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Carlos Sangregorio Director Gerente. Hospital Universitario de Fuenlabrada
¿Cual ha sido tu trayectoria en el ámbito de la sanidad?
Mi trayectoria es bastante larga, pero el tiempo transcurre muy rápido y parece que ha pasado en un vuelo. El próximo marzo hará treinta y siete años que trabajo en Sanidad. En 1974 entré a trabajar, casi accidentalmente, para pagarme la carrera, en el INP, que llevaba toda la sanidad del país en aquellos momentos; éste fue mi primer contacto con sanidad a nivel de servicios centrales y allí estuve más de cinco años. En 1979, accedí a una plaza en la Clínica Puerta de Hierro, como jefe de facturación, porque tenían pacientes privados y necesitaban a un experto en el tema; éste fue mi primer contacto con un hospital y, desde entonces, no he salido de ellos. He pasado por todos los puestos que hay dentro de la gestión y llevo veintiún años en puestos directivos. He trabajado, como digo, en la Clínica Puerta de Hierro, en la Clínica del Trabajo, he sido administrador de la Escuela de Enfermería de la Universidad Autónoma, de las Escuelas de Técnicos de Radiodiagnóstico, de Laboratorio y de Medicina Nuclear también de la Autónoma, luego pasé al Hospital Doce de Octubre y, finalmente, estoy en el Hospital Universitario de Fuenlabrada. No soy médico: se me promocionó en el INP porque eran los albores de la informática y yo estudié Ingeniería de Telecomunicaciones y entré por el mundo de la informática. A partir de ahí, aparte de la carrera de Historia, que hice por hobbie, estudié Economía de la Salud, Recursos Humanos, etc., para formarme específicamente en el ámbito de la gestión. Ahora mismo, la formación es más específica, pero en mi época la formación era muy plural y estaba poco centrada en algo. Lo bueno de centrarte en una profesión concreta es que luego puedes ir focalizando tu formación en aquello que vas necesitando en cada momento. Además, cuando llevas tanto tiempo en un hospital, se acaban mezclando conocimientos: hay médicos que saben de economía y gestores que saben de medicina.
¿Qué ha sido lo mejor?
Lo mejor es estar aquí. Ésta es una profesión que me encanta: me encanta la sanidad y, sobre todo, el estar en cualquier centro hospitalario, por muchas cosas y desde un punto de vista personal también porque son un reflejo de la sociedad. Ésta es una labor plural, que cambia constantemente y en la que puedes hacer mil cosas distintas cada día, sin moverte del mismo sitio. Siempre digo que, en todo este tiempo, me he ido a casa muchas veces cansado, disgustado, enfadado, pero nunca aburrido. Por tanto, lo mejor ha sido ver avanzar la medicina, las prestaciones, la cobertura de nuestra sanidad, que es muy buena, y el poder saber que es para todos. Tampoco querría olvidar que, probablemente, lo mejor de todo también ha sido la gente, tanto los profesionales como los pacientes.
¿Qué ha sido lo peor?
Probablemente todas las cosas que podían haber sido y no fueron, todas las cosas fallidas, tanto propias como de mi entorno, las equivocaciones, las cosas que se podrían haber hecho mejor a nivel puntual y asimismo en el avance de la Sanidad en España. También, al igual que lo mejor, lo peor ha sido la gente, no por comportamientos o acciones, sino por el sufrimiento, la muerte, etc. Al final, esto es un hospital y solo el egreso de un paciente es gozoso. Dicen que nos curtimos aquí, pero actualmente todavía me siguen impresionando algunos casos y me sigue doliendo, por fortuna, el sufrimiento ajeno. Siempre digo que el hospital es vida, pura y dura, y por ejemplo sentí algo más alegre y distinto cuando empecé a trabajar en hospitales que tenían maternidad, porque incorporaba la faceta nueva en la que la gente iba al hospital para algo gozoso.
¿Cómo ves el futuro?
Creo que el futuro de la sanidad es cada vez es más complejo. En nuestro país, tenemos una sociedad que ya está acostumbrada a una muy buena sanidad, con cobertura universal y con unos avances científicos y de gestión asombrosos. Esta sociedad va a tener que intentar compaginar una sanidad cada vez más compleja y cada vez más cara, que puede atender más cosas, pero disparatadamente costosas, y lo difícil es tratar de conciliar unos planteamientos con otros: conciliar un coste desorbitado con el tratamiento de enfermedades raras o patologías que prevalecen mucho más, porque la población se hace también cada vez más longeva. Este es el reto más complicado que tenemos por delante. Al mismo tiempo, otro desafío es soslayar las facetas de politización que tiene la sanidad. La sanidad debería ser algo ajeno a la política, pero por el impacto social tan grande que tiene, las connotaciones en decisiones de corte político son importantes. Así ha sido siempre. En mi vida laboral, he asistido a treinta y dos cambios de gobierno en el Estado de la Nación y en la Comunidad llevo siete consejeros distintos: desde mi primer ministro hasta el actual ha habido muchos sesgos políticos.
¿Cómo ves a la Fundación Signo?
A mí la Fundación Signo me parece un empeño excepcional. El tener esta trayectoria tan larga me permite ver la evolución de lo que yo llamo el Proyecto Signo. Recuerdo los primeros momentos, cuando unos cuantos nos poníamos a hablar de lo que no se hablaba en aquel momento. Allí se daba un sesgo de futuro importantísimo a la sanidad. No sólo se hablaba de costes, sino de todo lo demás que da soporte a la sanidad. Creo que no se ha reconocido bastante la labor de Signo en este país, el salto que fue dando formando a gente, que fue la que infundió gestión a todos los hospitales. Esto contribuyó a pasar fundamentalmente del hospital administrado al hospital gestionado. Supuso un salto que no tiene precio.
¿Qué te ha parecido tu participación en un punto de encuentro?
Me ha parecido muy interesante. Decía que lo mejor que hay en el sistema sanitario es la gente y, cuando hablamos entre nosotros, es cuando realmente compartimos y dejamos de lado cualquier otra cosa o planteamiento (político o de oportunidad) que no sea aquello que realmente conocemos y nos interesa debatir. Estos puntos de encuentro son foros en los que de verdad se pueden conseguir ideas y resultados de un modo muy científico, práctico y académico. Es una idea excelente.
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Lo mejor ha sido ver avanzar la medicina, las prestaciones, la cobertura de nuestra sanidad, que es muy buena, y el saber que es para todos

La sanidad debería ser algo ajeno a la política, pero, por el impacto social tan grande que tiene, las connotaciones en decisiones de corte político son importantes

A mí la Fundación Signo me parece un empeño excepcional. El tener esta trayectoria tan larga me permite ver la evolución de lo que yo llamo el Proyecto Signo
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