Esther Uña
Ene 12, 2011
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Esther Uña Me licencié en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca en el año 99. Siempre había tenido muy claro que quería hacer Oncología Médica, así que hice esta especialidad en el Hospital Central Universitario de Asturias, en Oviedo, donde a la par estuve colaborando en el laboratorio de Farmacocinética en proyectos de cito-toxicidad en líneas celulares. Allí cursé además los estudios de Doctorado en Investigación del Cáncer y obtuve el Diploma de Estudios Avanzados con un proyecto de tratamiento de Sarcomas de Partes Blandas, dirigido por el fallecido Doctor Buesa, que para mí fue un excelente maestro. Los últimos meses de mi residencia los pasé formándome en Cuidados Paliativos en el Clínico de Valladolid. Acabé la especialidad en julio del año 2004, y en agosto de ese mismo año comencé a trabajar como adjunto de oncología médica en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid, donde continúo en el momento actual. Mi perfil investigador se ha ampliado en los últimos años con temas de gestión y en noviembre de 2009 obtuve el Grado de Doctor por la Universidad de Valladolid, con un trabajo de evaluación de dos estrategias de seguimiento del cáncer de colon bajo el punto de vista del coste-efectividad. Actualmente, estoy cursando un master en gestión sanitaria para ampliar mi formación en este campo. ¿Qué ha sido lo mejor? Lo mejor para mí ha sido haber podido trabajar en el cuidado de los pacientes oncológicos y haber vivido una etapa de integración cada vez más efectiva de lo que es la investigación básica y la investigación clínica; esa integración ha permitido modificar el modelo de abordaje del tratamiento a nuestros pacientes con cáncer, permitiéndonos un planteamiento más racional de los tratamientos, que cada vez se dirigen más a dianas celulares específicas que a nivel general, por lo que se pueden disminuir los efectos secundarios, que son bastantes desagradables para nuestros enfermos. En este sentido hemos conseguido mejorar mucho la supervivencia y la calidad de vida y éso ha sido lo mejor, desde mi punto de vista. ¿Qué ha sido lo peor? Creo que lo peor es que, aunque la investigación en oncología está avanzando con paso firme, todavía estamos muy lejos de lograr la curación de un número muy importante de pacientes, en los que es necesario seguir realizando esfuerzos considerables para conseguir una atención integral, de calidad, multidisciplinar y coordinada. De todos modos tengo fe de que eso cambie. ¿Cómo ves el futuro? El momento actual es un momento muy difícil, aunque yo soy optimista y sigo creyendo que con esfuerzo diario y constancia se puede superar cualquier bache. Por otro lado, es muy importante aprovechar estos momentos de dificultad para aprender lo posible y desarrollar el ingenio con el que uno puede salir claramente reforzado. Creo que hay que seguir investigando con los medios con los que se cuente y que hay que seguir luchando por mejorar las condiciones de todos nuestros pacientes y por incrementar su calidad de vida. ¿Qué te ha motivado a presentar el trabajo “Implantación de un modelo de comunicación efectiva e interprofesional como punto de partida para la contención de costes hospitalarios en oncología” a los Premios Profesor Barea? En este proyecto en concreto, la base para su desarrollo ha sido que estamos asistiendo a cada vez una mayor incidencia de cáncer, con cada vez mejores resultados en supervivencia; hemos logrado prácticamente transformar la enfermedad en un proceso crónico, y cada vez, por tanto, hay mayor demanda asistencial y los costes se disparan. Por otro lado, la cronicidad del proceso está haciendo deseable que el enfermo se reintegre cuanto antes al medio familiar precisando de una continuidad en los cuidados; en este sentido necesitamos buscar la colaboración del equipo de atención primaria, porque puede mejorar claramente la calidad de vida de nuestros enfermos. Creo que existe un problema de descoordinación y de falta de información entre ambos niveles asistenciales, lo que incrementa innecesariamente la demanda de atención hospitalaria. Por tanto, el punto de partida para el trabajo fue buscar una fórmula sencilla para comunicarnos eficazmente con el equipo de atención primaria, con la intención de mejorar la asistencia a nuestros enfermos; éso es lo que motivó este trabajo y su posterior presentación a los premios. |
Lo mejor para mí ha sido haber podido trabajar en el cuidado de los pacientes oncológicos y haber vivido una etapa de integración cada vez más efectiva de lo que es la investigación básica y la investigación clínica
El punto de partida para el trabajo fue buscar una fórmula sencilla para comunicarnos eficazmente con el equipo de atención primaria, con la intención de mejorar la asistencia a nuestros enfermos; éso es lo que motivó este trabajo y su posterior presentación a los premios
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