José Luis Rodicio. Médico nefrólogo sierense, Cruz de Honor de la Sanidad Madrileña
|
José Luís Rodicio Médico Nefrólogo Sierense Cruz de Honor de la Sanidad Madrileña Entrevista publicada por El Comercio de Asturias Médico de España, presidente de la Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión, fundador de la Sociedad Española de Hipertensión, miembro de honor de la casi totalidad de sociedades de esa materia y, desde el martes, Cruz de Honor de la Sanidad Madrileña, la más alta distinción de la comunidad de Madrid a un galeno. El suma y sigue del currículo de este nefrólogo sierense incluye ser un candidato eterno al Premio Príncipe de Asturias. Sin embargo, José Luis Rodicio, sólo aspira a que su pueblo, Carbayín, no le quite la placa con su nombre. ¿El próximo Premio Príncipe? (Risas) Noooo. Que me den ese premio es un tren que ya perdí. Me proponían al principio, cuando nacieron los premios y se buscaba apoyar a la investigación nacional. Pero pronto vieron que lograban más proyección internacional con premiados de renombre y ahí ya no entro yo. ¿Cómo puedo competir yo con Woody Allen? De hipertensión sabe más usted. Seguro, pero la Fundación Príncipe hace muy bien en buscar esa proyección internacional, porque es un respaldo muy importante para Asturias. La pone en el mapa, que falta le hace, la verdad. ¿Se ve mal desde Madrid? Asturias desde Madrid no se ve mal, se ve peor. Se ha abandonado por completo la industria y la ganadería no ha logrado cubrir el hueco. Algunos pensaron que con cuatro casas rurales se podría abrir negocio, pero eso no es así. Además, está lo otro... ¿Las elecciones anticipadas? ¡Claro! Celebrar dos elecciones en diez meses ha sido una locura. Ha paralizado la región y, a la vista de los resultados, no se ve pronta salida. Y para el nuevo HUCA, ¿ve pronta inauguración? Pues no. Se gastaron todo el dinero en construirlo y ahora no queda para dotarlo. Ni para dotarlo ni para solucionar los problemas que tiene el HUCA actual. Para lo suyo, la hipertensión, esta situación de crisis será malo. Pues sí. Porque a partir de los 40 años debería ser obligatorio un chequeo, algo que, hasta ahora, se viene haciendo con las empresas. Pero cinco millones de parados son cinco millones de personas que ya no se harán ese control. ¿Es el enemigo invisible? Por supuesto. Es como el colesterol, no da síntomas y mata. Hay que tener una tensión entre 140 y 90 o, como mucho, entre 130 y 80. Fuera de esos límites, hay que controlarse. Y que no me hablen de compensar, de que si tengo la tensión alta muy alta, pero con la baja compenso. Eso no es así. Es cono el que me dice 'no como nada de sal' y luego se toma anchoas. ¡Coño!, menos mal que no tomas sal. Cuando Aguirre le impuso la medalla, ¿le subió la tensión? Me emocioné mucho, pero no, yo la mía la tengo entre 140 y 90. ¿En casa del herrero no hay cuchillo de palo? (Risas) Lo que hay son pastillas. Yo ya tengo goteras y la tensión la controlo con pastillas. A partir de los 40 años ya se sabe: si no te duele algo, estás muerto. De Siero, vive en Madrid, pero estudió en Gijón. Sí, en los jesuitas. Me acuerdo mucho de las caminatas por la nieve y de la fame que pasábamos. ¿No era un colegio de señoritos? ¿De señoritos? En los cuarenta el colegio estaba destrozado. Allí todos pasábamos fame, menos Botín, Emilio, el del Santander, porque a él le iban a llevar el bocadillo. ¿A clase con Botín? No tendría usted problemas con los créditos. (Risas) No le pedí ninguno. Estos banqueros no se casan con nadie. Acabamos. ¿Seguro que descartamos el Premio Príncipe? Sólo aspiro a que no me quiten la placa que me pusieron en Carbayín. Siempre que voy miro a ver si está. Nunca se sabe. |
|
Últimas entradas
-
Cristina Enjuanes GrauAbr 21, 2025
-
Luis Alegre LatorreDic 26, 2023
-
Julián Pérez-VillacastínNov 27, 2023
