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Maria Luisa Tamayo Coordinadora del Servicio. Hospital Universitario Central de Asturias de Oviedo
Referee del Bazar / Publicaciones
¿Cuánto tiempo llevas?
Soy médico de Admisión y Documentación Clínica y en este momento soy Coordinadora del Servicio en el Hospital Universitario Central de Asturias de Oviedo. Empecé en este mundo de la documentación en el año 89 en la fundación Puigvert de Barcelona y allí estuve hasta finales del 91. A continuación, me incorporé a la Unidad de Codificación del Hospital de Cabueñes en Gijón. En el año 97, también en Gijón, ocupé el cargo de Jefe de Admisión. En el año 2002 se unificaron los servicios de Admisión y Codificación y estuve como Jefe del Servicio ya unificado hasta diciembre de 2007. Después, me trasladé a donde estoy ahora, al HUCA, y desde entonces soy Coordinadora del Servicio de Admisión y Documentación Clínica del Hospital Universitario Central de Asturias. Esta es mi trayectoria, siempre ligada al mundo de la admisión y la documentación clínica.
¿Qué ha sido lo mejor?
Aunque parezca un poco tópico, lo mejor siempre es la gente. Hay que pensar que es un cargo en el que tú no eres visible a los usuarios ni a los profesionales. Estamos en las puertas de entrada, pero el que está no es el coordinador del servicio, sino su gente. Entonces tú eres lo que tu servicio y tu gente son. Tanto en Barcelona como en Gijón y en Oviedo, lo principal son las personas con las que he ido trabajando. Además tenemos mucha rotación de personal administrativo y sanitario, con lo que he tenido la suerte de trabajar con mucha gente que me ha aportado muchas cosas.
¿Qué ha sido lo peor?
Lo peor son los tiempos. A lo que no te acostumbras es a que los tiempos aquí son un poco diferentes: por un lado, son lentos, en cuanto a la vista de resultados (a medio o largo plazo); por otro lado, muchas veces la gente no te deja hacer cosas que realmente tienen trascendencia. Es decir, vivimos como en dos tiempos: por un lado, la urgencia de la gestión de pacientes y del día a día y, por otro lado, las decisiones que tienes que tomar y cuyos resultados solamente vas a ver a medio-largo plazo.
¿Cómo ves el futuro?
El futuro se dirige hacia cambios en las modalidades de atención. Llevamos mucho tiempo diciéndolo, hablando de ambulatorización, y creo que ahora ya lo vamos viendo. Nosotros, como servicio, cada vez nos ocupamos menos de las camas, que en un primer momento fueron nuestro leitmotiv, pero cada vez nos preocupa menos la hospitalización y más todo lo que es el mundo ambulatorio, tanto las consultas o las pruebas ambulatorias tradicionales, como lo que son los mundos de hospitales de día, quirúrgicos, médicos, etc. Ahora sí estamos viendo que los hospitales se están transformando mucho más en centros ambulatorios y de alta resolución. En cuanto al mundo de la documentación, veo un futuro sin papeles y adaptado a la historia clínica electrónica. Desde el mundo de la clínica, tenemos que acostumbrarnos a trabajar realmente con un ordenador y tenemos que olvidarnos del mundo papel. Estos son los grandes cambios que veo en sanidad, sobre todo en lo que nos afecta a nosotros. Considero que estos cambios son mejoras, porque la población cada vez reivindica más que se le atienda en su casa y que no tengan que quedarse hospitalizados. Por otro lado, también reclaman que la informática esté cada vez más presente, que estemos online, que los centros sanitarios estén comunicados, etc. Por tanto, creo que los pacientes están reclamando que nos adaptemos a las nuevas tecnologías, que ya son una realidad en la vida diaria.
Como referí de la Fundación Signo, ¿qué crees que puede aportar en concreto la revista y en general la Fundación al mundo de la gestión sanitaria?
La Fundación tiene que trabajar para hacer visibles los proyectos que se están haciendo, que hasta hace poco eran invisibles. En el Bazar valoras y recibes cosas muy interesantes, que ahora se hacen visibles e imitables en el buen sentido. Este me parece un valor fundamental. También es importante que haya una Fundación que se ocupe de buscar líneas de futuro y de hacer explícitos esos referentes que tenemos o esas personas que están yendo un poco más allá, con procesos más estratégicos y con otra visión de la sanidad. Además, la Fundación contacta con mucha gente, a veces desconocida.
¿Cómo se puede potenciar el Bazar como herramienta, para que tenga tantas entradas como la web?
Creo que hay que darle tiempo, porque es una herramienta muy reciente. De todas maneras, se podría publicitar más explícitamente en la revista y, sobre todo, en las próximas jornadas. Para entonces ya estará más rodado y además en las jornadas nos juntamos mucha gente.
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Ahora sí estamos viendo que los hospitales se están transformando mucho más en centros ambulatorios y de alta resolución

Vivimos como en dos tiempos: por un lado, la urgencia de la gestión de pacientes y del día a día y, por otro lado, las decisiones que tienes que tomar y cuyos resultados solamente vas a ver a medio-largo plazo

En el Bazar valoras y recibes cosas muy interesantes, que ahora se hacen visibles e imitables en el buen sentido. Este me parece un valor fundamental. También es importante que haya una Fundación que se ocupe de buscar líneas de futuro y de hacer explícitos esos referentes que tenemos o esas personas que están yendo un poco más allá, con procesos más estratégicos y con otra visión de la sanidad
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