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Concepción Vera Directora del Departamento de Prestaciones Sanitarias de MUFACE.
Participante Premios Profesor Barea
¿Cuánto tiempo llevas la gestión?
Soy médico de formación y vocación. Estudié Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, hice la residencia de Pediatría en el Hospital Infantil de la Paz y tras un breve período en la asistencia, me reciclé y pasé a la gestión sanitaria. Fui Directora de la Octava Sectorial de Ambulatorios - así se denominaba antes de que se hiciera la reforma de la Atención Primaria y se asignaran los ambulatorios de especialidades a los hospitales – y también fui Directora Provincial del Insalud de Almería. Pero pasé pronto a la gestión hospitalaria, donde se ha desarrollado la mayor parte de mi trayectoria profesional. En el año 86, me incorporé como Directora Gerente del Hospital de la Cruz Roja con el encargo de hacer el traslado al hospital que el Insalud estaba construyendo en Getafe; estuve en ese hospital llevando a cabo ese proyecto hasta el año 91, cuando se realizó el traslado, y en el Hospital de Getafe desde esa fecha hasta el año 2000 que pasé a la Gerencia del Hospital Doce de Octubre. Dos años después, recibí el encargo de abrir el Hospital de Fuenlabrada que estaba en la última fase de construcción. Después del Hospital de Fuenlabrada, estuve un breve período en la agencia Lain Entralgo como Asesora Técnica en el Área de Investigación y también en el Ministerio, montando y trabajando en el Observatorio de Carrera Profesional. En el año 2006 me incorporé a MUFACE y actualmente soy la Directora del Departamento de Prestaciones Sanitarias de esta entidad.
¿Qué ha sido lo mejor?
La verdad es que mi trayectoria profesional ha sido bastante positiva, me ha permitido trabajar y, en consecuencia, conocer en profundidad todo lo que comprende la gestión sanitaria desde diferentes ángulos. He estado casi veinte años dedicada a la gestión-gerencia de hospitales, por tanto conozco bien la perspectiva del proveedor, y ahora estoy en el otro lado de la mesa. MUFACE es la entidad gestora del Régimen Especial de Seguridad Social de los funcionarios civiles del Estado y presta la asistencia sanitaria a su colectivo mediante concierto con Entidades de Seguro; este es un escenario en el que están separadas las funciones de financiación/compra y provisión escenario tantas veces referido en los diferentes foros y debates de gestión. Ahora estoy trabajando con la perspectiva del financiador/asegurador y comprador de servicio. Este diferente punto de vista ha sido muy enriquecedor. De toda mi trayectoria lo que sin duda he de destacar es el proyecto del Hospital de Getafe, que en su momento supuso un reto bastante difícil, pero que salió bien y fue muy gratificante. Fue un proyecto muy bonito e ilusionante pues supuso redefinir un hospital que estaba en construcción para dar cabida a otro que estaba funcionando y, sin embargo, no hicimos un hospital “a medida” del que se trasladaba, sino que se redefinieron los espacios “a medida” de la demanda de la población que iba a atender. Esto fue absolutamente novedoso en ese momento. El Hospital de Getafe es el primer hospital del INSALUD para el que se hizo un plan funcional que no partía de indicadores estándar, sino calculando la demanda esperada de su área de referencia, con el horizonte temporal que permitían las proyecciones demográficas disponibles y pormenorizado la demanda esperada por especialidades y por áreas de actividad. Y tengo el orgullo y la satisfacción de haber sido la autora de ese plan funcional, detrás vinieron ya muchos que siguieron esa metodología. Fue una experiencia fundamental en mi carrera, por esto, por el reto del traslado y por lo que supuso la puesta en marcha de un modelo de gestión moderna y, sobre todo, porque conseguí juntar a un equipo de compañeros de viaje excelentes y entusiastas sin los que no hubiera sido posible llevar a cabo el proyecto. La apertura del Hospital de Fuenlabrada fue también un proyecto muy bonito, pero de connotaciones distintas. En el Hospital de Getafe conseguí ultimar el proyecto que planifiqué estando en el hospital de Cruz Roja y dejar un hospital con los mejores indicadores de funcionamiento; en el Hospital de Fuenlabrada el período fue más corto, pero la impronta en la organización fue muy importante. Tuvimos la oportunidad de hacer una selección de personal fenomenal y marcamos todas las reglas del juego del funcionamiento de la organización, desde un nuevo modelo retributivo que diseñamos para el personal hasta el organigrama del hospital, que es diferente al del resto de hospitales públicos. Todos estos proyectos maravillosos me han aportado mucho, tanto profesional como personalmente.
