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Jose Manuel Baltar Director de operaciones del Grupo San Roque
Delegado Autonómico de la Fundación Signo. Canarias
¿Cuánto tiempo llevas?
Comencé como técnico en el 82, con la primera promoción de técnicos que entraron a los hospitales públicos. Soy matemático de formación, especializado en Estadística e Investigación Operativa. Comencé en el Hospital General de Lugo, básicamente trabajando al principio en Admisión y luego como staff del Director Médico. Posteriormente, pasé a la Dirección de Gestión en el año 85. A partir de ahí, me becaron para irme a Francia. En el año 90, me nombraron Gerente del Complejo Insultar Materno-infantil de Las Palmas de Gran Canaria. Todo esto es mi etapa pública. A partir del año 96, tras un breve paso en los Servicios Centrales como Director Provincial Económico, me pasé a la sanidad privada. Inicialmente como Director Gerente de la Clínica San Roque. Actualmente, desempeño el puesto de Director de operaciones del Grupo San Roque, que es un grupo privado de asistencia sanitaria con dos hospitales, una residencia de “media-larga estancia” y dos centros ambulatorios.
¿Qué ha sido lo mejor?
Creo que lo mejor es el propio encuentro con el sector. Al estudiar la carrera de Matemáticas soñé que podía dedicarme a temas de gestión y no ser exclusivamente un docente, lo cual en el año 81-82 era casi un sueño. Resultó que encontré el sector y me pude desarrollar profesionalmente en temas de gestión. Probablemente el encuentro del sector sanitario, que para mi era muy lejano, y la incorporación al mundo de la gestión sanitaria es lo mejor que me ha pasado.
¿Qué ha sido lo peor?
He pasado algunos ratos difíciles, en 29 años de ejercicio profesional pero curiosamente, el paso del tiempo convierte lo malo en bueno, lo cual es chocante. Por tanto, no identifico nada como lo peor. Hubo momentos duros, pero que fueron de tremendo aprendizaje y con el paso del tiempo los he acabado viendo como momentos muy positivos. Tal vez viví algo peor las reacciones del entorno social. Recuerdo tras una dimisión de un puesto en la sanidad pública, que luego noté una cierta soledad personal, eso lo recuerdo como algo realmente duro.
¿Cómo ves el futuro?
El futuro sólo puede ser de CAMBIO. Creo que hay que empezar a aprovechar todos los recursos que tiene el sistema y hay que empezar a atacar las bolsas de ineficiencia de forma agresiva. Contar esto a miembros de la Fundación Signo, que nació con este leit motiv hace tantos años, siendo casi una vanguardia nacional en planteamientos de esta índole, es un poco absurdo. El futuro lo veo duro, pero soy muy animoso, porque creo que el entorno sanitario resulta anti-cíclico. Las personas antes que nada cuidan de su salud, es lo que más valoran, y deberíamos aprovecharnos de eso en el conjunto del entorno. Lo que es cierto es que hay que hacer un acto de concienciación fuerte, sobre todo en determinados entornos públicos con respecto a la eficiencia o la rentabilidad de algunas cosas. Creo que se ha de hacer un acto de una evaluación autocrítica también en el sector privado, porque no todo el mundo tiene el mismo nivel y el mismo espíritu de servicio. Se ha de entender que la sanidad privada tiene que jugar un papel fundamental dentro de la sanidad futura de este país, porque es un recurso más que está a disposición de los ciudadanos. En esa cadena, con el objetivo de que todo lo que se financia públicamente es público, creo que los mejores son a los que los ciudadanos solicitan para que les presten los servicios.
¿Cómo ves a la Fundación Signo?
La veo muy presente. Estoy muy lejos, porque vivo en Canarias, pero cada día visito la web para ver las nuevas incorporaciones y lo que se está haciendo. Cuando uno está lejos, se agradece muchísimo. Veo a la Fundación muy activa. Por desgracia, le dedico mucho menos tiempo del que me gustaría a la Fundación Signo, pero creo que el momento es bueno. Creo que es importante que al frente de la Fundación haya un equipo profesional dedicado a tiempo completo al desarrollo de la propia Fundación. La Fundación aporta mucho y todos hemos de colaborar para que eso siga así, incluso económicamente. Pertenezco al sector privado y ahí las cosas que valen, se compran y se pagan. Dentro del entorno público, parece que hablar de dinero molesta o asusta, pero la Fundación tiene que retomar este tema aún manteniendo el “sin ánimo de lucro”. Con la tan importante labor que hace, tiene que buscar recursos para poder desarrollar todo aquello que está en el germen en la Fundación, ya que es fundamental para nuestro sector
Desde su labor como Delegado de la Fundación Signo en Canarias, ¿cuáles serían sus recomendaciones con respecto a trabajos que debería emprender o sobre los que debería enfatizar la Fundación?
Poco puedo decir a este respecto, porque hay que ser autocrítico y en estos momentos no estoy trabajando mucho en la Fundación, pero sí me aprovecho de ella. Ahora mismo hay grandes proyectos sobre la mesa y hay que potenciar y asentar lo que se está haciendo, porque es tremendamente importante. La Fundación tiene las líneas de desarrollo perfectamente establecidas para seguir creciendo en diferentes campos, y especialmente como guía en lo estratégico (visión) y en lo táctico (a nivel de cada servicio).
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Creo que hay que empezar a aprovechar todos los recursos que tiene el sistema y hay que empezar a atacar las bolsas de ineficiencia de forma agresiva

Se ha de entender que la sanidad privada tiene que jugar un papel fundamental dentro de la sanidad futura de este país, porque es un recurso más que está a disposición de los ciudadanos

Ahora mismo hay grandes proyectos sobre la mesa y hay que potenciar y asentar lo que se está haciendo, porque es tremendamente importante. La Fundación tiene las líneas de desarrollo perfectamente establecidas para seguir creciendo en diferentes campos, y especialmente como guía en lo estratégico (visión) y en lo táctico (a nivel de cada servicio)
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