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Pablo Arbeloa López
Premio Profesor Barea 1ª Edición. Modalidad 2. “Costes inadecuados en Hospitalización”
¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional?
Después de mi larga trayectoria en gestión, pasando por muchos sitios, ahora estoy dirigiendo un proyecto muy innovador, que es la incorporación de los mecanismos de actuación no presenciales en el sistema sanitario, acorde a la sociedad actual, en la que han cambiado nuestras formas de interactuar, viajar, comprar, etc. Quizás en el sector salud se incorpora este cambio de la actuación no presencial con retraso y nosotros queremos aprovecharlo. En cuanto a mi trayectoria, hice mi residencia en pediatría; la acabé en el año 84. Entonces, me incorporé a la organización del archivo del Hospital de Cruces, que era un caos. Allí hicimos una labor que fue muy reconocida, porque revolucionamos los archivos. Ya entonces empezamos con el cmbd, los grd y toda la gestión de los sistemas de información. Después empezaron a llegar los cargos directivos: subdirector médico, director médico y director asistencial, circulando por hospitales como Galdakao, Basurto o Cruces. También he estado una larga temporada en el ámbito de la consultoría con una empresa propia. Ahora, por casualidades de la vida, estoy dirigiendo este proyecto, que tiene el interés de que se funcione como una red colaboradora de profesionales y que, dentro de esa red, el ciudadano esté presente de manera activa. Es un proyecto único.
¿Qué ha sido lo mejor?
En mi trayectoria profesional de casi treinta años he vivido de todo, desde momentos de euforia y protagonismo espléndido hasta caídas al vacío, como no podía ser de otra forma para los que somos un poquito rebeldes en el ámbito de la gestión y no procesamos la militancia política. Hay recuerdos excelentes, como cuando establecimos muy activamente el modelo de gestión de archivos y de admisión, que luego fue reproducido en muchos hospitales de España. Fuimos los primeros que empezamos a hacer el cmbd y la clasificación de pacientes en grd. Participamos muy activamente de la contabilidad analítica en aquella época, con la Fundación Signo. En definitiva, trabajamos muy activamente en todo lo que llamamos la gestión clínica. También trabajamos mucho en temas de modelo europeo de calidad. En todo este tránsito, tengo un maravilloso recuerdo único, que fue la organización de las Jornadas de evaluación de costes sanitarios celebradas en Bilbao en el año 2000. Esto me supuso pasar del anonimato a tener muchos conocidos. Tengo un recuerdo muy especial de mi labor diseñando mesas, invitando a gente y motivando a personas.
¿Qué ha sido lo peor?
Mis experiencias negativas sólo tienen que ver con tropezarme con personas que no están dotadas para la gestión y que tienen otras vías de actuación que no son comprensibles para mí y con las que he tenido problemas muy activos. Por tanto, tengo experiencias muy desagradables con algunas personas que han desempeñado cargos muy relevantes y esto me ha supuesto una persecución muy activa y desagradable. Eso es lo peor.
¿Cómo ves el futuro?
No voy a ser muy derrotista con la sostenibilidad del sistema ni tampoco voy a ser muy optimista. El sector salud no está evolucionando muy atrasado de lo que evoluciona la sociedad: va incorporando las innovaciones asistenciales con relativa agilidad. En la gestión, daría un aprobado raspado. Estamos gastando lo que se puede gastar la sociedad; o sea que, en el aspecto de la sostenibilidad, es verdad que arañamos décimas del producto interior bruto. España es un país rico y un país rico invierte en sanidad. Creo que estamos en continuidad con respecto a los treinta años que llevo en este mundo, con una cierta coherencia del sector salud con lo que pasa en la sociedad y con un progresivo incremento del gasto en sanidad, como es lógico en una sociedad que se enriquece progresivamente. Lo mejor es mantener la calma y seguir con más de lo mismo. Creo que ha sido un sistema conservador, con cambios de pequeña dimensión, y eso es un sistema que relativamente está respondiendo a las expectativas de la sociedad.
Has colaborado con la Fundación Signo desde sus inicios. ¿Cómo la ves en la actualidad?
La Fundación Signo para mí ha sido una casa que me ha cobijado y que me ha dado muchas cosas. Lo que veo es que todo este tipo de fundaciones se tienen que ir transformando, acomodándose a las exigencias de la innovación y del cambio. Tampoco tenemos tanto talento, por lo que hay que gestionarlo bien; sin embargo, entiendo que esto es fácil pedirlo, pero no hacerlo. La Fundación debería estar más presente e innovar y proponer cambios en las organizaciones asistenciales. La Fundación tiene que intentar atraer a los clínicos, que son los principales protagonistas del sistema. Por tanto, destacaría la innovación y la atracción de profesionales.
¿Qué opinas del Bazar?
Creo que es un fondo de información al cual recurrimos casi como una necesidad. Lo que habría que hacer es ir introduciendo cada vez más documentos, porque pueden ser de utilidad para los profesionales que estén en el Bazar. Creo que hay que hacer todavía una gran labor de recolección de documentos, porque se podría configurar como una especie de biblioteca a la cual recurrir cuando tenga que hacer algún trabajo o alguna presentación.
Has presentado varios trabajos a los Premios Profesor Barea, unos con premio y otros finalistas. ¿Seguís trabajando en alguno de ellos?
Uno con el que fuimos finalistas, que hicimos con el Ministerio de Sanidad sobre las labores de explotación del cmbd, es un proyecto que ha visto la luz y que está en la página web del ministerio. Muchas veces ponemos a disposición de la gente una herramienta estupenda, pero pasa mucho tiempo hasta que empiezan a utilizarla. Creo que ésa es una herramienta de alto nivel, para que si realmente ponemos capacidad de autocrítica para comparar nuestros resultados con los mejores, podamos identificar áreas de mejora. En ese sentido, estoy especialmente contento con ese trabajo. También hicimos otro trabajo, que obtuvo el premio Barea, sobre los costes inadecuados en hospitalización, que trataba sobre la identificación de costes evitables, y que fue un trabajo interesante, aunque no ha tenido continuidad.
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Creo que estamos en continuidad con respecto a los treinta años que llevo en este mundo, con una cierta coherencia del sector salud con lo que pasa en la sociedad y con un progresivo incremento del gasto en sanidad, como es lógico en una sociedad que se enriquece progresivamente

En mi trayectoria profesional de casi treinta años he vivido de todo, desde momentos de euforia y protagonismo espléndido hasta caídas al vacío, como no podía ser de otra forma para los que somos un poquito rebeldes en el ámbito de la gestión y no procesamos la militancia política

La Fundación Signo para mí ha sido una casa que me ha cobijado y que me ha dado muchas cosas
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