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Ángeles Cabria Proyecto de Observatorio de Salud Pública de Cantabria
Referee de Publicaciones / Bazar
¿Cuánto tiempo llevas?
Soy una nueva participante como referee de la Fundación Signo, de lo que me siento muy orgullosa. Soy enfermera, hice enfermería en Cantabria y en mi profesión me he movido por distintos campos. Trabajé primero en hospitalización en el Hospital de Cabueñes en Gijón Y más tarde viví quince años en Estados Unidos, donde hice una licenciatura y una maestría en Salud Pública. Allí trabajé en distintos ámbitos, desde la investigación en la Universidad de Berkeley, donde estudié, hasta el trabajo en enfermería comunitaria, en atención domiciliaria o en programas de salud pública. Después, he trabajado bastantes años en salud internacional, desde distintas organizaciones sin ánimo de lucro y en distintos países, fundamentalmente en la región latinoamericana. Allí estuve trabajando tanto con la sociedad civil como con las instituciones públicas de los países, en temas más vinculados a las políticas de salud sexual y reproductiva. Tras todo esto y algunas otras colaboraciones con distintas regiones del mundo, me volví hace cinco años a España y tuve la oportunidad de poder desarrollar el proyecto de Observatorio de Salud Pública de Cantabria, que comenzó en septiembre de 2006. La verdad es que al volver a España me dio pena dejar excelentes colegas, pero tienes la alegría de tenerlos y también de empezar nuevas relaciones aquí, que te abren nuevas puertas profesionales.
¿Qué ha sido lo mejor?
Lo mejor ha sido poder aprender de tanta diversidad de espacios, sobre todo de colegas maravillosos, de múltiples disciplinas y de tantos profesionales de salud, de investigación y de todos los sectores relacionados. Ahí lo bueno es que trabajas realmente con muchos públicos diferentes, con grupos comunitarios, con organizaciones de mujeres, etc. Esas múltiples miradas te hacen aprender mucho, te hacen más fuerte y te permiten establecer más alianzas y abrir nuevos campos. Estas colaboraciones que se fueron generando a lo largo de los años, al aterrizar en Cantabria, generaron también la oportunidad de desarrollar este proyecto de salud pública, que tiene una visión participativa con la diversidad de actores en los distintos campos que conforman la salud pública, desde el enfoque que le hemos dado en el estudio de los determinantes sociales de la salud y en el análisis de las desigualdades en salud. El fin es emitir recomendaciones al sistema público de salud para la mejora de las políticas.
¿Qué ha sido lo peor?
En lo peor coincido con muchos otros profesionales, incluyendo a muchas de las personas entrevistadas en esta sección por la Fundación Signo. Lo peor es la falta de independencia de la sanidad con respecto a la política partidaria y la influencia de ésta en las políticas de salud. Creo que es un problema particularmente de este país. En otros países, aun desde los distintos conceptos de democracia y de su puesta en práctica, hay una mayor autonomía para trabajar en la salud y para la toma de decisiones.
¿Cómo ves el futuro?
En el futuro, desde una visión realista, veo el peligro de la privatización de la sanidad, que ya se está dando en unas comunidades más que en otras y creo que la tendencia va en esa línea desafortunadamente. La riqueza del sistema público que tenemos, con la que la población está satisfecha, más allá de los problemas que tiene por resolver, se puede perder El sistema público está corriendo ya un serio peligro en varias comunidades autónomas. La situación de crisis económica está sirviendo también de excusa para hacer una serie de privatizaciones, y pienso que los remedios a una crisis económica no tienen porqué volcarse en estrategias privatizadoras. También creo que hay una expansión de una visión gerencial de la sanidad, que no permite precisamente demasiado la participación efectiva de las personas en la salud; creo que esto es una cuenta pendiente para hacer real el concepto de democracia en las organizaciones públicas y en la institución sanitaria. Por otra parte, también hay un futuro esperanzador porque hay personas y grupos que están haciendo trabajos muy interesantes. Hay sectores críticos importantes y creo que esto es bueno para que se dé más esta democratización.
Como referee de la Fundación Signo, tanto de la revista como de trabajos que se presentan al Bazar, ¿qué crees que puede aportar la Fundación, con la revista y el Bazar, a la gestión sanitaria?
Creo que puede aportar una multiplicidad de visiones, y ya lo está haciendo, pero pienso que tiene mucho más potencial para ello. Cuando me han pedido participar, al principio me resultó un poco extraño, porque no me veía tanto en las cuestiones de gestión de la sanidad. Luego, me he dado cuenta de que supone un síntoma de apertura a distintas visiones y creo que ésa es la oportunidad. Hay muchas formas de hacer las cosas y creo que la Fundación, a través de su página web, tiene este potencial de ofrecer una multiplicidad de visiones.
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Creo que hay una expansión de una visión gerencial de la sanidad, que no permite precisamente demasiado la participación efectiva de las personas en la salud; creo que esto es una cuenta pendiente para hacer real el concepto de democracia en las organizaciones públicas y en la institución sanitaria

En el futuro, desde una visión realista, veo el peligro de la privatización de la sanidad, que ya se está dando en unas comunidades más que en otras

También creo que hay una expansión de una visión gerencial de la sanidad, que no permite precisamente demasiado la participación efectiva de las personas en la salud; creo que esto es una cuenta pendiente para hacer real el concepto de democracia en las organizaciones públicas y en la institución sanitaria
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