XIII Congreso Internacional de Salud Digital: Donostia nos espera para pensar juntos la salud que viene
XIII Congreso Internacional de Salud Digital: Donostia nos espera para pensar juntos la salud que viene
Marisa Merino
Presidenta de Fundación Signo
Hay momentos en los que merece la pena parar un instante, levantar la mirada y preguntarnos hacia dónde vamos. En sanidad vivimos uno de esos momentos. La inteligencia artificial, los datos, la atención remota, la automatización, la medicina personalizada y las nuevas herramientas digitales están entrando en nuestras organizaciones con una velocidad que hace apenas unos años parecía impensable.
Pero la pregunta importante no es si la salud será digital. Eso ya está ocurriendo. La pregunta que de verdad importa es otra: qué tipo de salud digital queremos construir. Esa es la conversación que queremos abrir en el XIII Congreso Internacional de Salud Digital, que celebraremos en Donostia / San Sebastián del 9 al 11 de septiembre de 2026, en el Palacio Miramar, bajo el lema “La salud que viene: inteligencia, datos y personas para transformar el cuidado”.
Como directora del Congreso, quiero invitaros personalmente a participar en este encuentro. A venir con preguntas, con experiencias, con dudas, con proyectos, con ganas de escuchar y también con ganas de compartir. Porque este Congreso no nace para hablar de tecnología en abstracto. Nace para hablar de salud, de cuidados, de personas, de profesionales que necesitan mejores herramientas, de pacientes que esperan respuestas más ágiles, más humanas y más coordinadas, de organizaciones que tienen que tomar decisiones complejas en un entorno cada vez más exigente, y de sistemas sanitarios que deben ser más sostenibles, más equitativos y más capaces de aprender.
La tecnología, por sí sola, no transforma nada. Un algoritmo no mejora un proceso si no sabemos qué problema queremos resolver. Una plataforma digital no humaniza la atención si no libera tiempo de valor para profesionales y pacientes. Un cuadro de mando no cambia una organización si no medimos aquello que realmente importa. La salud digital solo tiene sentido cuando nos ayuda a cuidar mejor, decidir mejor y generar más valor.
En Donostia hablaremos de inteligencia artificial clínica, pero lo haremos desde una mirada práctica: cómo pasar de los pilotos al impacto real, cómo evaluar resultados, cómo validar soluciones en contextos concretos, cómo evitar sesgos, cómo integrarlas en los procesos asistenciales y cómo gobernarlas con seguridad y responsabilidad.
Uno de los ejes centrales será, como no podía ser de otra manera, la Salud Digital Basada en Valor. Desde la Fundación Signo y la Asociación Salud Digital defendemos que no basta con digitalizar. Necesitamos medir lo que importa y orientar los recursos hacia lo que aporta valor. Hablaremos de resultados clínicos, Pros, PREMs, experiencia de pacientes y profesionales, evaluación de tecnologías digitales, compra pública innovadora, retorno social, eficiencia y sostenibilidad.
También abordaremos el papel de los datos como una de las grandes palancas de transformación. Los datos pueden ayudar a salvar vidas, anticipar riesgos, mejorar diagnósticos, personalizar tratamientos y tomar mejores decisiones. Pero para que eso sea posible necesitamos interoperabilidad real, ética, privacidad, transparencia y confianza. El dato sanitario no es solo un activo técnico: es una responsabilidad social.
Otro ámbito fundamental será el espacio sociosanitario digital. La vida de las personas no se divide entre lo sanitario y lo social con la claridad con la que a veces se dividen nuestras estructuras. La fragilidad, la dependencia, la discapacidad, la salud mental, la atención domiciliaria, las residencias y los cuidados comunitarios exigen modelos más conectados. Necesitamos historias compartidas, coordinación entre servicios, interoperabilidad y nuevas formas de gobernanza territorial.
