Ignacio López Puech
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Ignacio López Puech Gerente del Hospital Universitario de Canarias (Tenerife) ¿Cuánto tiempo llevas? Soy Gerente del Hospital Universitario de Canarias en Tenerife. Soy Médico Inspector desde 1988 cuando hice la oposición. En 1991 me incorporé como Consejero Técnico de la Dirección Territorial del Insalud en aquel momento hasta las transferencias sanitarias en enero de 1994. Luego estuve otros dos años como Inspector y en 1996 me incorporé como Jefe de Servicio de Control de Gestión en la Dirección General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de Salud. En el 2001 pasé a la gestión más directa de hospitales, ocupando el puesto de Subdirector Médico del Área Quirúrgica en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. En 2002 pasé a la Dirección Médica y a mediados de 2005 pasé a la Gerencia del Consorcio Sanitario de Tenerife, que se integra en el Servicio Canario de Salud en 2009 ya como Hospital Universitario de Canarias. ¿Qué ha sido lo mejor? Probablemente lo mejor es que mi trayectoria me ha permitido conocer a muchísimos profesionales y trabajadores, tanto del área asistencial como de gestión, lo que me ha enriquecido como persona y como profesional. También es lo mejor tener la sensación de que tu trabajo sirve para algo, porque se van alcanzando objetivos que uno se marca, como la integración en el Servicio Canario de Salud, la aceptación de la atención extra-hospitalaria en la isla de Tenerife, la mejora de indicadores asistenciales, la apertura de nuevas instalaciones, el establecimiento de una política de calidad en el hospital, etc. En definitiva, la sensación de que uno es capaz de influir en alguna medida en las líneas que sigue el centro en el que está trabajando y que ayuda a mejorar la asistencia que damos a los usuarios. ¿Qué ha sido lo peor? Mi peor experiencia probablemente es la presión mediática y política que se vivió en el Hospital Universitario de Canarias a raíz de una auditoria externa que encargamos desde la Dirección del servicio de Cirugía Cardiaca. Era una herramienta de mejora y como tal la buscamos, pero se acabó convirtiendo en un arma arrojadiza contra el propio hospital y contra los profesionales del centro. Aquello acabó incluso dando lugar a denuncias en los juzgados. ¿Cómo ves el futuro? En este momento, a corto y medio plazo, veo la situación extraordinariamente difícil. Creo que la coyuntura económica nos obliga a replantearnos cómo estamos haciendo las cosas y va a exigir unos esfuerzos muy fuertes a toda la sociedad y, como no puede ser de otra manera, a la sanidad, que no puede quedarse al margen. Además de mejorar las áreas de ineficiencia de organización que tenemos, es importante que seamos capaces de concienciar a los responsables de que no nos podemos quedar solo con los recortes, sino que hay que impulsar cambios estructurales que permitan afrontar el futuro con una perspectiva de sostenibilidad del sistema, que queremos que siga siendo público, universal y de calidad. Creo que hemos vivido bastantes años por encima de nuestras posibilidades y ha llegado el momento en el que la realidad nos obliga a volver a pensar qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo. Por otra parte, esto también es una oportunidad, porque nos ayudará a poner en marcha reformas de las que llevamos años hablando, pero nadie se atrevía a realizar. Para afrontar estos cambios, va a ser fundamental buscar la complicidad de todos los profesionales del sistema. Ahí los gestores tenemos un problema, porque tenemos que concienciar a los profesionales que trabajan en nuestras organizaciones de la gravedad del momento y de la necesidad de ser más eficientes en nuestras actuaciones, a la vez que los ilusionamos. ¿Cómo ves a la Fundación Signo? La Fundación Signo ha sido y es un agente dinamizador en todos los aspectos relacionados con la gestión sanitaria y un foro de debate y de mejora. En el campo de la gestión no podemos basarnos en la evidencia, sino que, a través de fundaciones como Signo, podemos conocer experiencias de éxito, innovaciones eficientes y las últimas tendencias del ámbito. Ahí tenemos que buscar lo mejor e intentar ponerlo en marcha. Además, la Fundación Signo, como no trabaja sólo con los gestores, sino también con los profesionales asistenciales, va formándonos a todos en un lenguaje común para buscar los puntos de encuentro que nos permitan seguir avanzando. En Canarias pienso en la Fundación Signo y el referente es Diego Falcón. Las herramientas de la Fundación Signo y sus premios han sido un acicate para que las organizaciones se tengan que parar a pensar y a escribir para dar sus proyectos a conocer. Los productos de la Fundación Signo se han convertido en un referente y en un signo de prestigio, lo que empuja a muchos profesionales a reflexionar y a escribir más. Creo que es recomendable que la Fundación Signo amplíe su ámbito de actividades, porque muchas veces está muy centrado en el ámbito hospitalario. Pienso que gran parte de los cambios a los que nos tenemos que dirigir tienen que estar protagonizados por la atención primaria, por lo que hay que integrar más a la atención primaria en estos foros, porque puede ser beneficioso para todos. |
“Además de mejorar las áreas de ineficiencia de organización que tenemos, es importante que seamos capaces de concienciar a los responsables de que no nos podemos quedar solo con los recortes, sino que hay que impulsar cambios estructurales que permitan afrontar el futuro con una perspectiva de sostenibilidad del sistema, que queremos que siga siendo público, universal y de calidad””
“Ahí los gestores tenemos un problema, porque tenemos que concienciar a los profesionales que trabajan en nuestras organizaciones de la gravedad del momento y de la necesidad de ser más eficientes en nuestras actuaciones, a la vez que los ilusionamos”
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