José Manuel Vicente
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José Manuel Vicente Director Gerente del Hospital Medina del Campo ¿Cuánto tiempo llevas? Cursé la licenciatura en Valladolid. Luego, me tuve que ir pronto a Galicia por motivos familiares y allí es donde ejercí por primera vez como médico de atención primaria en el ámbito rural. Después, volví a Valladolid y estuve unos años más como médico interino de atención primaria, hasta que gané la oposición en el año 90 como médico del IMSERSO. En el IMSERSO trabajé seis años en un centro de discapacitados psíquicos gravemente afectados. Desde ahí di el salto a la gestión. Al principio, lo compatibilicé con la labor asistencial, hasta que ambas actividades entraron en conflicto. En ese momento, tuve que decidir y me pareció acertado dedicar mi tiempo a la gestión. La primera responsabilidad que tuve fue como Coordinador de la Comisión del Plan Socio-Sanitario de Valladolid en el año 2002. En 2004 comencé como Director Médico del Complejo Hospitalario San Luis en Palencia. En 2005 pasé a la Dirección Médica del Hospital Medina del Campo, perteneciente al Sacyl, y desde 2008 soy el Director Gerente de ese mismo hospital. Esa es mi trayectoria básica; entre medias hay otras cosas no menos interesantes, como haber sido responsable de Calidad del Centro de Discapacitados Psíquicos durante unos años, o profesor colaborador en la Escuela de Función Pública de Castilla y León de 2002 a 2007. Además, soy master en Dirección y Administración de Servicios Sanitarios por la Universidad Pompeu Fabra y he seguido el Programa de Especialización en Alta Dirección y Gestión de Instituciones Sanitarias, organizado por el IESE Business School, de la Universidad de Navarra. ¿Qué ha sido lo mejor? Tal vez lo mejor para mí fueron los primeros años de asistencia sanitaria en atención primaria, porque era joven, mis compañeros eran mis amigos y además conseguí un cierto grado de comunión con mis pacientes. Cuando pienso en esa primera etapa, la veo como una aventura a nivel personal y profesional. ¿Qué ha sido lo peor? Lo peor es el tiempo que, por motivos profesionales, tuve que pasar separado de mi familia. ¿Cómo ves el futuro? Creo que la sanidad no tiene por qué tener un mal futuro, pero hay que hacer algunas cosas para garantizar que sea así. Creo, en esencia, que habría que plantear dos cuestiones. Primero, habría que cambiar el modelo asistencial, porque el modelo actual que estamos viviendo es un modelo agotado y tenemos que reinventar y redefinir el modelo que en su día se generó para tratar a pacientes agudos y ha funcionado muy bien, pero los pacientes que atendemos ahora no tienen el mismo perfil. En este cambio para adaptarnos a los nuevos tiempos, probablemente se nos van a ir muchas energías. En segundo lugar, tendríamos que introducir la idea de la corresponsabilidad de los gestores, porque está en la esencia de nuestra profesión, pero también de los actores del sistema, como son el personal sanitario y, sobre todo, los pacientes. Tendríamos que esforzarnos para trasladar esa idea a la población. Si hemos abandonado el enfoque paternalista de la asistencia sanitaria, si buscamos pacientes informados que compartan la responsabilidad de las decisiones clínicas con el médico que les atiende, del mismo modo deberíamos ampliar ese concepto y, a través de la educación sanitaria, conseguir una sociedad en la que se haya instalado la idea del uso responsable de los recursos sanitarios. Usted fue moderador en una de las comunicaciones orales de las XI Jornadas de Gestión y Evaluación de Costes Sanitarios organizadas por la Fundación Signo. ¿Cómo vivió estas Jornadas? Me parecieron muy interesantes, porque además han llegado en un momento en el que sí es importante que se establezcan ese tipo de debates. Nos dan pistas de por dónde pueden ir las cosas y del cambio de modelo que comentaba antes. Si uno repasa la lista de premios a las mejores comunicaciones, son de análisis coste-beneficio, del hospital verde, de la corresponsabilidad social, de las instituciones, la integración entre atención primaria y especializada… Creo que las Jornadas dieron en el clavo y cumplieron la función para la que están pensadas.
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“Primero, habría que cambiar el modelo asistencial, porque el modelo actual que estamos viviendo es un modelo agotado y tenemos que reinventar y redefinir el modelo que en su día se generó para tratar a pacientes agudos y ha funcionado muy bien, pero los pacientes que atendemos ahora no tienen el mismo perfil” “Tendríamos que introducir la idea de la corresponsabilidad de los gestores, porque está en la esencia de nuestra profesión, pero también de los actores del sistema, como son el personal sanitario y, sobre todo, los pacientes” |
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