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Tomás Salvador Fernández
Gerente del Area VI de la Región de Murcia. Hospital Morales Meseguer
Referee de Publicaciones / Bazar
¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional?
Soy licenciado en Medicina y Cirugía. Empecé a trabajar en el mundo sanitario como médico de urgencias en Cartagena. Me incorporé a las tareas de gestión en el año 91. A partir de ahí, estuve vinculado a los equipos de Dirección como adjunto a la Gerencia en el Hospital de Santa María del Rosell. Posteriormente, estuve como Subdirector Médico. Desde entonces he estado en trabajos de gestión. De 2003 a 2005, participé como Director Funcional de Proyecto de los dos nuevos hospitales que se han construido en la región de Murcia, el de Santa Lucía de Cartagena y el Hospital del Mar Menor, que se han inaugurado hace poco. En el 2005 asumí la Gerencia del Hospital de Los Arcos. En 2007, me nombraron Gerente del Hospital Morales Meseguer de Murcia, donde estoy ahora, aunque desde el 1 de enero de 2010 somos ya gerencias únicas, por lo que soy Gerente del Area VI de la Región de Murcia, que tiene como hospital de referencia al Hospital Morales Meseguer. En toda mi trayectoria, durante la primera época trabajé mucho en sistemas de información, muy vinculados también a lo que fue el Proyecto Signo. Prácticamente, siempre he estado vinculado a temas de costes y de sistemas de información.
¿Qué ha sido lo mejor?
Ha habido muchas cosas buenas. Por un lado, lo mejor ha sido el contacto con mucha gente en muchos sitios, lo que me ha ayudado a tener una visión más global y precisa de nuestro sistema sanitario, de su dinámica compleja y de los posibles escenarios más acordes con los tiempos, más orientado a los ciudadanos y más encajado en los problemas de financiación que han ido apareciendo a lo largo de estos años. Por otro lado, destacaría que las experiencias que aportan otros profesionales ayuda a comprender un poco mejor el mundo en el que nos movemos. También han sido muy positivos los grupos de trabajo con los que he desarrollado mi labor, porque es una profesión vocacional y en estos grupos realmente se discute y se aprende. En último lugar, me gustaría destacar la satisfacción que te da el haber contribuido en la medida de lo posible a que el mundo de la asistencia sanitaria siga evolucionando y afrontando los retos que se le plantean en un escenario cada vez más complejo.
¿Qué ha sido lo peor?
Quizás lo peor sean la dinámica que marca los problemas con los que nos encontramos. El no tener suficiente tiempo para controlar la situación, para desarrollar proyectos y para avanzar. La sensación que tenemos muchas veces las personas que nos dedicamos a la gestión sanitaria es de estar demasiado tiempo a remolque de la realidad y apagando fuegos. Lo peor también es el ver que este complejo mundo funciona con demasiadas interferencias de muchos sectores. La verdad es que la asistencia sanitaria es un derecho universal que debería estar más en manos de los ciudadanos y con menos interferencias políticas. Tenemos que estar más atentos a lo que los ciudadanos y los profesionales van diciendo, porque la propia fragmentación ha generado una estructura que hoy por hoy necesita una reconducción, en el sentido de que hace falta mucha más cohesión, ideas más comunes y un trabajo importante de cara a la igualdad y al planteamiento de la sostenibilidad en términos globales. Desgraciadamente, el que cada comunidad autónoma haya jugado a ser la mejor y a prometer servicios que van más allá de sus propias posibilidades ha generado un pequeño caos.
¿Cómo ves el futuro?
Ahora mismo estamos en un momento apasionante, porque tenemos que pararnos a pensar hacia donde vamos a ir, cuál va a ser el modelo de asistencia sanitaria que queremos y, sobre todo, cuáles van a ser sus protagonistas. Claramente, se están haciendo apuestas en muchos sitios por una sanidad más sensata, porque sostenible es una palabra ya muy manida, donde se destaca la atención primaria, que son las puertas del sistema, y donde se hace un mayor esfuerzo en políticas de prevención y de hábitos saludables. En el mundo de la asistencia pura y dura, creo que tenemos que ir hacia otros modelos donde los propios profesionales sean más responsables de las decisiones que se toman y cuiden el buen sistema sanitario. Tenemos que hacer un esfuerzo importante para normalizar el uso de las tecnologías y para afrontar retos como el envejecimiento de la población, el incremento de personas dependientes, la atención en cuidados paliativos, etc. Es necesario hacer una reflexión profunda, para que los ciudadanos se sientan más responsables de su propia salud, para que los profesionales se sientan co-responsables del funcionamiento del sistema sanitario y para encontrar fórmulas que nos permitan utilizar los recursos de los que disponemos con un sentido de coste-efectividad cada vez más intenso. Creo que ése es el futuro hacia el que deberíamos ir y para ello también es necesario cambiar el modo de gestión, porque en muchas comunidades seguimos viviendo de los restos de lo que fue en su día el Insalud. Tenemos que intentar dar respuestas a los nuevos retos de financiación, de exigencias, de calidad o de fórmulas de gestión, que están prácticamente agotadas.
Como referee de la Fundación Signo, ¿qué opinión tienes de la Revista y del Bazar?
Estoy vinculado a la Fundación Signo prácticamente desde el principio. Creo que el hecho del nacimiento de la Fundación ha sido algo bastante importante; de hecho, su principal actividad, que son las Jornadas, han sido siempre un éxito. La Fundación ha ido consolidándose a lo largo del tiempo. Ahora mismo, el Bazar se está consolidando como un cúmulo de experiencias, pero se debería publicitar un poco más. Tanto los documentos del Bazar como los contenidos de la web han alcanzado un importante nivel de madurez que hay que hacer más presentes. Una de las cosas que echaba de menos es la falta de estándares, el que no hubiera documentos de consenso donde poder apoyarnos en los distintos sitios. Creo que esto se está completando en el Bazar, porque se empiezan a hacer documentos muy elaborados que pueden ser un referente para las personas que nos dedicamos a la gestión. El Bazar es un acierto y está muy bien valorado, pero nos faltaría hacerlo más público y distribuido.
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Es necesario hacer una reflexión profunda, para que los ciudadanos se sientan más responsables de su propia salud, para que los profesionales se sientan co-responsables del funcionamiento del sistema sanitario y para encontrar fórmulas que nos permitan utilizar los recursos de los que disponemos con un sentido de coste-efectividad cada vez más intenso

Ahora mismo estamos en un momento apasionante, porque tenemos que pararnos a pensar hacia donde vamos a ir, cuál va a ser el modelo de asistencia sanitaria que queremos y, sobre todo, cuáles van a ser sus protagonistas

El Bazar se está consolidando como un cúmulo de experiencias. Tanto los documentos del Bazar como los contenidos de la web han alcanzado un importante nivel de madurez que hay que hacer más presentes. El Bazar es un acierto y está muy bien valorado
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