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Jose Antonio Arranz Subdirector Médico de Coordinación de Procesos. Hospital Clínico de Valladolid
Responsable del Bazar en la XI Jornadas de Gestión y Evaluación de Costes Sanitarios
¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional en la sanidad?
Empecé en el año 1983, al acabar la carrera. Empecé en asistencia médica privada, donde estuve unos tres años, compatibilizando con distintos trabajos tecnológicos (informática, diseño de procedimientos, estadística, planificación, etc) dentro de la gestión. El primero fue en las direcciones provinciales en el Insalud de Burgos y de Valladolid. Luego saqué una oposición de informática en el Inserso. Posteriormente, ya pasé a puestos directivos en el ámbito de la atención especializada, en hospitales. Empecé en el Hospital de Aranda de Duero, de Burgos. Luego estuve en el Hospital de Medina del Campo. Después pasé a la Dirección Técnica de Sistemas de Información, es una especie de Subdirección General de Sacyl, cuando se produjeron las transferencias. Posteriormente, volví a la asistencia durante dos años, en emergencias sanitarias de Castilla y León. Luego, volví otros dos años a los hospitales, estando en Admisión. En el último año, estoy otra vez en una Subdirección Médica de Coordinación de Procesos en el Hospital Clínico de Valladolid.
¿Qué ha sido lo mejor?
En todos los trabajos tengo tendencia a recordar siempre las cosas que hacemos, aunque se me olviden las fechas. En todos he tenido algo bueno. Destacaría la asistencia sanitaria, que me gusta mucho. Los primeros años de atención clínica los recuerdo especialmente bien. También tengo buenos recuerdos en gestión, como, por ejemplo, en el Hospital de Medina del Campo, donde estuve ocho años siendo tiempo suficiente para hacer proyectos de envergadura. El trabajo durante cuatro años en la Dirección Técnica de Sistemas de Información de Castilla y León me dio oportunidad de estar en comisiones del sistema de salud a nivel del Consejo Interterritorial y, por tanto, viajar mucho y trabajar en más de sesenta proyectos a nivel de tecnologías sanitarias; aquello lo recuerdo especialmente bien. En general, en todos los trabajos he hecho cosas que me han gustado y es lo que tiendo a recordar.
¿Qué ha sido lo peor?
Lo peor es lo que más me aleja de la asistencia clínica, que probablemente sea la época en la que estuve en el Inserso, que era técnico de informática. Evidentemente, aunque tuve algunas colaboraciones a nivel médico, estaba desarrollando mi labor entre el conocimiento técnico y el médico: ahí, las circunstancias de la vida me llevaron a desempeñar un trabajo por mis conocimientos informáticos y de tecnología, lo que me alejaba de la asistencia sanitaria, que es lo que realmente me gusta.
¿Cómo ves el futuro?
Lo veo complicado. En los últimos veinte años, prácticamente he trabajado en gestión y el escenario es cada vez más complejo económicamente, lo cual supone un gran reto de originalidad y de iniciativas, pero también supone un mayor estrés en cuanto a que tienes menos capacidad de innovar, que es lo que más va con mi perfil. Siempre he intentado buscar la perspectiva novedosa en cada trabajo que he realizado y, cuando las coyunturas económicas son difíciles, esa perspectiva es más pequeña y difícil.
¿Cómo ves la nueva línea de trabajo del Bazar, que la Fundación está llevando a cabo?
Evidentemente estoy colaborando, porque me pareció un cambio hacia mejor. No debemos tener unas conexiones o unas actuaciones cada dos años, sino que de alguna manera tenemos que dar continuidad a todo lo que está relacionado con la gestión y que lleva la Fundación Signo. Siempre he tenido algún nivel de participación en las jornadas. Creo que el darle una continuidad ordenada con participación personal y con herramientas para que la gente pueda mirar y desarrollar sus inquietudes, que es lo que estamos intentando, es una idea magnífica. La idea me convenció desde el primer momento.
¿Tienes preparada alguna innovación para el Bazar, algún trabajo nuevo o proyecto, a parte de lo que estáis preparando para las próximas jornadas?
En los últimos días estoy intentando, junto con Luis Martín, quien me lo propuso, darle vueltas a un trabajo en torno a los sistemas de financiación. Estamos planteando el tema, a ver si somos capaces de desarrollarlo y hacer una aportación que le sea interesante a la gente de arriba.
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En los últimos veinte años, prácticamente he trabajado en gestión y el escenario es cada vez más complejo económicamente, lo cual supone un gran reto de originalidad y de iniciativas, pero también supone un mayor estrés en cuanto a que tienes menos capacidad de innovar

Siempre he intentado buscar la perspectiva novedosa en cada trabajo que he realizado y, cuando las coyunturas económicas son difíciles, esa perspectiva es más pequeña y difícil

Tenemos que dar continuidad a todo lo que está relacionado con la gestión y que lleva la Fundación Signo, darle una continuidad ordenada con participación personal y con herramientas para que la gente pueda mirar y desarrollar sus inquietudes, que es lo que estamos intentando, es una idea magnífica
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