¿Qué ha sido lo peor?
Es difícil seleccionar momentos malos, porque los ha habido, y muchos. Quizá lo peor de todo ha sido la incomprensión y el rechazo que en muchas ocasiones he sentido de profesionales, a los cuales tenía en la máxima estima, cuando intentaba hacer lo mejor posible mi trabajo. Ha sido algo común y frecuente entre los gestores de mi etapa, implicados en optimizar los procesos, buscando la máxima eficiencia. Cuando yo empecé en la gestión de los hospitales no estaba en absoluto incorporada a la cultura del médico y del resto de profesionales sanitarios la necesidad de ser eficiente en la asignación de los recursos, de tener en cuenta los costes de las decisiones clínicas; esto es algo que ya forma parte de la cultura diaria de cualquier profesional. Entonces prevalecía la máxima de que la salud no tiene precio. Por consiguiente, cada vez que se hablaba de la necesidad de mirar el coste de nuestras intervenciones en las decisiones sanitarias era muy mal aceptado, generando rechazo. También ha sido dura la lucha sindical, sobre todo las batallas con algunos sindicatos minoritarios, que por arrancar un voto, defienden lo indefendible y con prácticas que a veces carecen de ética. Pero, son gajes del oficio y, en cualquier caso, creo que el balance es positivo, porque además de las personas con las que he formado equipo y a las que me he referido antes, he coincidido con otras muchas personas estupendas y muy inteligentes, que me han aportado mucho.
¿Cómo ves el futuro?
Lo veo bastante complicado, aunque no hace falta que me extienda en el porqué, las razones las tenemos presentes todos y cada día aparecen en la prensa noticias inquietantes como por ejemplo restricciones que se están empezando a hacer en Cataluña. Me preocupa mucho la sostenibilidad del sistema de salud con el que nos hemos dotado los españoles. Por supuesto, también pienso que las crisis vienen cargadas de oportunidades como dicen algunos, y que esto nos hará dar una segunda vuelta de tuerca en los modelos de gestión que nos lleve a optimizar nuestras formas de trabajo para conseguir salvar el modelo. Pero creo que va a ser necesario plantear algunos aspectos que hasta ahora han sido tabú y no me refiero al copago, probablemente tengamos que hacer una revisión de la cartera de servicios y de la extensión de las prestaciones que tiene el sistema.
Como Vicepresidenta que has sido de la Fundación Signo, ¿cómo la ves?
Creo que la Fundación Signo fue una magnífica idea y el discurrir del tiempo lo demuestra. Creo que nos tenemos que felicitar todos los que participamos en la puesta en marcha de este proyecto, me siento muy orgullosa de ello. Quiero felicitar también a todos los que habéis tomado las riendas en los últimos tiempos, porque habéis conseguido llegar y abordar muchos proyectos en todo el ámbito sanitario, mas allá de los hospitales, que fue donde empezó la Fundación. La Fundación Signo tiene ya un gran reconocimiento, a través de la revista, las Jornadas y de los Premios Profesor Barea. Solo desear que se mantenga la tendencia y se siga progresando y abordando proyectos que, sin duda, contribuirán a la sostenibilidad de nuestro SNS.
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Cuando yo empecé en la gestión de los hospitales no estaba en absoluto incorporada a la cultura del médico y del resto de profesionales sanitarios la necesidad de ser eficiente en la asignación de los recursos, de tener en cuenta los costes de las decisiones clínicas; esto es algo que ya forma parte de la cultura de cualquier profesional

Las crisis vienen cargadas de oportunidades, que nos harán dar una segunda vuelta de tuerca en los modelos de gestión que nos lleve a optimizar nuestras formas de trabajo, para conseguir salvar el modelo

La Fundación Signo tiene ya un gran reconocimiento, a través de la revista, las Jornadas y de los Premios Profesor Barea. Solo desear que se mantenga la tendencia y se siga progresando y abordando proyectos que, sin duda, contribuirán a la sostenibilidad de nuestro SNS
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