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Fidel Fernandez Jefe de Sección de Anatomía Patológica del H. U. Marqués de Valdecilla y Profesor Titular de Anatomía Patológica de la Universidad de Cantabria
¿Cuánto tiempo llevas?
Trabajo en el campo de la sanidad desde el año 79. Me formé en la Universidad del País Vasco, hice la especialidad de Anatomía Patológica en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, de Santander, y luego he tenido una doble dedicación: la asistencial, en el propio Hospital Marqués de Valdecilla, primero como Médico Adjunto y después como Jefe de Sección, y la docente, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cantabria. Como Profesor Titular con plaza vinculada, en estos momentos continúo con la labor asistencial y docente adscrito al Departamento de Ciencias Médicas y Quirúrgicas. Esta doble vertiente, asistencial y docente, obviamente va ligada a la investigación, y fruto de la misma, he participado en la publicación de varios capítulos de libros y en más de cien trabajos científicos en revistas nacionales e internacionales. Desde siempre, y paralelamente, he tenido especial inquietud en el ámbito de la gestión. A los tres ámbitos prácticos (asistencial, docente y de investigación), habría que añadir el de la gestión, por iniciativa propia, porque, desafortunadamente, la formación en gestión no está institucionalizada. La formación en gestión me ha permitido aplicar esos conocimientos al campo de la Anatomía Patológica en las áreas que he dirigido, concretamente en el área de autopsias, y también en la gestión de la calidad dentro del propio departamento, como impulsor de proyectos de calidad tipo ISO 9001:2000. Además, he realizado un master en gestión directiva hospitalaria en la Escuela Nacional de Sanidad y he proyectado mis inquietudes en gestión participando en la alta dirección del centro en el cual he desarrollado el grueso de mi carrera profesional, el Hospital Valdecilla, primero como Subdirector Médico de Servicios Centrales y luego como Director Médico. Tras este periodo de intensa dedicación a la gestión por espacio de cuatro años, regresé a mi plaza básica de Jefe de Sección de Anatomía Patológica y de Profesor Titular de la misma asignatura. Esta ha sido, en síntesis, mi trayectoria profesional hasta la actualidad. Durante todo este tiempo, he participado también en congresos nacionales e internacionales, como asistente, ponente y miembro de los comités científicos. Además soy miembro de la Sociedad Española de Anatomía Patológica y también pertenezco al Comité Científico de la Revista Española de Patología, donde soy revisor.
¿Qué ha sido lo mejor?
Mi trayectoria ha sido variada y larga, aunque todas las experiencias se deben entrelazar para un mejor aprovechamiento de todos los recursos y aprendizajes. Casi siempre me he sentido muy cómodo en cualquier faceta en la que he trabajado. Me encanta la docencia, lo mismo que hacer un trabajo científico o de investigación y la labor de gestión. Formar parte de un equipo directivo ha sido extraordinariamente enriquecedor, aunque no exento de complicaciones. Una de las mejores situaciones o etapas ha sido el aglutinar y coordinar a equipos de trabajo para llevar a cabo proyectos compartidos, como por ejemplo la gestión de la calidad del tipo de ISO 9001: 2000 o EFQM.
¿Qué ha sido lo peor?
Lo peor, quizás, va ligado a los momentos más gratificantes, donde hay situaciones difíciles de lidiar, en particular cuando se está intentando transformar la realidad e involucrarse en cambios de modelos organizativos. Aquí, uno a veces no se encuentra cómodo porque, en ocasiones, hay dificultades propias del sistema y, otras veces, existe una fuerte resistencia al cambio por parte de agentes que no comprenden o no son partícipes, por diversos motivos, de estas necesidades de cambio. A ello me refiero cuando señalo que, en ocasiones, los momentos gratificantes van unidos a otros de dificultad.
¿Cómo ves el futuro?
El futuro de la sanidad lo veo, por una parte, ilusionante, si bien, por otra parte, con una serie de amenazas importantes. Disfrutamos de un sistema sanitario privilegiado, pero que corre una serie de peligros evidentes. El sistema sanitario público que tenemos debemos conservarlo y también potenciarlo al máximo, evitando las amenazas que hay a nuestro alrededor. Para ello, creo que tenemos que trabajar por la sostenibilidad del sistema sanitario, introduciendo cambios en el modelo organizativo, y apostando por el buen gobierno de la sanidad. Creo que la clave reside en estos tres elementos: la sostenibilidad del sistema sanitario, en primer lugar, como condición necesaria, pero no suficiente; el cambio de modelo organizativo, para apostar por la calidad del sistema y potenciar los valores inherentes a su carácter público; y, finalmente, la vertebración del sistema nacional de salud, para que no se desmembre ni se generen desequilibrios entre las diferentes comunidades autónomas. Por supuesto, se necesita un consenso máximo entre todas las fuerzas políticas y la participación de los usuarios, que son los verdaderos propietarios del sistema sanitario, para controlar la eficacia y la eficiencia de todos los recursos que tenemos a nuestro alcance, como son las tecnologías sanitarias, los sistemas de información, la amplia cartera de servicios, etc. A mi modo de ver, aunque todos los elementos son importantes, el buen gobierno de la sanidad es fundamental y tiene que basarse en la transparencia, en la participación real de los profesionales, en la profesionalización de la gestión y en la rendición de cuentas a los verdaderos dueños del sistema sanitario, que son los ciudadanos.
¿Qué crees que podemos pedirle a esta revista en general, como órgano de comunicación?
Pediría calidad en los artículos y rigor científico, con una metodología exquisita, y todo esto en función de dos elementos: los autores y los revisores. De estos criterios se derivará el impacto y la difusión de la revista. Si nos fijamos en estos criterios, podemos ir en una buena línea.
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“Creo que tenemos que trabajar por la sostenibilidad del sistema sanitario, introduciendo cambios en el modelo organizativo y poniendo en marcha criterios de buen gobierno en la sanidad”.

“A mi modo de ver, aunque todos los elementos son importantes, el buen gobierno de la sanidad es fundamental y tiene que basarse en la transparencia, en la participación real de los profesionales, en la profesionalización de la gestión y en la rendición de cuentas a los verdaderos propietarios del sistema sanitario, que son los ciudadanos”.

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