendencia, hay que plantar cara a los populismos de soluciones miríficas a problemas complejos con una renovada estrategia de Salud que responda a un nuevo concepto de Salud y a las demandas sociales asociadas, al reto demográfico y a las posibilidades de los avances tecnológicos, siendo, a su vez, una potente palanca de afianzamiento de la Democracia, la Igualdad, la Seguridad y la Prosperidad. Y sus responsables, ministros y consejeros, han de estar a la altura de este desafío, situando su relato con este propósito, han de levantar la voz y la han de acompañar de una eficiencia en la gestión que se traduzca en la rentabilidad social que los ciudadanos demandan.
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