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Ana Luisa Alvarez Jefa del Servicio de Hostelería. Hospital Universitario Dr. Negrín
Referee del Bazar/ Publicaciones
¿Cuál ha sido tu trayectoria Profesional?
Entré en este hospital en 1990 con Plaza en propiedad en la categoría de Auxiliar de Clínica, cuando se llamaba Hospital de Nuestra Señora del Pino. Fui ampliando mis estudios y eso posibilitó que en 1995 se me nombrara Jefa del Servicio de Hostelería, cargo que desempeñé hasta el 2006, de forma continua. En el año 2006, pedí una excedencia por problemas personales. Y a mediados del 2008 hasta la actualidad, he vuelto a desempeñar dicho cargo. Poseo la Diplomatura de Nutrición y Alimentación Humana. Soy la Jefa de Hostelería más antigua del SCS y de mi hospital, supongo que porque me gusta este cargo. En el se combina la gestión sanitaria con el conocimiento de nuevas tecnologías. En el Servicio de Hostelería están integradas las unidades de cocina, dietética, lencería, el control de la lavandería externa, el control de la contrata de limpieza, el control de las dos cafeterías públicas que ofertamos, el control del servicio de Vending, el control del servicio de DDD, el control de los residuos bio-sanitarios y el control del agua embotellada, que aquí en Canarias esta muy extendido su consumo.
¿Qué ha sido lo mejor?
Lo mejor para mí ha sido formar parte de la organización que construyó el actual hospital, que era la Unidad de Traslado, comandada por el Doctor Diego Falcón. Éramos un equipo joven que nos planteábamos que modelo de hospital queríamos Aquella fue una época muy bonita, porque estábamos todos ilusionados y aprendimos mucho; creo que aquel momento es irrepetible. Éramos novatos en casi todo, pero muy atrevidos. El Doctor Diego Falcón es un hombre adelantado a su tiempo y sus ideas nos llevaron a los mejores éxitos que hemos obtenido, por ejemplo el transporte robotizado, que empezó en el 99 y se ha mantenido de forma ininterrumpida durante todo este tiempo, convirtiéndose en un modelo de transporte interno, referente nacional. Me enseñó a cuestionarme qué modelo de hospital público queríamos, si éramos capaces de ofertarlo y si era económicamente viable. Además, nos interesamos por lo que estaba haciéndose en ese momento en el resto de España y de Europa. Aquello supuso meter al servicio de Hostelería en esta dinámica, porque los hospitales eran del siglo XX y los servicios de Hostelería del siglo XIX. Eso quizás es lo que más me ha motivado y ha formado parte de mi lucha: el hacer ver que el área hostelera es muy importante a la hora de dar unos buenos servicios sanitarios. El traslado de un hospital a otro, se hizo muy rápido y no tuvimos serios problemas. El personal trabajó a piñón. Nos considerábamos capacitados para superar el reto y así lo hicimos.
¿Qué ha sido lo peor?
Las cosas malas las olvido, porque procuro aprender siempre de lo malo y, como saco una enseñanza, lo considero positivo. No me siento frustrada porque algo salga mal si he conseguido aprender algo de ello.
¿Cómo ves el futuro?
Creo que estamos viviendo un momento que nos invita a reflexionar. Es verdad que hay una crisis mundial, pero lo peor de la crisis para mí no es que exista, porque siempre ha existido y existirá crisis a lo largo de la historia, Lo que ocurre es que el país ha avanzado muchísimo en todos los niveles y cualquier pequeño retroceso da mucho miedo. Hemos perdido la capacidad de ilusionarnos. Nos hemos vuelto cómodos en un momento en que la Sanidad nos oferta nuevos retos. Tenemos una nueva sociedad y hay que crear grupos de debate y ver qué modelo es el adecuado en estos momentos. Las cosas en la vida no se construyen de manera lineal y para siempre, sino que a veces hay que pararse a reflexionar y atreverse a cambiar. A lo mejor el modelo sanitario por el que peleamos hace veinte años no es el adecuado para ahora y deberíamos analizarlo sin miedo para encontrar soluciones. Ahora estamos con el agua al cuello, pero nadando, y no hay otra manera de salir que remando. Estoy segura que con la ayuda de todos conseguiremos remontar esta situación. Hemos estado en épocas mejores, y no debemos dejarnos llevar por el pesimismo, Basta recordar que hace veinte años existían unas carencias brutales en el sector. Hay que pensar y debatir en qué debemos salvar de este modelo y qué no. No soy pesimista, porque nunca doy nada por perdido. Es verdad que tengo recortes, pero con recortes y todo, nos las ingeniamos, dando un buen servicio.
Eres referee tanto del Bazar como de la Revista de la Fundación Signo. ¿Qué crees que pueden aportar estas dos herramientas y cuál debe ser el papel del referee?
Creo que los referee debemos conocernos, a través de las jornadas, por ejemplo. Tenemos que ser elementos dinamizadores dentro de nuestras instituciones y animar a la gente a que participe, porque en muchos sitios se hacen cosas estupendas, pero no se conocen. Generalmente la gente que publica suele tener una ambición profesional mayor que el resto. Considero que las publicaciones son importantes. Quizás esa sería una de nuestras misiones dentro de nuestras instituciones. La idea del Bazar la considero original. Creo mucho en las nuevas tecnologías y en las redes de comunicación y pienso que eso es un éxito que se va a multiplicar. El Bazar funcionará por el boca a boca, porque es una herramienta imprescindible. La Revista tiene un formato más tradicional, pero me encanta tener este instrumento para leer.
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Lo que más me ha motivado y ha formado parte de mi lucha: el hacer ver que el área hostelera es muy importante a la hora dar unos buenos servicios sanitarios

A lo mejor el modelo de sanidad por el que peleamos hace veinte años no es el adecuado para ahora y deberíamos analizarlo sin miedo para encontrar soluciones

La idea del Bazar la considero original. Creo mucho en las nuevas tecnologías y en las redes de comunicación y pienso que eso es un éxito que se va a multiplicar. El Bazar funcionará por el boca a boca, porque es una herramienta imprescindible
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