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José Miguel Sánchez Gerente Del Hospital Universitario Doctor Negrín. Gran Canaria
Delegado de la Fundación Signo.
¿Cuánto tiempo llevas?
Comencé a trabajar en gestión sanitaria en 1990, de la mano del Doctor Diego Falcón, que me llamó para cubrir una plaza de Subdirector Médico en el Hospital Nuestra Señora del Pino. He permanecido en esto hasta la actualidad de manera casi ininterrumpida, a excepción de tres años, entre 2007 y 2010, cuando volví otra vez a mi etapa asistencial, como médico especialista en Medicina Interna. Desde el año 90 hasta la actualidad he ocupado diferentes cargos, como Subdirector Médico, Director Médico y Gerente, que llegué a ser en el Hospital Universitario Doctor Negrín de Gran Canaria, cargo que ocupo de nuevo en la actualidad.
¿Qué ha sido lo mejor?
Probablemente lo mejor que me ha pasado es tener la fortuna de haber participado en un proyecto bastante ambicioso, que luego se llevó a la realidad, y fue el diseño y en la planificación de un nuevo hospital, el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, y el traslado a ese nuevo hospital. Es una experiencia que no tienen demasiados directivos sanitarios y fue muy enriquecedora.
¿Qué ha sido lo peor?
Me pongo a pensar y no encuentro grandes cosas negativas. Quizás lo peor sea la sensación de que esto no tiene fin y de que nunca terminas un trabajo. Cada logro lo que hace es abrirte puertas o caminos hacia nuevas metas a conseguir. Eso a veces te genera cierta angustia.
¿Cómo ves el futuro?
Hay que reconocer que estamos en una etapa muy crítica, pero creo que, precisamente por eso, hay que mirarla con mucho optimismo. Esta situación de crisis nos va a obligar a que pongamos en práctica muchas de las propuestas de medidas de actuación para mejorar la sostenibilidad de este sistema, y de las que se llevan hablando muchos años. Existe una tendencia común, en la que casi todo el mundo está de acuerdo, y es la de que hay que hacer cambios. Seguro que esto va a traer consigo una sustancial mejora en la prestación de los servicios y en la gestión de los sistemas de salud. Creo que va a ser un revulsivo importante, porque no nos va a quedar más remedio que entrar en ello. Desde esta óptica, veo el futuro con bastante optimismo.
¿Cómo ves a la Fundación Signo, fundamentalmente en tu comunidad?
La Fundación, desde que estaba el Proyecto Signo, tenía una orientación bastante práctica para que sirviera a los equipos directivos de hospital a establecer mecanismos de colaboración y de participación en actuaciones de cara a mejorar la gestión sanitaria. Creo que la Fundación ha seguido esa línea y es la que tiene que seguir. En este sentido tiene un papel importante de relación entre los diferentes colectivos de gestión. Se deberían plantear acciones de colaboración entre la Fundación y los centros que faciliten la comunicación de noticias y trabajos de interés para ambos. Como ejemplo, el Hospital U. de Gran Canaria Dr. Negrín, y en su Intranet, va a publicar aquella información que entre ambas partes se considere relevante y viceversa.
¿Qué opinas de los productos clave de la Fundación Signo, como la revista, las jornadas, los premios Profesor Barea o el Bazar?
Creo que es importante mantener todas estas propuestas que tiene la Fundación, porque garantiza una accesibilidad a todo aquel que tiene interés por la gestión hospitalaria. En el Bazar se pueden revisar las propuestas que cualquier hospital ha puesto a disposición del resto de los colectivos. A lo mejor, habría que plantearse una organización del Bazar y una selección más exhaustiva, que evite que haya que rebuscar mucho dentro para encontrar la información que te pueda interesar puntualmente. Las Jornadas son muy importantes y se deberían orientar a algunos temas específicos, que son relevantes en cada momento. Los premios Profesor Barea también me parecen un estímulo importante para aquellos que nos dedicamos a la gestión; es una manera de reconocimiento al trabajo que realizamos. La revista es la forma de mantenerte actualizado en gestión.
Como representante de la Fundación Signo en la Comunidad, ¿qué papel crees que debería asumir el delegado en una comunidad?
Creo que el delegado tendría que asumir el papel de enlace entre la Fundación y los profesionales sanitarios de su comunidad. El delegado tiene que ser ese vínculo en las dos direcciones, tanto en transmitir al colectivo las acciones y las propuestas de la Fundación, como al revés, en intentar llevar a la Fundación aquellas ideas o sugerencias que se tienen en cada comunidad.
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Esta situación de crisis nos va a obligar a que pongamos en práctica muchas de las propuestas de medidas de actuación para mejorar la sostenibilidad de este sistema, que se llevan hablando muchos años

Probablemente lo mejor que me ha pasado es tener la fortuna de haber participado en todo un proyecto bastante ambicioso, que luego se llevó a la realidad, de colaborar en el diseño y en la planificación de un nuevo hospital, el Doctor Negrín, y el traslado a ese nuevo hospital

La Fundación, desde que estaba el Proyecto Signo, tenía una orientación bastante práctica para que sirviera a los equipos directivos de hospital a establecer mecanismos de colaboración y de participación en actuaciones de cara a mejorar la gestión sanitaria
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