Francisca Portero Azorín
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Francisca Portero Azorín Servicio de Microbiología. Hospital Universitario Puerta de Hierro. ¿Cuál es tu experiencia profesional y cuánto tiempo llevas en la actividad actual? Terminé la residencia en el Hospital Universitario Puerta de Hierro en 1986 y tuve la oportunidad de completar mi formación en el Presbyterian University Hospital de Pittsburg, EE. UU., durante un año gracias a la concesión de una beca del FISS, trabajé en la sección de virus ampliando conocimientos en diagnóstico y tratamiento de infecciones víricas en pacientes receptores de trasplante de órgano sólido, ya que este centro concentraba una gran actividad en trasplante de hígado, programa que se acababa de poner en marcha en nuestro hospital. Al regresar, me incorporé al Servicio de Microbiología, donde continúo, poniendo en marcha distintas técnicas para el diagnóstico de virus basadas en cultivo celular, ya que eran varios los programas de trasplante tanto de órgano sólido como de progenitores hematopoyéticos en funcionamiento. Toda mi carrera profesional la he desarrollado en este hospital. En la actualidad soy profesora honoraria del Departamento de Medicina Preventiva y Microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid, donde me formé como médico y también imparto clases en la Escuela de Técnicos de Laboratorio del Hospital. ¿Qué destacarías como lo mejor de tu carrera profesional? He tenido oportunidad de colaborar en el inicio de los distintos programas de trasplante, en ese sentido me siento parte de la historia de este hospital. Desde hace más de diez años soy tutora de residentes de la especialidad, es muy gratificante poder compartir mis experiencias y conocimiento con gente joven, me gusta la docencia, y he podido desarrollarla en los distintos ámbitos relacionados con mi especialidad. Me gusta casi tanto aprender como enseñar. A lo largo de estos años he tenido unos magníficos compañeros en el hospital, y en el Servicio, tanto microbiólogos como técnicos de laboratorio, con los que he compartido no solo experiencias profesionales sino también personales, mi boda, el nacimiento de mis hijos, una grave intervención quirúrgica en la que me sentí muy querida. Puestos a destacar, lo mejor ha sido “el factor humano”, y por supuesto todo lo que he aprendido, tanto de Microbiología como de la vida. ¿Y lo peor? Lo peor es la situación actual de incertidumbre, siempre he sido defensora de la Sanidad Pública y sinceramente creo que ha funcionado bien, y aunque todo es susceptible de mejorar, no entiendo estos cambios tan agresivos. ¿Cómo ves el futuro? Incierto, la situación económica no ayuda a ser optimista, hay que arrimar el hombro, aunque a veces no nos dejan, nos estamos jugando el futuro de de nuestros hijos. En relación con tu participación en el Monográfico sobre Coste-efectividad de pruebas de diagnóstico in vitro, ¿qué opinión tienes sobre el mismo? Estoy muy agradecida, en primer lugar, por haber podido participar en el curso de coste-efectividad organizado por Roche, para mí ha sido una sorpresa que seleccionaran el trabajo presentado y que lo publiquen. Durante el curso en Sitges tuve oportunidad de escuchar a compañeros de la edición anterior, me parecieron trabajos muy interesantes, sobre todo porque, partiendo de lo cotidiano, fueron capaces de innovar. A veces pensamos que lo hacemos todo perfecto y viene bien revisar los procedimientos, siempre hay posibilidad de mejorar. |
“He tenido oportunidad de colaborar en el inicio de los distintos programas de trasplante, en ese sentido me siento parte de la historia de este hospital”
“Puestos a destacar lo mejor ha sido “el factor humano”, y por supuesto todo lo que he aprendido, tanto de Microbiología como de la vida”
“A veces pensamos que lo hacemos todo perfecto y viene bien revisar los procedimientos, siempre hay posibilidad de mejorar” |
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