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Luis Angel Martín
Subdirector de Gestión. Hospital Clínico Universitario de Valladolid
Responsable del Comité Editorial del Bazar en las XI Jornadas de Gestion y Evaluación de Costes Sanitarios
¿Cuánto tiempo llevas?
Llevo poco más de veinte años trabajando en gestión sanitaria. Mis inicios fueron un poco por casualidad, empecé como personal de gestión, en el Hospital Santos Reyes de Aranda de Duero, en el año 1990. Entonces estaba preparando las oposiciones al cuerpo de gestión del INSS. Curiosamente, se convocaron antes las de gestión de INSALUD, me presenté y las aprobé, pero no tenía claro que me fuera a gustar la gestión sanitaria. Probé, y enseguida me enganchó, de modo que abandoné la preparación de las oposiciones al INSS para dedicarme a esto. Desde entonces, he pasado por cinco hospitales, de los cuales lo tres primeros son de tipo comarcal, de los de ciento veinte camas aproximadamente. Empecé en los Santos Reyes, de Aranda de Duero, donde estuve tres años. Luego me fui al Hospital Comarcal de Jarrio, en el occidente de Asturias, donde trabajé cuatro años en distintas unidades del servicio de Admisión. A continuación, en el año 1997, me dieron la oportunidad de formar parte de la dirección del Hospital Comarcal de Medina del Campo en Valladolid. Ahí estuve casi diez años, como director de gestión y servicios generales. Desde finales de 2006 hasta julio de 2009, trabajé en Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, donde estuve de jefe de servicio de suministros, en un periodo en el que se produjo el arranque del nuevo hospital. Desde julio de 2009 hasta hoy, estoy de subdirector de gestión y servicios generales, en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid.
¿Qué ha sido lo mejor?
Me considero, por naturaleza un hombre positivo y optimista. En estos veinte años lo mejor ha sido casi todo. Si me tengo que quedar con algo, destaco los equipos humanos con los que he ido coincidiendo a lo largo del tiempo. Lo que más me enorgullece es que sería bien recibido en cualquiera de los cinco hospitales por los que he pasado, si tuviera que volver; de hecho, mantengo contacto con muchos profesionales de distintas categorías y servicios en todos ellos. He tenido la suerte de tener, en general buenos jefes, y también de tener a mi cargo excelentes profesionales. Unos y otros sabían más que yo, y de unos y de otros he aprendido todo lo que he podido. En el caso de los subordinados, el único mérito que me atribuyo es el de haber hecho todo lo posible para mantenerlos en mis equipos. De esta manera, entre todos hemos podido hacer frente a los múltiples retos que se han ido produciendo y de entre los que destaco, los distintos proyectos de renovación estructural y tecnológica, que se han ido sucediendo en los distintos hospitales, y que han transformado éstos en organizaciones más modernas, prestadoras de una asistencia sanitaria especializada, de más calidad y más humana.
¿Qué ha sido lo peor?
No sabría qué decir, porque me gusta este trabajo, y lo malo generalmente se olvida. Por otro lado, parto de la base de que de las dificultades y de los fracasos es de lo que más se aprende, con lo que incluso éstas tienen si duda algo positivo. Quizás lo más complicado en nuestras organizaciones, en todas las que he estado, haya sido vencer las resistencias a los cambios. Solemos creer que es difícil mejorar lo que tenemos y esto, además de hacernos pecar contra la esperanza por presunción, nos convierte sin quererlo en obstáculos para poder acometer con éxito cambios necesarios. Ahí es donde veo lo más negativo, en las energías que se consumen para vencer en las organizaciones las resistencias al cambio.
¿Cómo ves el futuro?
Veo un Sistema Nacional de Salud en el que se afianzarán aún más los valores irrenunciables que desde siempre lo han caracterizado y que son, la equidad, la solidaridad y la universalidad. Pero para que esto sea así, veo irremediablemente la necesidad de dar pasos firmes hacia un sistema sanitario público sostenible, para lo cual, se debe avanzar en transparencia, participación, efectividad, eficiencia y calidad. Todos estos principios, perfectamente interrelacionados harán que dispongamos de una sanidad pública de más calidad y a la vez más eficiente, en definitiva, mejor. Momentos como el actual, en el que la crisis económica plantea dificultades para el sostenimiento de las familias, de las empresas y también de los servicios públicos esenciales para la comunidad, lejos de ser una rémora para mantener un Sistema Nacional de Salud de calidad, deben servir como un estímulo para hacernos más eficientes y más fuertes.
Eres uno de los miembros del equipo directivo de las onceavas jornadas en 2012. ¿Qué planes tenéis para el Bazar?
Bueno, lo primero al respecto es agradecer a la Fundación la deferencia que ha tenido con nosotros al elegirnos como sede organizadora de las XI Jornadas. En segundo lugar, y hablo en nombre de los miembros del Comité Organizador, por lo que he podido comentar con ellos, expresar la gran responsabilidad que sentimos al haber sido elegidos, pues el gran nivel existente en las jornadas precedentes, hace que el listón se encuentre muy alto, tanto en lo que respecta a la participación de congresistas, como en la cantidad y calidad de las ponencias, comunicaciones, talleres, posters, etc. Intentaremos al menos, mantener el nivel de las últimas jornadas de Madrid, Salamanca, Murcia y Palma de Mallorca, por referirme sólo a las cuatro últimas. Como garantía de nuestro éxito, afortunadamente contamos con la experiencia y el apoyo de la Fundación, que trataremos de complementar como mejor podamos. Por lo que respecta al Bazar, hay que tener en cuenta que la Fundación Signo es un referente en la gestión y evaluación de costes sanitarios desde hace muchos años, razón por la cual, el Bazar debe ser una herramienta que permita mantener esa referencia de forma continuada en el tiempo, y no sólo en aquellos años en los que vayan a tener lugar las Jornadas. La Fundación ha empezado por introducir cambios muy importantes en su Web con este mismo objetivo. Con el liderazgo de la directora del Bazar, Soledad Gallardo, pretendemos que éste se convierta en una biblioteca virtual en la que profesionales del ámbito sanitario tengan de forma continuada, la posibilidad de aportar y consultar documentación que les pueda resultar de utilidad en los distintos campos de la gestión. Ya se ha creado una red de referees en distintas áreas, para que queden garantizados unos estándares de calidad en los trabajos. En definitiva, aunque siempre digamos que está todo inventado, hay que conocer experiencias de otros para poder mejorar en la gestión, y la Fundación, a través de la su Web, del Bazar y de las propias Jornadas, ofrece herramientas válidas para poder hacerlo.
¿Tenéis pensada alguna modificación con respecto a cómo se estaba gestionando el Bazar en las jornadas anteriores?
La principal novedad, como ya he comentado, es convertirlo en una herramienta de uso permanente por los gestores sanitarios. Todavía tenemos que perfilar un poco su planteamiento concreto para las onceavas Jornadas y, sin olvidarnos de que el listón está muy alto después de las últimas Jornadas de Palma de Mallorca, considerar esto como un acicate y un estímulo para, también con la organización del Bazar, estar en las XI Jornadas, a la altura de las circunstancias.
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Veo un sistema nacional de salud en el que se afianzarán aún más los valores irrenunciables que siempre lo han caracterizado, que son la equidad, la solidaridad y la universalidad

Hay que dar pasos firmes hacia un sistema sanitario público sostenible, para lo cual se debe avanzar en transparencia, participación, efectividad, eficiencia y calidad

El Bazar debe ser una herramienta que permita mantener esa referencia de forma continuada en el tiempo, y no sólo en aquellos años en los que vayan a tener lugar las Jornadas
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