Evelia Lemes Castellano
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Evelia Lemes Castellano Responsable de la Unidad de Análisis y Planificación del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín. ¿Cuál es tu experiencia profesional y cuánto tiempo llevas en la actividad actual? Hice la especialidad de Medicina Interna en el antiguo Hospital Nuestra Señora del Pino, luego comencé en la gestión extrahospitalaria en el año 1990 con el cargo de subdirectora médica en ese mismo hospital y posteriormente en el año 1994 de directora médica. En esa época se me presentó la gran oportunidad de trasladarnos al nuevo Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, en el año 1999, del que posteriormente fui directora gerente, hasta el año 2006. Desde febrero de 2009 asumo la responsabilidad de la coordinación de los trabajos de planificación del hospital, tanto en el ámbito de la planificación estratégica como operativa, en la coordinación de las autoevaluaciones EFQM y de la Memoria EFQM del hospital. ¿Qué destacarías como lo mejor de tu carrera profesional? La satisfacción personal de realizar y favorecer proyectos y condiciones encaminadas a la mejora de la atención sanitaria a través de la gestión implementada durante todos esos años. Gestionar y liderar personas a través de un equipo directivo estable, que a pesar de ser una tarea difícil, es un reto, ya que responder o acercarte a las expectativas de los profesionales y de los pacientes supone un impulso definitivo para generar los cambios necesarios. De esa necesidad surgió la orientación del hospital hacia un nuevo sistema de gestión de la calidad, lo que hizo que la gestión fuera una labor innovadora e ilusionante. ¿Y lo peor? Los cambios de ciclo políticos, que ralentizan e incluso eliminan planes y proyectos por los que has trabajado, lo que origina una sensación de pérdida de tiempo y decepción. La falta de visión de los responsables políticos para implementar instrumentos que hagan más ágil y eficiente la gestión y la asunción de mayores responsabilidades por parte de los profesionales. ¿Cómo ves el futuro? Evidentemente, estamos en una situación cambiante y no sabemos muy bien dónde se va a llegar, pero de entrada será un futuro distinto. Estamos inmersos en una “marea de cambios” que, aunque se consideren necesarios en base a la sostenibilidad del sistema, están afectando a derechos tan importantes como el de la universalidad de la atención sanitaria, la equidad y la accesibilidad, así como a la cartera de servicios y a la calidad de la misma. Esto fundamentalmente se debe a la “visión economicista e ideológica” que estamos viviendo, con un recorte de recursos humanos y materiales alarmante, que genera una alta incertidumbre entre los ciudadanos en general y en los profesionales del sector. ¿Cuál es tu opinión sobre la privatización de hospitales públicos así como sus indicadores? Considero que el discurso generalizado sobre la mejor eficiencia de la gestión sanitaria privada frente a la gestión pública debería dejar aparte los tintes ideológicos y económicos y basarse en estudios objetivos científicos, que sean evaluados por organismos independientes y que nos den a conocer las fortalezas y debilidades de cada una de dichas formas de gestión. Creo que en la actualidad el sistema es poco transparente e impide comparar las diferentes fórmulas de gestión. No existe un consenso único sobre cómo se miden o se comparan los resultados obtenidos con las diferentes formas de gestionar la sanidad. En nuestro entorno europeo, la literatura científica concluye, en varios estudios, que la afirmación de que el sector privado es más eficiente, responsable o médicamente eficaz que el sector público no está justificada. En nuestro país, no existen aún evidencias, a pesar de sus defensores, de las ventajas que ofrece el modelo de gestión para su adopción. En concreto, hace unas semanas, una consultora privada presentó un estudio sobre la “Evaluación de los resultados de los hospitales en España según su modelo de gestión”, concluyendo que los hospitales con gestión diferente de la gestión directa de la Administración son más eficientes con la misma calidad, aunque reconoce que algunos hospitales de gestión pública se sitúan entre los más eficientes. Por tanto, desde mi punto de vista, privatizar los hospitales públicos es una decisión que se toma en base a pocas razones científicas y me sorprende, por otro lado, que si realmente se está convencido de que la gestión privada es más eficiente, me pregunto, ¿por qué no se ha dotado a los centros de gestión pública de instrumentos de gestión más flexibles y autónomos que mejoren la productividad de los mismos? Si existen centros públicos muy eficientes, ¿por qué no exportamos su experiencia y ponemos a disposición del resto de los centros (la mayoría) sus indicadores, la forma de medir y de comparar entre centros? La necesidad de herramientas de gestión más flexibles por un lado y de indicadores de evaluación de resultados en la utilización y adecuación de recursos, en la evaluación de procesos (accesibilidad, resolutividad, continuidad, seguridad) y en la evaluación de resultados (efectividad, eficiencia y satisfacción de profesionales y pacientes) es, todavía, desde mi punto de vista, una asignatura pendiente en la gestión sanitaria. |
“Estamos en una situación cambiante y no sabemos muy bien dónde se va a llegar, pero de entrada será un futuro distinto”
“Creo que en la actualidad el sistema es poco transparente e impide comparar las diferentes fórmulas de gestión. No existe un consenso único sobre cómo se miden o se comparan los resultados obtenidos con las diferentes formas de gestionar la sanidad”
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