La salud mental digital ocupará también un lugar relevante. Las herramientas digitales pueden mejorar el acceso, facilitar el acompañamiento, apoyar la prevención y reforzar la continuidad terapéutica. Pero también debemos hablar de límites, de ética, de humanización y de algo que no debemos olvidar: la tecnología puede acompañar, pero no debe sustituir el vínculo humano cuando ese vínculo es parte esencial del cuidado.
Miraremos igualmente hacia el hospital invisible: unidades virtuales, hospitalización domiciliaria digital, monitorización remota, alertas inteligentes, atención híbrida e integración con Atención Primaria y recursos comunitarios. No se trata simplemente de trasladar el hospital al domicilio. Se trata de diseñar modelos más flexibles, seguros y personalizados, capaces de cuidar allí donde la persona vive.
Y hablaremos de diagnóstico aumentado y medicina personalizada: imagen médica, anatomía patológica digital, inteligencia artificial multimodal, genómica, detección precoz e integración de nuevas capacidades en los flujos clínicos. Todo ello con una pregunta siempre presente: ¿qué impacto real tiene en los resultados y en la vida de las personas?
El Congreso también quiere ser un escaparate de lo que ya está funcionando. Por eso tendremos espacios dedicados a experiencias implantadas, proyectos reales y aprendizajes compartidos. Porque a menudo las mejores ideas no nacen en grandes titulares, sino en equipos que se atreven a probar, medir, corregir y mejorar.
Por eso quiero animaros con especial insistencia a enviar comunicaciones. Sé que en muchas organizaciones hay proyectos valiosos que no siempre encuentran la visibilidad que merecen: iniciativas de mejora, soluciones digitales, modelos de atención integrada, proyectos de datos, experiencias con pacientes, herramientas para profesionales, programas de eficiencia, sostenibilidad o integración sociosanitaria.
No dejéis esas experiencias guardadas en una carpeta. Compartidlas. Lo que para un equipo ha sido una mejora local puede convertirse en inspiración para muchos otros. La fecha límite para enviar comunicaciones orales y pósteres es el 9 de agosto de 2026. Es una oportunidad magnífica para mostrar trabajo riguroso, aprender de otros y contribuir al avance colectivo de la salud digital.
Quiero invitaros también a presentar candidaturas al III Premio de Salud Digital Basada en Valor, que se entregará en el marco del Congreso. Este premio reconoce proyectos ya implementados que incorporan herramientas digitales y demuestran creación de valor en salud. No buscamos premiar la tecnología más llamativa, sino aquella que mejora resultados, aporta evidencia, fortalece la experiencia de pacientes y profesionales, aumenta la eficiencia, mejora la sostenibilidad o puede ser transferida a otros contextos.
La fecha límite para presentar candidaturas es el 9 de julio de 2026. Presentarse al premio no es solo optar a un reconocimiento. Es decir: esto lo hemos probado, esto ha funcionado, esto puede ayudar a otros. En un momento en el que abundan las soluciones digitales, necesitamos identificar referentes sólidos y experiencias que demuestren impacto real.
Y, por supuesto, os animo a inscribiros al Congreso. Venid a Donostia. Venid al Palacio Miramar. Venid a compartir conversación con profesionales, gestores, pacientes, investigadores, empresas, administraciones y organizaciones que están trabajando para que la salud digital sea útil, segura, humana y basada en valor.
Desde la Fundación Signo llevamos años defendiendo una gestión sanitaria orientada a resultados. Desde la Asociación Salud Digital impulsamos una transformación digital con propósito. Este Congreso une esas dos convicciones.
Os esperamos en Donostia. Inscribíos. Enviad vuestras comunicaciones. Presentad vuestras candidaturas al III Premio de Salud Digital Basada en Valor. Porque la salud que viene no la escribirá la tecnología por nosotros. La construiremos entre todos, poniendo la inteligencia y los datos al servicio de lo verdaderamente importante: cuidar mejor.


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