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Fernando Gallego Rodriguez Director Gerente. Hospital Álvarez Buylla de Mieres
Delegado de la Fundación Signo
¿Cuánto tiempo llevas?
Soy médico inspector desde el año 86. Me considero afortunado, porque he tenido la posibilidad de conocer nuestro sistema sanitario desde ópticas distintas. Desde el año 86 hasta el 96 mi desempeño profesional estuvo ligado a la Inspección Sanitaria en la Dirección Territorial del Insalud de Asturias. En el año 96 me ofrecieron la oportunidad de dirigir la Gerencia del Área Sanitaria del Oriente de Asturias, allí trabajé en atención primaria y al mismo tiempo colaboré en la transición de un policlínico de especialidades a un nuevo hospital gestionado por una fundación pública, dotado de un concierto singular. Por último, en el año 2001, pasé a mi actual puesto de trabajo en el Hospital Álvarez Buylla de Mieres, donde continúo, unido al proyecto de un nuevo hospital que arrancó en el 2002 con el plan funcional y se encuentra en el momento actual en su fase final, dispuesto para la apertura en unos meses.
¿Qué ha sido lo mejor?
Creo que lo mejor claramente ha sido la oportunidad que me ha dado el trabajo de conocer a un gran número de personas muy valiosas, con las cuales he vivido experiencias enriquecedoras y de las que he aprendido mucho. Además de eso, de la etapa de primaria recuerdo con mucho cariño el desarrollo de la asistencia paliativa y de la salud buco-dental, también, en otro orden de cosas tuve la oportunidad de implementar la historia clínica electrónica por primera vez en un EAP dependiente del Insalud en el Centro de Salud de Llanes. En el hospital, me vienen a la cabeza dos situaciones muy distintas. Una es la satisfacción y el orgullo por el desempeño con el que los profesionales de esta casa actuaron en situaciones de emergencia, tanto en catástrofes externas debidas a accidentes con un número importante de víctimas o en emergencias internas, que desgraciadamente tuvimos que sufrir. Por otra parte, la ocasión de vivir un proceso completo de creación de un nuevo hospital, desde la decisión inicial hasta el plan de montaje, que es donde estamos ahora mismo.
¿Qué ha sido lo peor?
Lo peor es cuando tienes la percepción de que el equipo en el que estás no es capaz de proporcionar a los pacientes la atención que necesitan, teniendo los medios para prestarla; afortunadamente, esto no suele ser muy frecuente. Es una sensación frustrante, pero por otro lado te incentiva a intentar mejorar. Malas experiencias son también la distancia de personas a las que aprecias mucho o la renuncia a proyectos en los que crees y que, por unos motivos o por otros, no pueden salir adelante.
¿Cómo ves el futuro?
Lo veo con ilusión y preocupación, que me imagino que es como lo ve casi todo el mundo. Con ilusión, porque tenemos el privilegio de estar en un sector muy importante para el bienestar de las personas, donde el factor fundamental son los profesionales, que mayoritariamente son excelentes, lo que constituye la gran riqueza de nuestras instituciones. Con preocupación, porque atravesamos un momento difícil; creo que no es una crisis cualquiera la que estamos viviendo. Por ver algún aspecto positivo en ella, tengo la impresión de al menos podrá servir para volver a poner en valor conceptos que, durante algunos años, pudieron ponerse en segunda fila, como la eficiencia, el control de costes, etc.; es decir, el modelo gerencial entendido como el equilibrio entre la mejor asistencia sanitaria posible con los recursos financieros que está dispuesta a aportar la sociedad. A nivel más macro o más político, también necesitaremos adaptaciones que vayan orientadas a poder sostener el carácter universal de la atención que prestamos.
Como delegado en Asturias de la Fundación Signo, ¿qué cosas crees que la Fundación debería promover o qué acciones tendría que realizar para mejorar las relaciones de Asturias con la Fundación?
Creo que la primera tarea de los delegados es promover la participación de los profesionales asturianos en las actividades de la Fundación. Además, podría ser interesante trasladar alguna de las experiencias que la Fundación está llevando a cabo de manera central a nuestro ámbito autonómico. Por ejemplo, estimo que, tendría interés realizar puntos de encuentro a nivel de comunidad autónoma.
¿Cómo ves a la Fundación Signo en la actualidad?
Creo que es más necesaria que nunca por el momento que estamos viviendo. Pienso que lo que ha caracterizado a la Fundación ha sido siempre la relación entre el producto sanitario y los costes de dicho producto, desde una óptica muy profesional. Creo que esto es lo que siempre la ha hecho muy valiosa y la ha hecho distinta.
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Por ver algún aspecto positivo en esta crisis, tengo la impresión de que al menos podrá servir para volver a poner en valor conceptos que, durante algunos años, pudieron ponerse en segunda fila, como la eficiencia, el control de costes, etc.; es decir, el modelo gerencial entendido como el equilibrio en la mejor asistencia sanitaria posible con los recursos financieros que está dispuesta a aportar la sociedad

Lo peor es cuando tienes la percepción de que el equipo en el que estás no es capaz de proporcionar a los pacientes la atención que necesitan, teniendo los medios para prestarla; afortunadamente, esto no suele ser muy frecuente

... el factor fundamental son los profesionales, que mayoritariamente son excelentes, lo que constituye la gran riqueza de nuestras instituciones
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