|
Jose Ramón Gonzalez-Escalada Doctor Medicina Interna y Jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Ramón y Cajal
Referee de Publicaciones/ Bazar
¿Puedes describirnos tu trayectoria profesional?
Soy doctor de la especialidad de Medicina Interna y el Jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Ramón y Cajal. Me encargo de coordinar esta unidad desde el año 1993. Me formé como residente de Medicina Interna en el Hospital Gregorio Marañón y después pasé a ser Médico Adjunto de Medicina Interna en el Hospital Gregorio Marañón. Cuando pasamos a formar parte de la Comunidad, me encargaron que gestionase la atención de los pacientes con patologías crónicas y me ubiqué en el Hospital de Guadarrama de la Comunidad de Madrid. Debido al contacto con estos pacientes me inicié en el tratamiento del dolor y solicité formarme en la especialidad de Dolor en el Hospital Puerta de Hierro, donde permanecí desde el año 1987 hasta 1993 colaborando con el equipo de la Unidad del Dolor de este centro. Fui contratado para estructurar y dirigir la Unidad del Dolor del Hospital Ramón y Cajal de Madrid en 1993, cuyo equipo coordino desde entonces. Desde su constitución en 1990, formo parte de la Sociedad Española del Dolor, siendo socio fundador de esta asociación de la que tengo el número cuatro de socio. Fui su primer tesorero, luego durante años vocal de la Junta Directiva y actualmente soy el Secretario de la Sociedad. También fui en su momento patrono de la Fundación Signo, así que conozco a la fundación desde sus inicios.
¿Qué ha sido lo mejor?
Uno de los mejores momentos de mi actividad profesional coincide con la residencia, que fue el momento cumbre de mi vida profesional. Los MIR de aquella época nos sentíamos verdaderamente felices con el desarrollo incipiente de nuestra profesión; para mí la etapa de formación del MIR fue experiencia incomparable. Posteriormente, cuando conocí la especialidad de tratamiento del dolor en el Hospital Puerta de Hierro y tomé la decisión de dedicarme a esta actividad marqué un cambio de rumbo en mi profesión muy importante y trascendente que puedo considerar que también constituyó una de las mejores decisiones de mi vida profesional. En aquel momento, muy poca gente se dedicaba a esta especialidad en este país, todo era desconocido y por tanto un reto para cualquier profesional. Destacaría esos dos momentos como los mejores que puedo recordar.
¿Qué ha sido lo peor?
Malos momentos recuerdo pocos dentro de mi profesión. Creo que he sido muy feliz ejerciendo mi profesión en todas sus facetas, aunque siempre hay momentos malos o duros, como cuando hay que despedir de forma definitiva a algún paciente que quieres especialmente o cuando tienes que tomar decisiones no demasiado gratas, sobre todo desde el punto de vista político, lo que supone encontronazos con compañeros. En general, tengo pocos malos tragos que recordar.
¿Cómo ves el futuro de la Sanidad?
La Sanidad atraviesa momentos de cambio. Creo que la sanidad pública que tenemos es un bien social que hay que conservar a toda costa, pero se tendrá que reflexionar en el futuro sobre sus planteamientos iniciales. No sé si se pueden resolver en estos momentos los problemas que tiene la sanidad con respecto a la masificación o con respecto a su financiación: no sé, si en el futuro el Estado será capaz de seguir soportando en solitario el gasto de un sistema sanitario de altura, con cobertura universal y absolutamente gratuita como actualmente, o habrá que pensar en otros modelos más participativos. Quizás, la Sanidad requiera en el futuro que se medite sobre esto y se busquen soluciones, porque lo importante es que el sistema no se deteriore y mantenga la calidad que actualmente tiene. Creo que buscar nuevos modelos de financiación en la Sanidad Pública es esencial. Estos son retos para el futuro ya que actualmente considero que tenemos el orgullo de poder afirmar que nuestra Sanidad Pública es un ejemplo para todo el mundo.
En ese entorno, ¿cómo ves el futuro de tu especialidad?
En la especialidad del Dolor tenemos mucho camino por recorrer, porque es muy joven. El enfoque moderno de la atención al paciente con dolor crónico comienza en la segunda mitad del siglo pasado. Ha evolucionado de una manera sorprendente en los últimos años. Al principio, el tratamiento del dolor se basaba en la atención de los pacientes oncológicos, pero con la aparición de los cuidados paliativos estos enfermos dejaron de ser los principales clientes de nuestras unidades y actualmente vemos muy pocos pacientes oncológicos. Ahora, la especialidad del dolor se enfoca fundamentalmente al tratamiento del dolor crónico no oncológico, lo que nos permite ayudar a gran cantidad de pacientes que tienen secuelas de procesos ya curados o dolor secundario a enfermedades crónicas incurables. En estos pacientes el dolor condiciona totalmente su vida por lo que su alivio se ha convertido en una necesidad social además de sanitaria. En este sentido, creo que tiene un gran futuro y ya se están abriendo puertas para que la Administración lo considere un bien sanitario de primera necesidad. Se acaba de publicar por el Ministerio el primer documento que define la Unidades del Dolor y fija los estándares de calidad de estas estructuras. Considero que este es el primer paso en el reconocimiento oficial de la necesidad de que existan estas estructuras y además apunta en la dirección correcta porque reconoce que los profesionales que las integran deben tener una formación adecuada y conocimientos específicos en esta materia.
¿Cómo ves a la Fundación? ¿Qué crees que aporta la revista?
La Fundación tuvo un origen claro y concreto en sus objetivos fundacionales. Cuando se creó se cubrió una necesidad hasta entonces vacía ya que no existía ninguna estructura social que aglutinase a las personas que estaban trabajando en las distintas áreas de la gerencia de la sanidad. La Fundación Signo cubrió ese vacío. Su futuro lo veo despejado, porque ha demostrado durante todos estos años la importancia que tenía la cohesión de todos los gestores sanitarios y sus patronos lo han sabido hacer muy bien. La creación de la revista de la Fundación marcó un hito y propició que todos los profesionales que trabajaban en la gestión pudieran transmitir sus proyectos, sus ideas y además tuvieran la posibilidad de publicar, compartir y hacer extensivo a otros compañeros sus ideas y sus trabajos. La revista de la Fundación es ya un referente para todo tipo de trabajos que versan sobre gestión sanitaria en cualquiera de sus formas.
|
No sé si se pueden resolver en estos momentos los problemas que tiene la sanidad con respecto a la masificación o con respecto a su financiación: no sé, si en el futuro el Estado será capaz de seguir soportando el gasto de un Sistema Sanitario de altura, con cobertura universal y absolutamente gratuita como actualmente, o habrá que pensar en otros modelos más participativos

Ahora, la especialidad del Dolor se enfoca fundamentalmente al tratamiento del dolor crónico no oncológico, lo que nos permite ayudar a gran cantidad de pacientes que tienen secuelas de procesos ya curados o dolor secundario a enfermedades crónicas incurables. En estos pacientes el dolor condiciona totalmente su vida por lo que su alivio se ha convertido en una necesidad social además de sanitaria

La creación de la revista de la Fundación marcó un hito y propició que todos los profesionales que trabajaban en la gestión pudieran transmitir sus proyectos, sus ideas y además tuvieran la posibilidad de publicar, compartir y hacer extensivo a otros compañeros sus ideas y sus trabajos. La revista de la Fundación es ya un referente para todo tipo de trabajos que versan sobre gestión sanitaria en cualquiera de sus formas
|